
Una silueta se perfila sobre un fondo de llamas. El fuego ilumina los ojos del hombre que atiende algo que parece un ritual primitivo. De pronto, otro hombre se le acerca por detrás, y apoyando una mano sobre su hombro dice:
-Déjelo en paz, Viejex, ese pollo ya dio lo mejor de sí. Sírvalo, o consigamos una urna para guardar sus cenizas. En todo caso, venga, vamos adentro. Ya llegaron todos.
Alrededor de la mesa, los fundadores de MIB estaban reunidos en silencio. De a ratos, comían trocitos de queso y salamín, como aperitivo del asado que Viejex estaba preparando. O perpetrando. Sus rostros eran inescrutables. Menos el de Renegado, que expresaba una incomodidad evidente.
El primero en hablar fue Bugman.
-Señor Renegado, estoy de acuerdo en que fuera del ámbito de la redacción de MIB cada cual se vista como mejor le parezca, y que en las actuales circunstancias se impone la ropa informal, pero, ¿no le parece inapropiado haber venido con el disfraz de Barney?
Desde dentro de lo que parecía un gigantesco peluche púrpura con cabeza humana, Renegado contestó:
-¿Y usted piensa que yo quería venir así? Hace ocho días que trato de sacarme esta cosa, y no puedo. El cierre está duro, y lo tengo en la espalda...a ver si alguien me da una mano...
-Ya nos ocuparemos de eso, Renegado -dijo Yoni Bigud- ahora tenemos asuntos más importantes que tratar.
-En efecto, Señor Bigud -continuó Bugman, algo molesto por la interrupción. Tenemos que hablar de la Operación MIR.
-¿La Operación qué? -preguntó Briks.
-MIR, o sea Men in Return -contestó Pablo.
-Pensé que era Men in Red - dijo el Señor F.
-No, no, es Men in Rage - intervino Mariano.
-¿Y por qué mejor no le ponemos Operación Retorno, y listo?- terció Renegado, forcejeando con la cremallera de su traje.
-Operación Retorno y Listo suena poco serio, ¿no? - opinó Yoni Bigud.
-¡No, no! Es Operación Retorno. Y listo. - dijo Viejex.
-¿Y bueno, yo que dije? - insistió Yoni Bigud.
-Señores...-comenzó a decir Bugman.
-Ah, porque Men in Red es buenísimo -murmuró Renegado-Pero...este...cierre...
-¡Señores! - Bugman levantó un poco el volumen de su voz.
-Bueno, Men in Rage no lo va a entender nadie. -reflexionó el Señor F.
-¿Y a quién el importa si...?
-Claro, porque el señor es el único que puede ponerle un nombre a la operación...
-Yo no sé para que me molesto, a mí nunca me hacen caso...
-¡SEÑORES! - gritó Bugman, golpeando la mesa al mismo tiempo. -¡El nombre no importa! ¡Pónganle equis! ¡Pónganle Don Ernesto, si quieren !
Se produjo un silencio casi total, solamente matizado por los ocasionales bufidos de Renegado, que susurraba: -No, si esto se trabó, mecachendié. Ahora voy a tener que cortarlo. Y es alquilado. Una tijera...necesito una tijera...
-Muy bien -continuó Bugman- la operación, cuyo nombre no es importante ahora, consiste en un ataque coordinado y simultáneo en todos los frentes para lograr la reconquista de MIB. Esto sólo podrá lograrse...
-Pan comido -interrumpió Viejex.
-Señor Viejex, su confianza es inspiradora, pero déjeme decir...
-No, digo que se comieron todo el pan, y estoy por sacar los chorizos, y a lo mejor alguien quería hacerse un choripán.
-Un cuchillo -dijo Renegado. -Si no hay tijera préstenme un cuchillo. ¿Por qué todos tienen cuchillo y tenedor menos yo? ¿Tengo que comer con la mano?
-Un momento Renegado, un momento, - dijo Pablo -Mejor lo escuchamos a Bugman. Ya está haciendo esa cosa rara con la ceja.
-Gracias, Señor Pablo. -Bugman hablaba pausadamente, remarcando las palabras, como si se estuviera conteniendo-Antes de que me interrumpieran, yo quería decir que es importante que analicemos los puntos débiles de cada uno de nuestros adversarios. Tenemos que...
-Si quieren voy a comprar más pan -dijo Briks de pronto , como si acabara de salir de un sueño.
-Bueh -protestó Bugman-así no se puede. Señor Briks, ¿puede prestar atención un momento? Ahora me hizo perder. ¿Qué estaba diciendo, yo?
-Es que dijeron que faltaba pan, ¿no dijeron que faltaba pan?
-Cubiertos, me faltan a mí. No me pusieron cubiertos. Seguro que a la escoba la trataban mejor -masculló Renegado, más para sí mismo que para los demás.
-Estaba diciendo algo de los puntos débiles, Bugman -intervino Mariano.
-Ah, sí, gracias, Mariano, -continuó Bugman-la estrategia es que nos dividamos y ataquemos a todos al mismo tiempo, pegándoles donde más les duele. Por ejemplo, Obama...
-¡Es morocho! -saltó Briks.
-Espere...-atajó Bugman-Si es por eso usted...bueno, no importa, de Obama me encargo yo. En los próximos días él va a recibir un llamado de Oslo reclamando su presencia en forma urgente y perentoria, debido a un problema con el Premio Nobel que le entregaron recientemente.
-No se lo va a creer...-opinó el Señor F.
-Sí, se lo va a creer porque lo va a llamar el mismísimo Rey de Noruega. Una vez en Oslo, le va a pasar algo y de pronto se va a olvidar de nosotros. Totalmente. Para siempre. -Bugman notó las miradas de escepticismo que circulaban entre los conspiradores, y agregó: El viejo Harald me debe un favor.
-Pero...cómo que se va a olvidar...-insistió el Señor F.-¿Qué le va a pasar?
-Señor F., ¿recuerda usted cuando Pinerovia le declaró la guerra a Noruega? -preguntó Bugman
-¿Pinerovia? No recuerdo que haya existido nunca un país que se llamara Pinerovia.-contestó el Señor F.
-Exactamente-dijo Bugman, y levantó la ceja izquierda.
-Y cuando se tome el avión a Noruega podemos ponerle una papa en la turbina -dijo Viejex y todos se quedaron mirándolo.
-Eh...bueno...-Yoni Bigud no pareció muy convencido-Si usted lo dice, Bugman. Yo me encargo de Mark Hamill.
Yoni Bigud se quedó esperando que alguien le preguntara cómo pensaba hacerlo, pero nadie habló. Un poco desilusionado, explicó:
-Ese paparulo cree que soy su padre, pero no su padre de verdad, sino su padre en la película. -todos siguieron escuchando en silencio. -Porque no se si saben que Darth Vader...-el silencio continuó, algo matizado por ruidos masticatorios. -En fin, siguió Yoni Bigud, que le voy a decir que la filmación de la remake de El imperio Contraataca está por comenzar, y que se van a utilizar las locaciones originales. Y que entonces se tiene que ir a Túnez...porque parte de la película original se filmó en Túnez, no sé si sabían...-más silencio. Alguien tosió. Visiblemente molesto, Yoni Bigud terminó su exposición -Que se vaya a Túnez y espere a que llegue George Lucas, y que no llame a nadie porque puede arruinar la sorpresa, eso le voy a decir. -Yoni Bigud se cruzó de brazos y se quedó mirando la mesa fijamente.
-No...puedo...destrabar... porquería...-Renegado se contorsionaba con la cara enrojecida por el esfuerzo. Eso hizo que de pronto todos se acordaran de su presencia.
-Renegado, ¿puede ocuparse de Lorenzo Lamas?-preguntó Bugman.
-Uh, sí, Bugman, vestido así, apenas me vea se muere. De la risa. ¿¿Me van a ayudar o qué??
-Yo le ayudo con Lamas, Renegado, -dijo Briks-entre los dos podemos sacarlo de los pelos.
-Y le podemos poner una papa en el caño de escape de la moto -dijo Viejex.
-Supongo que a mí me toca el pajarito que bebe agua, ¿no? -preguntó Pablo, sin esperar respuesta.- Bueno, ya sé cómo neutralizarlo: con Filosofía.
-No me parece que un muñequito sea capaz de...-comenzó a objetar el Señor F., que ya les empezaba a romper un poquito la paciencia a todos con sus observaciones, pero Pablo lo interumpió.
-No es que me vaya a poner a filosofar con él. Le voy a encajar un golpe con esto -y acto seguido exhibió un ejemplar de "Critica de la Razón Pura", edición de lujo, tapa dura. -Cuatrocientas páginas de Kant, jeje... -agregó, y todos se rieron más que nada para no quedar como incultos, pero lo cierto fue que nadie entendió el chiste.
-También podría pegarle con una papa -dijo Viejex.
-Oiga, Viejex, ¿qué tiene con las papas?-preguntó Mariano.
-Nada, es que compré muchas. Y nadie tocó la ensalada...me pasé toda la mañana pelando papas para la ensalada.
Todos se sirvieron un poco de ensalada de papa y huevo con cara de culpables. Renegado aprovechó para quedarse con la cuchara, y trató de utilizarla para forzar el cierre de su disfraz. La cuchara se dobló como si fuera de papel. -Ah, fantástico-dijo en un suspiro. Se levantó y fue hacia el baño murmurando: -...una tijerita de uñas, un alicate...un cepillo de dientes...Viejex aprovechó su ausencia para arrancar una pata de la silla que estaba usando y fue a arrojarla al fuego. Volvió a los pocos minutos, con una extraña mirada de satisfacción. Cuando se sentó a la mesa Mariano estaba diciendo:
-Esto -mostrando cuatro botellas de un limpiador antigrasa, un blister conteniendo cápsulas de un medicamento del grupo de las estatinas y los dos tomos de la vigésima edición del Diccionario de la Real Academia Española-es para Arjona como la kriptonita para Superman, como la sal para una babosa, como la luz del sol para un vampiro...
-Estupendo, Mariano, estupendo -dijo Bugman, y los demás asintieron.
-...como la Coca Light para un fenilcetonúrico, como la cama solar para un albino...
-Bien, bien, entendimos -dijo Pablo.
-...como el DDT para los mosquitos, como el peluquero para Sansón...
-Mariano...¿se siente bien?
-...como la falta de luz solar para Birdman, como el chancletazo para la cucaracha...
Provenientes del baño se escuchaban unos gruñidos y ruidos como de tela desgarrada, muy parecidos a los que haría un perro que se estuviera comiendo las toallas. Suponiendo que el perro fuera capaz de aderezar la maniobra profiriendo unos insultos que harían ruborizar a un pirata.
-¿A alguien se le ocurre alguna forma de deshacernos de Skeletor? -preguntó Bugman.
-Déjenmelo a mí, es pan comido -empezó a decir el Señor F.
-¿Bueno, voy a comprar o no?- protestó Briks.
-...como el té para Viejex...
El Señor F. sacó una laptop y puso una fotografía en la pantalla. Todos observaron la imagen con una mezcla de fascinación y repugnancia. A decir verdad, alguno la miró con menos repugnancia que fascinación. -Lo amenazamos con publicar esto -dijo el Señor F. sin inmutarse.
-Pero...¿de dónde...saca...esas cosas? -preguntó Pablo, que miraba la imagen con un ojo y el piso con el otro, en un alarde de control ocular diferenciado o estrabismo divergente histérico.
-Y esto no es nada -se jactó el Señor F. -Ahora les voy a mostrar un video que...
-¡¡¡NOOOOOO!!!! -gritaron todos menos Briks, que sacó un pendrive de su bolsillo y se lo pasó al Señor F. subrepticiamente mientras le guiñaba un ojo.
-...como el glifosato para las malezas...
Los conspiradores continuaron discutiendo las formas de librarse de cada uno de los usurpadores de MIB. Hubo alguna discrepancia cuando se trató la estrategia a seguir con la Llama que llama, Viejex quería prenderle fuego (y sostenía su posición con un brillo demencial en los ojos) y el resto opinaba que tanto Arjona como Lamas eran sumamente inflamables por su contenido en grasas y aceites, con lo cual el asunto podía salirse de control, y no tenían al día el seguro de la redacción. Al final se convino en que se le cortaría la línea telefónica, y la Llama se iría solita. Harry Potter sería neutralizado por Renegado que aprovechando su afinidad con las escobas sabotearía la Nimbus 2000 que usa para jugar al Quidditch. (El debate sobre cómo se llamaba ese juego de la pelotita con alas llevó cerca de media hora, por suerte el Señor F. tenía conexión a Internet y Google zanjó la discusión). A todos les llamó la atención que Renegado no pusiera ninguna objeción, pero nadie dijo nada.
-¿Entonces, estamos de acuerdo? -preguntó Bugman.
-¡SI! -Contestaron todos.
...-como la bala de plata para el hombre lobo...
-Caballeros, la Operación Don Ernesto está en marcha. Señor Viejex, no olvide cerrar la puerta con llave, que a lo mejor no vuelve por unos días.
-Sí, sí, gracias -contestó Viejex.
-¿No era la Operación Retorno y Listo?-preguntó Pablo.
-...como el Activia para el tránsito lento...
Renegado salió del baño, escupiendo pedazos de tela púrpura afelpada. Estaba descalzo hasta las orejas. Una toalla atada a la cintura ocultaba, a duras penas, sus vergüenzas.
-¡Sput! Oiga, Viejex, ¿me podría prestar algo de ropa? Es que... ¿Viejex?...¿Muchachos?... ¿Adónde se fueron todos?
Se dirigió hacia la puerta, y luego de bregar unos minutos con el picaporte, suspiró y dijo:
-Ah, buenísimo. Buenísimo. Mi vida es una fiesta.
Y sin darse cuenta se fue a sentar en la silla que Viejex había mutilado para satisfacer su pirofilia, que se desbarató con un crujido.
Tendido de espaldas en el piso, extrajo un pedazo de hilo de entre sus dientes y masculló:
-Una fiesta.