Donde habita el olvido II


"¡Oh rincón oscuro donde anidas tú, olvido, dile a ella dónde tu recuerdo
ha quedado; dile, que de tanto recordarte, de seguro ya te habrá olvidado"

William Dan Alzheimer



Si algo podemos aseverar para comenzar este informe es que nuestro personaje de hoy, Ricardo Orestes Valdivia, fue uno de los artistas más transgresores de nuestros tiempos. Confesamente molesto y visiblemente inconforme con la mayoría de las letras del cancionero popular, dado su absoluto grado de "diplomacia", se propuso entonces -gracias a un envidiable ejercicio creativo- rehacerlas, reformularlas, dotándolas de nuevos significados, de nuevas palabras y de nuevas coloraturas. Pero como bien quedó asentado en su obra, habría de hacerlo a su manera, con su propio sello y con su propio estilo. En varias entrevistas a las que pudimos tener acceso, el cantante había confesado su pronunciada inclinación hacia el género picaresco, el humor chusco y su posterior aplicación en pos de la degeneración de cualquier expresión artística ya conformada, escrita o plasmada; un recurso que utilizaría luego, en todo su esplendor, para amoldar a sus composiciones, haciendo gala del doble sentido o la vulgaridad explícita, dependiendo el caso y según su comprensión, para completar de una manera –paradójicamente- más acabada la línea argumental de ciertas canciones.

A través de los 34 discos registrados a lo largo de su carrera, este osado intérprete reversionó clásicos de géneros tan disímiles como el tango, el folklore, la salsa, el ballenato, el rock, el pop, el reggae, el heavy metal, la ópera y hasta alguna que otra composición de música infantil. También se animó a meterse con la poesía, algunos cuentos del siglo XIX y hasta guiones de series televisivas. Según el propio músico "todo podía ser corregido" y arrancado de los brazos de la inhibición, desandando así el camino de lo “políticamente correcto”.


Para graficar esta práctica, un buen ejemplo es la adaptación de la letra del clásico de Moris El Oso, al cual Valdivia supo meter mano dando rienda suelta a su derrotero de procacidad:

Yo vivía en el bosque muy contento / caminaba, caminaba sin cesar
Las mañanas y las tardes eran mías / a la noche no paraba de [piiiiiiiiiii]

(dejamos aquí librado a la imaginación del lector con qué palabra de claro tinte obsceno se completa la estrofa)


"Algunos me consideraban un iluminado. Otros en cambio me decían que estaba enfermo, que tenía la cabeza podrida", se sincera Valdivia del otro lado del teléfono, para luego aclararnos que no cuenta con mucho tiempo para extenderse en esta entrevista. "Yo sólo quería cambiar algo, quería cambiar lo que ya estaba escrito, porque cada vez que sonaba una melodía, mi cabeza la codificaba de otra manera", se esfuerza por explicar, para luego hacer un salto abismal hacia los beneficios que le deparó tamaño emprendimiento: "Era Gardel. Gardel y Le Pera juntos. Tenía éxito, mujeres, dinero... todo lo que un hombre puede soñar... y todo gracias a esa facilidad para la rima escatológica que tanto me ha caracterizado", confiesa con tono sereno. Y agrega: "Siempre fui un inconformista, desde chiquito. Y también una luz para las asonancias groseras. Me acuerdo que en la escuela, para hacerme el gracioso, le cambiaba la letra a las canciones patrias, a los guiones de los actos y vivía inventándole rimas a mis compañeros. Sobre todo a Gasulo y a Del Prete. Los volvía locos, pobres..."

Y vaya si Valdivia era una luz. Luego de tres decenas de trabajos, Ricardo Orestes Valdivia da el golpe de gracia y en un disco cuádruple consigue cargar contra los temas más emblemáticos del rock nacional, destacándose, entre otros, La Rubia Tarada (vení que la tengo [piiiiiiiiiii]) y El 38 (el [piiiiiiiiiii] te abrocho), sobreviniendole, con este material, el esperado reconocimiento a nivel mundial. Este sería, sin embargo, un punto de inflexión en su vida. Como suele ocurrir en muchos casos, el exceso de fama y la rutina comenzaron a abrumar.

“En un momento quise cambiar, renovarme, probar con un nuevo nombre artístico. Yo ya era conocido como Ricardo Valdivia, pero no me convencía. Buscaba algo más imponente, algo con lo cual sentirme identificado y que identificara también a mi obra. Recuerdo que las opciones que propuse eran Rizzo, Ronga y Talarga. A los capos de la grabadora no se los veía muy convencidos, pero estaban dispuestos a cumplirme el capricho. ¡Y me lo cumplían, eh! A ellos no les importaba mientras mis discos se siguieran vendiendo, pero cuando les aclaré que también quería anteponer el ‘Cacho’ como nombre de pila, la idea no les gustó demasiado. Ahí comprendí que debía hacer un parate y oxigenarme un poco”, recuerda con un dejo de frustración.

Los registros de los años siguientes no son muchos, y los pocos existentes muestran al trovador sumido en un profundo silencio, sin demasiadas apariciones públicas y recluido en su hogar, fuera del estudio de grabación y de los escenarios. Sólo un breve álbum de música incidental para películas pornográficas -que le valdría seis nominaciones al premio Mechun Fierro del año 1972- titulado Oh God! Oh Yeah! se le conocería durante ese período de ostracismo.

“Me agarré un metejón bárbaro con una naifa que conocí en un prostíbulo de San Telmo. La veía todos los días, con decirte que la música pasó a un segundo plano. La mina me pegó fuerte. Y también una gonorrea tremenda que me complicó la sífilis que venía combatiendo. Las enfermedades venéreas en sí son complicadas, imagínese dos juntas... Me dijeron que dejan secuelas neuronales. Estuve cinco meses en tratamiento. Los de la discográfica me hicieron a un lado, me desecharon vaya uno a saber por qué estúpida razón o prejuicio. Después de eso perdí el tren”, remarca Valdivia al tiempo que comienza a tararear las estrofas de No voy en tren, voy en avión, de Charly García, y se anima a ensayar una improvisada rima utilizando la frase ‘si te acostás con Norma, tenés que usar condón’, notoriamente resignado, como quien sabe que su don ya no es el mismo.

“Tenía en carpeta el doblaje de dos películas de Disney y la grabación de un disco de temas propios que iba a titular Coplas desde la entrepierna, pero quedó todo ahí. Ahora me dedico a animar fiestas infantiles y cada tanto adapto letras de canciones a pedido para alguna hinchada de fútbol. Una lástima como terminó todo…”, concluye, no sin antes despedirse haciendo una infinidad de chistes con mi nombre que, por respeto al público presente, no vamos a reproducir.

Hasta la próxima.

World Wide Webo IV


El ilusionismo consiste básicamente en querer voluntariamente someterse a un engaño tratando de decifrarlo, sin terminar de decidir si uno quiere o no descubrir qué fue lo que pasó. Es algo así como estar de novio con una vedette.

Pues bien, para presenciar estos prodigios ya no se necesita ir a ver a Cris Angel, David Blaine, David Copperfield, Pamela David, TuSam o el mago Cacarulo. No es necesario porque -como todo- está en internet.

A continuación un prodigioso acto de mentalismo que algunos atribuyen a poderes mentales sobrenaturales y los ingenieros a algoritmos. Con ustedes: ¡¡¡EL AKINATOR!!!


Es una captura de pantalla. Con eso no va a hacer nada. Con razón lo engañan. Ahora sí. Con ustedes: ¡¡¡EL AKINATOR!!!


Feliz domingo para la juventú.


PD: no quiero decir nada, pero si piensa en él quizás encuentre a uno de los muchachos. Ya dije demasiado.

Blancanieves - Parte uno : La Señora


Uno de los cuentos infantiles más populares de todos los tiempos es el de Blancanieves y los Siete Enanitos. Una curiosa historia, en verdad. 
Conseguimos entrevistarnos con una de sus protagonistas, que nos contó otra versión, tal vez más cruda, tal vez más descarnada, tal vez menos aburrida. 






(Prescindiremos del relato de la historia en su forma tradicional, por estar bajo la impresión de que casi todos los amables lectores la conocen bastante bien. De todas maneras, si alguien desea refrescar un poco la memoria, lo puede hacer visitando este enlace.)


Me dirigí a la dirección que luego de muchas horas de paciente investigación, algunos sobornos y una pizca de suerte había conseguido. La casa era realmente impresionante, una mansión con leones de mármol en la puerta y todo. Un poco exagerado para mi gusto, pero al menos no había enanos de yeso en el jardín. Al menos en la parte del jardín que alcanzaba a divisarse.
No me sorprendió que un mayordomo acudiera cuando toqué el timbre.
-¿En qué puedo ayudarle, caballero?-dijo el sirviente en tono ceremonioso.
-Tengo una cita con la Malvada Madrastra-contesté.
-Oh. Un momento, por favor -exclamó el mayordomo, frunciendo el entrecejo.

Me dejaron unos minutos solo en la puerta, hasta que el mismo mayordomo apareció y me invitó a entrar.
-La Señora lo atenderá ahora-dijo-y me permito recomendarle al caballero que no se refiera a ella con el apelativo que ha utilizado antes.
-¿Cuál?-pregunté- ¿Madrastra o Malvada?
-Ninguno de los dos, caballero -contestó el mayordomo, mirándome con fijeza.

El mayordomo me guió a través de una interminable sucesión de salas, todas enormes y decoradas con una especie de eclecticismo inverso donde parecía que alguien se había empeñado en elegir los peores exponentes de cuadros, jarrones, tapices, alfombras y muebles de todas las épocas de la Historia. Finalmente, llegamos a una estancia de aspecto muy moderno, que estaba llena de aparatos cuya finalidad específica se me escapó, pero que parecían tener algo que ver con la Medicina.  Rodeada de una media docena de señores con batas blancas de cirujano, estaba la Malva...quiero decir, la Señora, sentada en un sillón parecido a los que usan los dentistas.

Su aspecto me sorprendió. Esperaba encontrarme con una anciana, y en cambio la persona que me sonreía de forma extraña y me hacía gestos para que me acercara se parecía más a una muñeca Barbie. Una muñeca Barbie que hubiera sido usada como juguete por un perro de mandíbulas muy fuertes, digamos un rottweiler. Y que luego de eso hubiera sido abandonada en una ruta por donde pasaran muchos camiones. Después de haber sido cocinada en un horno de microondas. Uno de esos que tienen grill.


-Adelante, señor Bugman, lo estaba esperando -dijo la...Señora-confío en que no le incomode que los chicos hagan su trabajo mientras hablamos.
Se refería, claro está, a los hombres de aspecto cirujanil, cuyo propósito acababa de quedarme claro.
-No, por supuesto que no, Señora-contesté mientras me acercaba observando ese rostro fascinante. U horripilante, no me pude decidir.
-Bueno, ¿qué quiere saber?-dijo la Señora con una voz algo cascada, mientras uno de los cirujanos extraía con una jeringa un líquido verdoso desde una de sus orejas.
-Eh...para empezar..¿me podría hablar un poco de Blancanieves?-me obligué a preguntar, totalmente hipnotizado por los espantosos procedimientos que se desarrollaban ante mis ojos-¿Cómo era su relación con ella?
-Ah, Blancanieves-curiosamente, pronunció su nombre sin antipatía, casi con cariño-Verá, ella era un poco re...-se detuvo.
Esperé unos segundos, pero no terminó la frase. Parecía como si se le hubiera paralizado el rostro. No, no parecía, se le había paralizado en verdad.
-¿Rebelde?-pregunté-pero la Señora sacudía la cabeza negando, sin poder articular una palabra. -¿Respondona? -más sacudidas, y un gesto a uno de los de bata blanca, señalándose la mandíbula.-¿Recatada? ¿Remilgada? ¿Rencorosa? ¿Republicana? -yo continuaba adivinando, mientras la Señora me hacía que "no" con una mano y un bata blanca le inyectaba algo en la mejilla. -¿Restauradora? ¿Repulsiva? ¿Rebuscada? ¿Recelosa? ¿Refulgente? ¿Refugiada? ¿Relojera? -me entusiasmé-¿Renacentista? ¿Resentida? ¿Resbaladiza? ¿Revendedora? ¿Rechoncha?-la inyección hizo efecto y la Señora movió una o dos veces la boca como diciendo "O-A-I",  luego me miró y dijo:

-Reventada.
-Oh-alcancé a decir, mientras uno de los cirujanos se acercaba a la Señora con una tijera enorme en la mano.
-Usted sabe-continuó la Señora-Una jovencita con mucho dinero, un padre ausente, lo típico. Yo no le podía poner límites, y ella me veía como competencia. -sonrió, o hizo una mueca parecida-bueno, es natural-dijo haciendo el gesto de recorrer su cuerpo con las manos.
Me quedé callado un minuto completo, o dos. Nada de lo que podía verse enfundado en ese vestido apretado podía calificarse ni remotamente como "natural".
-Y...¿qué puede decirme de las acusaciones de que la mandó a matar?-pregunté.
-Tonterías-contestó la Señora, al tiempo que el cirujano de la tijera grandota cortaba un trozo considerable de piel de su antebrazo y sellaba la herida con una especie de pistola de pegamento -Lo que en realidad sucedió es que Blanquita se fue de casa y se juntó con una banda de delincuentes.
-¿Usted se refiere a los enanos mineros?-inquirí.
-De mineros tenían lo mismo que yo de japonesa-dijo- y noté que a fuerza de estiramientos, ciertamente los ojos le habían quedado rasgados.
-Pero, y...¿la manzana envenenada?-pregunté.
-Bueno, bueno, cómo se falsean las cosas-contestó la Señora mientras otro tipo de guardapolvo le aplicaba una amoladora en los talones. -La verdad es que la fui a buscar al aguantadero de esos malandrines y le ofrecí un trabajo. Se me ocurrió que si encontraba algo que la mantuviera ocupada iba a sentar cabeza. Me sacó corriendo, claro.
-No entiendo -dije, porque no entendía-¿qué tiene que ver la manzana?
-Ah, es que era un trabajo en Apple. -sonrió, o hizo esa mueca de antes-yo tengo mis contactos.
-Bien, ¿Y qué pasó después?-pregunté, intentando apurar la entrevista porque ya me estaba sintiendo incómodo, máxime considerando que por una puerta del salón entraban dos tipos más (estos con bata azul), arrastrando una máquina de aspecto atemorizante.
-Lo que sucede a veces con chicas así. Blanquita se enamoró de un muchacho de buena familia, se casaron, tuvieron un montón de críos y ella no tuvo más tiempo para estupideces y engordó una barbaridad.-Esto último lo dijo con una especie de deleite perverso. Uno de los doctores le clavó una gruesa aguja conectada a un tubo en el muslo derecho. Ella ni se inmutó.
-¿Y usted? La historia dice que la expulsaron del Reino.-dije dispuesto a terminar, la máquina tenebrosa se acercaba junto a sus dos servidores.
-No, no. Yo simplemente me retiré. Enviudé, el difunto me dejó bastante bien económicamente, y me dedico a disfrutar de la vida, y a mantenerme bella. ¿Usted cuántos años creería que tengo?-preguntó la Señora, y se quedó mirándome fijo. Quería que le contestara.
-Eh...-titubeé-buennno... considerando los años que tiene la historia...sin basarme en su aspecto, claro...yo diría que...unos setenta y...¿ocho?
Se produjo un silencio profundo en la sala, matizado únicamente por el ¡chuf-chuf! del aparato de liposucción que le habían aplicado al muslo.
La Señora no dijo nada. Me miró con los ojos muy abiertos durante varios segundos, hasta que se le cayó un párpado. Literalmente. Se desprendió del rostro y se deslizó hasta el piso. Un cirujano lo recogió y lo puso en un frasquito.
La Señora levantó un dedo sin dejar de mirarme, y al instante salieron de quién sabe donde una media docena de muchachos fornidos de uniforme negro. Me tomaron por debajo de las axilas y me trasladaron algo menos que amablemente hasta la salida. Pero antes me molieron un poquito a palos.
Lo próximo que supe es que estaba en la calle de acceso a la mansión, que me dolía bastante todo lo que en mi cuerpo estuviera conectado a una terminal nerviosa, y que ya era de noche. Me incorporé lentamente acompañando la operación con quejidos. En ese instante sonó mi teléfono celular.

-¿Hola?
-¿Señor Bugman?-dijo una voz un tanto cómica.
-Sí, él habla.
-Tengo información para usted.
-¿Quién habla?
-Baje la cabeza.
-¿Usted se refiere que debo ser humilde y evitar que mi ego me domine?
-No, no, que mire abajo.
-¿Quiere decir que no pierda de vista a los desposeídos, a los que están en la base de la sociedad?
-¡NO! ¡Que mire abajo, idiota!

Sentí un súbito empeoramiento del malestar general, pero localizado en uno de mis tobillos, lo que hizo que, efectivamente, bajara la vista. Lo que vi fue un enano vestido de elegante traje azul de tres piezas y barba impecablemente recortada sosteniendo un teléfono celular de esos nuevos que hay ahora llenos de firindulis, y que tenía todo el aspecto de haber originado mi repentino dolor mediante la adecuada aplicación de la física en forma de patada.

Continuará


¿Y ahora qué le pasa?


Consultorio de ramos generales para el lector atribulado (o la lectora atribulada), by El Sr. F.





Al hacerme cargo de ¿Y ahora qué le pasa? sabía que, tarde o temprano, tendría que hacer frente a una duda trascendental, a una cuestión de vida o muerte. Sabía que algún día, mi respuesta tendría la posibilidad de cambiar (para bien) una vida.

Ese día llegó, más temprano que tarde.

Un comentarista anónimo nos deja, en la primera edición, este desgarrador pedido de auxilio, que espero saber contestar.

EFEEEE!!!

YO Sí QUE TENGO UN PROBLEMA!

PASÉ POR EL BLOG DE MARIANO Y SE ME PEGÓ "SACA LA MANO, ANTONIO!"

LLEVO 10 HORAS CANTANDO LAS PRIMAAAS!!

AYUDA!

Estimadísimo lector:


Lamento informarle que en este momento, no tiene un problema, sino dos: No sólo se le pegó a usted, sino que ahora se me pegó a mí. Agradezca haber permanecido el anonimato, porque si no, estaría en problemas. Sépalo.

Sí, ya se que ya está en problemas. Es un decir.

Bueno, volviendo al problema que lo aqueja.

Como en mi blog, cuando escribía, tenía una sección llamada "El Tema barato ochentoso de la semana", tengo un poco de experiencia en eso de despegarme temas chiclosos. Hay varias técnicas que puede usar, le dejo aquí las más eficaces.

a- El efecto neutralizador: Consiste en tratar de reemplazar la canción pegada por otra que sepamos que no se nos va a pegar. De lo posible, una inocua, o de ritmo difícil de seguir: Ejemplos usables son el "Feliz Cumpleaños", o el Himno Nacional. A menos, claro, que sea usted alemán, de lo contrario va a estar cantanto Deustchland Über Alles por un mes.
ADVERTENCIA: Bajo ningún concepto se puede usar la Marcha Peronista. Esa se pega seguro, y entre ir por la calle cantando Las Primas o sentir la necesidad de tararear la marcha que inmortalizó a Hugo del Carril, me quedo con las primas.

b- El "reemplazo": Básicamente, cantar un tema que nos encante, hasta olvidarnos del tema pegado. Si se pega el tema "b", mala suerte, pero, al menos, este nos gusta.

El "Efecto bola de billar" (SOLO PARA CASOS EXTREMOS): Si "a" no funcionó, y ya nos hartamos de "b" con MUCHÍSIMO CUIDADO intentar el plan C: Consiste en encontrar un tema igual de barato (antes de que Mariano salte a cortarme la yugular, aclaro que "barato" no quiere decir malo), y tararearlo, con tal de que "rebote" contra el tema ya adherido. El riesgo, claro está, es que se pegue el tema "C", generando una serie infinita de temas baratos, y convirtiendo así a nuestra mente en una fiesta de casamiento. Para este caso, la dosis recomendada sería un Paz Martínez, o en su defecto, un "Tarzan boy" de Baltimora. (oh oh oh oh oh oh o oo ohoh! Uau chu nat! Kiwi y Melón, Kiwi y Melón!!).

Espero que le haya servido..

Y le digo, anónimo, que tuvo suerte. si se quedaba un ratito más en lo de Mariano, lo que se le iba a pegar era "Te quiero tanto" de Sergio Denis.

----------¿Y a usted qué le pasa?----------

El gran amigo de la casa, Relato del Presente, nos manda la siguiente inquietud:

Estimado Señor F: Mi historia es un poco particular, le cuento: Yo era fanático del Show Creativo de las épocas en que se llamaba el Show del Clío y lo conducían Gujis y un tal Julio Lagos. Resulta ser que allí veía las publicidades que nunca puedo ver en la tele normal, y un día me lo levantaron y no lo pusieron más. Y la verdad es que cuando veo las publicidades que pasan hoy en día, y sin siquiera tener el Show Creativo como para ver cosas como la gente, me dan ganas de inmolarme en alguna facultad de publicidad o comunicación social; no puedo creer que haya gente que estudie seis años para esas bazofias. Menos puedo creer que haya gente que les pague. Puntualmente, las cintas de publicidades que tenía (le juro que lo grababa) se me están gastando. Qué puedo hacer?


Mi queridísimo RDP

Mucha gente que sufría un problema similar al suyo descubrió solaz en un sitio llamado "iutúb", o algo así. Con respecto a sus deseos de inmolarse en alguna facultad de comunicación social, le sugiero que evite hacerlo. El trotyl está demasiado caro como para gastarlo en "creativos". Y de todos modos, no conseguiría más que eliminar a una porción mínima de esas sanguijuelas sociales que pululan en los medios, tratando de convencernos que el Activia es bueno, y que si una mujer se viste de morado, seguro que está constipada.

Por último le ruego que digitalice las cintas, y si encuenta este iutub o como se llame, las suba, para disfrute del mundo. Y si de casualidad tiene esa propaganda inglesa de preservativos, que eran un monton de tipos disfrazados de espermatozoides siguiendo al tipo, y quedando atrapados en un condón gigante, aviseme, que hace rato que no la veo y quiero mandarsela al responsable del infame "Sin triki triki no hay bang bang"

saludos!

pd: consultas de cualquier índole (menos sexuales, de esas se encarga Briks) aaaaaa.... yahoraquelepasa@gmail.com!



Yo soy la aventura, y tú la realidad, tu la ternura, yo soy la libertad, tú la esperanza, la vida que me das no me alcanza, no me alcanza.... MARIANO; TE ODIOOOOOO!

Knockout



Buenos Aires Martes 13:15 hs

Oficinas centrales de Kag & Onos Corp.


Maldini, Ramírez, Marina, Beatriz, López y Pérez charlan mientras comparten el almuerzo en el comedor de la empresa.

Maldini: Ahora que se vienen los días lindos estaría bueno si hacemos un asado con las familias, ¿no?
Ramírez, Marina, López y Pérez asienten con entusiasmo.

Marina: ¡Genial!

Pérez: ¡Excelente idea Maldini! podríamos ir nuevamente al predio en las islas del Tigre al que fuimos el año pasado.

Ramírez: O al recreo del sindicato, pero me gusta mas la idea de ir al delta. ¡Mis hijos se divirtieron como nunca allá!

Beatriz, la nueva, se mantiene callada. López percibe que algo en la propuesta le incomoda.

López: ¿Que le pasa Beatriz? ¿no le gusta el Tigre?

Beatriz; No, no es eso, señor López. Me encantaría ir al Tigre. Pero mi marido jamás me acompañaría.

Marina: ¿Por qué?

Beatriz: Porque es muy antisocial. No puedo ir a ningún lado con él. El mismo dice que es muy "chúcaro", no le gusta ir a ningún lado si no conoce de antemano a la gente.
Maldini: Bueno, ¡vení sola entonces!
Beatriz: Si, bueno, pero no es lo que a mi mas me gustaría, entendeme.
Maldini; Claro, claro...
Ramírez: No veo porque tenés que tolerar eso. ¿Vos no lo acompañas acaso a ver a sus amigos, sus familiares...?
Beatriz: Si, lo hago, pero el dice que no le gusta y se queda ahí...vos no lo conocés, es muy tozudo...
Maldini: No me parece justo, en una pareja los dos tienen que ceder un poco, de eso se trata, ¿no? de que los dos cedan un poco a los gustos y necesidades del otro...¿qué pasa si le decis...?
Pérez, interrumpiendo: Bueno, son asuntos familiares, Maldini. ¡Respetemos su privacidad, caramba!

Marina: Pero no es justo, señor Pérez. No está bien que una ceda siempre a los caprichos del otro.

Pérez: No, claro, entiendo, entiendo...yo sólo...

López: ¿cual es la manera que usted propone, Maldini?
Maldini: Que le diga al marido que si no lo acompaña nosotros vamos a pensar que ella es divorciada...

Todos se quedan pensando en la propuesta de Maldini. Pérez, López y Marina asienten en silencio. La idea les parece razonable. Puede funcionar. Ramírez, en tanto, gira la cabeza y mira hacia la ventana, sumido en sus propias cavilaciones. Al cabo de unos segundos balancea la cabeza como diciendo "no" y dice:
Ramírez: No, Beatriz. Con eso no vas a llegar a ningún lado. Pensemos un poquito esto. ¿que va a responder tu marido? -imposta la voz como imitando burlonamente con voz gruesa al marido de Beatriz, a quien paradójicamente no conoce-"Ah, no, Beatriz, eso no puedo permitirlo! ¿Divorciada? ¡que horror! ¡de ahora en adelante te voy a acompañar siempre!". No señores. El marido sencillamente le dirá "no me molestes", o ni siquiera le contestará y seguirá viendo el partido de fútbol o lo que sea que esté haciendo...No. No sirve. Es un buen intento, pero no sirve. Tenemos que aprovechar el elemento sorpresa. Tu marido...¿como se llama tu marido, Beatriz?
Beatriz: Ernesto.
Ramírez: Bien, Ernesto no sabe que vos planeas torcer su voluntad. Es claro que vos no tenés la capacidad de sostener una larga discusión con Ernesto. Llevás siempre las de perder. Te tomo el tiempo. Ni podés ser contundente, dialécticamente hablando. No sin una preparación adecuada. Por todo eso tenemos que aprovechar que Ernesto estará con la guardia baja. Lo que le digas tiene que pegarle donde mas le duele, lo tiene que dejar atontado, inerme, groggy(*), ¿entendés? tiene que ser un mazazo que lo deje sin reacción posible...un golpe de knockout(*). Sólo así vas a conseguir algo de provecho...

Maldini, Perez y López intercambian miradas. Los tres se muestran fastidiados con el pomposo discurso bélico-boxístico de Ramírez.

Pérez: ¿Y que sugiere entonces, Ramírez?

Ramírez: ¿No es claro, acaso? que no le diga que parece divorciada... ¡que le diga que parece viuda!

(*)groggy: voz inglesa para describir a una persona que esta mareada o no puede hacer pie pr intoxicación, sueño, un golpe, etc.


(*) knockout : yo prefiero la voz inglesa que combina las palabras knock (golpe o choque) y out (fuera) al americanismo nocaut, que se estima va a aceptar la real academia en el futuro cercano. Se dice asi de un golpe, en el boxeo o en otros deportes de lucha, que deja a quien lo recibe fuera de combate.

UPDATE: chúcaro: voz que proviene del quechua “chucru” que significa duro, arisco, bravío.

Remi Pacman

Muchos ya lo deben conocer, pero sospecho que como yo todos los que lo conocen no pueden dejar de reirse cada vez que lo ven.

Buen fin de semana.


PRELIMINARES (parte uno)

Cada historia tiene su comienzo.
Un punto de partida.
La génesis de lo desconocido

O el fin de lo sabido

Caminar por ese sendero es, sin duda,
Una tarea que requiere valor.
Los invito a compartir este recorrido
Olvidando preconceptos adquiridos

Mural de autor anónimo que aún puede observase en las paredes de la abadía de Askøy.
Más precisamente, en las paredes del baño.

Askøy es una isla de Noruega y constituye uno de los municipios de Hordaland, conocida, también, como la tierra de las contradicciones.

Esta caprichosa denominación tiene su razón de ser: En una población con abrumador predominio luterano, la abadía de Askøy esta regenteada por religiosas cristianas apostólicas romanas. Las hermanas de la nulisima caridad de la Merced Esbenz.
Eso no es todo. Un estudio realizado por la Universidad de Valencia en el año 2008 daba cuenta que Noruega es el país con el mayor índice de promiscuidad de toda Europa y el que menos sexo seguro practica. Pues bien, la abadía, ubicada en el extremo norte de la isla, funciona en la actualidad como una exclusiva clínica de recuperación para adictos al sexo, contando con un completísimo equipo de profesionales que tratan toda clase de parafilia.

Un centro de adictos al sexo regentado por mujeres castas vestidas de monja.

La abadía posee altos muros y torres con guardias armados. Se entiende.

Hasta allí me llevó esta aventura denominada MIB.
Creí conveniente iniciar mi investigación entrevistando a aquellas personas que abordaban el sexo por afuera de los parámetros convencionales del común de la gente.
Supe que estaba en el lugar indicado cuando fui atendido por una esbelta monja de voluptuosas curvas y ajustadísimo atuendo. Ignoro cuál es el material habitual para la confección de las sotanas pero no dejó de llamarme la atención que ésta, en particular, fuera de latex.
Idéntico efecto me causó advertir que, con su mano derecha, sostenía lo que parecía ser un látigo.
Recordé que, en algunas congregaciones religiosas, se estila el uso del auto castigo corporal como muestra de devoción y penitencia.
En ningún momento la novicia me dirigió la palabra.
Yo lo atribuí al probable voto de silencio, sin embargo, esta última idea perdía fuerza a medida que sus gemidos aumentaban en intensidad, producto del frotamiento del mango de la fusta por su sexo. Esto también me hizo dudar de la idea del auto castigo.

El dantesco espectáculo fue interrumpido (lamentablemente) por los apagados gritos de Dina Bjorn - Sor Dina - la directora de la institución.
En un perfecto español me explicó que Olga – la dama que me había recibido - era una paciente que gustaba del sexo duro. Una dominatrix.
El régimen cuasi carcelario que regía en la abadía imponía a Olga un castigo por la incorrección. Sería recluida, de inmediato, en su habitación por el término de un mes.
Aún con su atuendo de monja, Olga alcanzó a dirigirme una mirada cargada de lujuria, instantes antes de quedar encerrada. Eso fue para mí una verdadera sor presa.

Sin embargo, Sor Dina me dijo, por lo bajo, que el encierro era algo común para los internados, ya que todas las noches se ponía llave a las habitaciones debido a que, en sus comienzos, la abadía de Askøy supo ser un verdadero bacanal; lo que motivó que entre los lugareños se popularizara aquella famosa sentencia para los que eran más promiscuos: “éste no le hace Askøy a nada”

En mi breve estancia en la abadía recogí…recopilé algunos testimonios que son el ejemplo más acabado…eeehh…quiero decir…el más palpable...no tampoco… el ejemplo más claro para demostrar que para poder introducirla en las intimidades del sexo, querida lectora, ud debe estar bien abierta.
Y ese ejemplo esta acá abajo.

No señora !!
Me refiero a las líneas que ud leerá a continuación.

Jørgen k Zoofilico (tendencia sexual hacia los animales). “De pequeño comencé haciendo monerías y terminé haciéndome la del mono. Ahora soy un animal”
“Para hacer la chanchada nada mejor que una loba que sea bien yegua para hacer el perrito. Si ella no es un loro me porto como un tigre pero si es una vaca puedo ser un verdadero gusano”



Signe F. Necrófila. (Obtención de placer erótico con cadáveres). “teniendo sexo con un difunto descubrí el verdadero significado de la expresión PETIT MORTE”
“lo bueno de los cadáveres es que son respetuosos. No se pasan de vivos”
“son relaciones..frías, pero al momento del rigor mortis…GUAU! Es para morirse!”


Mikhail G. Dendrofilica (placer sexual por el frotamiento contra los árboles). “hace mucho que estoy en la clínica. Parece que mi recuperación es algo que esta verde”
“Eso me pone muy nerviosa, yo no soy de echar raíces en ningún lado”
“pregunte lo que quiera, verá que le responderé sin irme por las ramas”
“A mi me gustan los tipos maduros”
“mi última relación fue con un palo borracho, pero lo dejé por sus problemas con el alcohol. Antes había esta enredada con un sauce llorón. Un depresivo importante”



Continuará


Deme 10 minutos y vamos por el otro


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