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Confesiones de fin de año: Los porotos de Del Río.

Acápite: Fin de año. Confesión grupal. Los porotos de Del Río. La semilla de la malicia. Impunidad. Su turno.
Hemos llegado a fin de año. Arrastrándonos pero llegamos, y eso es lo único que importa en este momento. Es cierto que podríamos preguntarnos por qué al Señor Briks le dieron un gorrito de Papanuél para posar en la foto que acompaña su artículo del viernes pasado, aunque no es menos cierta nuestra firme decisión de ignorar la afrenta. Tengamos la fiesta en paz. Nosotros seremos miserables, nunca se nos cruzó por la cabeza la idea de negar esa condición, pero no somos rencorosos. Si alguna vez pensáramos armar un escándalo en la administración del blog, el mismo jamás se basaría en un simple gorrito navideño. Nosotros solo iniciamos revoluciones que puedan conducirnos al poder absoluto.
En fin, supongo que con una queja por escrito será suficiente.
Decía entonces que hemos llegado a fin de año, y que estuve pensando que sería maravilloso despedirlo con la confesión grupal de algún acto miserable llevado a cabo en un pasado inmediato, mediato o incluso remoto.
Bueno, esto último no lo había dicho, pero lo digo ahora. Qué tanto. Me parece que hemos visto demasiada teoría de la miseria humana y, queriéndolo o no, dejamos de lado el ejemplo práctico, el pergamino que revalida nuestra pertenencia a este selecto club.
¿Cómo qué club?
Oiga, usted además de miserable es bastante corto de entendederas eh. Seguramente no va a ser capaz de confesarme ninguna tropelía que haya quedado impune, y me va a arruinar el ejercicio colectivo.
En fin… no se preocupe. Empiezo yo, así que va a tener algunos minutos para hacer memoria, o en su defecto para inventar alguna canallada con final feliz.
Por ahora limítese a leer, y de paso trate de aprender algo.
Confesión:
¡SÍ, FUI YO EL QUE SE ECHÓ UNA SOBERANA MEADA EN EL FRASCO DE POROTOS GERMINADOS DE DEL RÍO!
Y también fui yo el que sacudió las gotitas sobre el cuaderno de comunicaciones de Daniela Sánchez, aunque esto fue solo un hecho accesorio ocasionado –quizás- por el frenesí de malicia que acababa de experimentar. No creo que pueda juzgarse una y otra actitud con la misma severidad.
Año 1983. Este simpático infante cuenta con un permiso de evacuación otorgado en plena clase de matemáticas por su maestra de cuarto grado. Sin embargo, camino al baño de varones nota que el aula de quinto grado se encuentra desierta. Los niños tienen clase de gimnasia, y están en el campo de deportes. Él lo sabe, se da cuenta, y por lo tanto no logra contener el impulso de realizar una rápida inspección del lugar.
Reina en el recinto un absoluto silencio. Desierto el escritorio de la maestra. Inundado de letras y números el pizarrón. Repletos los pupitres de cuadernos y cartucheras que aguardan un pronto regreso de sus propietarios. Y en el alféizar de la ventana, al calor del sol primaveral, una treintena de frascos.
El mocoso se arrima –aún- sin ninguna intención de perjudicar al prójimo. El interior de cada frasco contiene un algodón húmedo rodeado por un papel secante que comprime contra el vidrio un puñado de porotos a medio germinar. Y todos (me refiero a los frascos, no a los porotos) tienen pegada una etiqueta con el nombre del dueño.
Los brotes en el frasco de Del Río se alzan vigorosos. No así los de sus compañeros. Compite quizás el frasco de Corti, pero sin demasiada convicción. El resto está del todo fuera de la discusión. Son plantas raquíticas y timoratas que muy probablemente jamás superen la boca del recipiente.
Este inocente borrego concibe una idea. Un plan de acción. Y no lo medita. Procede con una sangre fría de la que solo tomará conciencia varios años más tarde.
¿Te enteraste?
¿De qué?
Los de quinto están sin recreo hasta que la seño sepa quién hizo pis en el frasco de porotos de Del Río.
Oh.
Nada se dice, sin embargo, sobre el cuaderno de comunicaciones de Daniela Sánchez. Algo es algo.
Ahora los recreos de quinto grado dependen enteramente de la conciencia del incontinente, pero la misma se encuentra maniatada y amordazada en algún recóndito compartimiento de su mente. Su perversa mente.
No hay testigos. No será necesario comprar silencios, y su reputación lo exime de toda sospecha. Es un pequeño de los que hay pocos. Tímido, silencioso, respetuoso, aplicado. Un encanto de nene.
Su conciencia por fin resuelve los complejos lazos que la mantenían cautiva, pero ya es demasiado tarde. El incidente compromete ahora el interés de las máximas autoridades, y él intuye sobradamente el concepto de impunidad. No conoce la palabra, sería incapaz de deletrearla, pero ya sabe que está hacia el norte. Su norte. Si de él dependiera –y depende- podrían expulsar a las tres divisiones de quinto grado, y aun así no diría esta boca es mía.
Han transcurrido más de diez días desde el atentado. Un Del Río abatido observa su nuevo frasco con cuatro porotos blanquísimos y rezagados. Este simpático infante presume que los anteriores habrán fallecido, o a lo sumo habrán sido sacrificados por la maestra. En el fondo da lo mismo.
Mientras tanto un Corti orgulloso celebra el triunfo de su planta.
Y un miserable de ley contempla el primer brote de la semilla de su malicia. Una semilla peligrosa. No le gustan los otros brotes, eso está bastante claro.
Tal vez por eso haya decidido mear a la competencia.
¿Quién podría culparla?
Ahora me dispongo a escuchar un buen número de confesiones horrendas.
Espero que estén a la altura y revaliden con creces su pertenencia a este selecto club.
¿Cómo qué club?
Ay Dios mío…
Basta de cháchara. Las mejores anécdotas serán relatadas –siempre desde mi óptica- en sucesivas entregas.
Confío en ustedes.
Tengan ustedes muy buenas noches.
MAL DIA PARA EL GAUCHO...
(sin título)
Queridos lectores, hoy me está pasando algo a mí. Además del pandemonium de los finales, claro.
Una persona muy querida y muy cercana acaba de fallecer, y estuve bastante convulsionado con eso... Dudo que pueda hacer algo mínimamente gracioso.
así que los dejo en manos de otro genio, que acaba de fallecer.
Y si tienen ganas de ver la película entera, hagan clic acá!
saludos.
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MIB Gourmet
Primer programa de cocina emitido por escrito.
Holaholaholahola ¿Cómo están? ¡Bienvenidos sean todos!
Que gusto, pero que gusto realmente, tenerlos nuevamente ahí para compartir este, nuestro segundo programa. Me en-canta… (Sonríe).
Bueno, hoy vamos a realizar una receta que ya no es tan tan sencillita como la anterior, pero que, igual, de complicada no tiene nada eh, así que a no preocuparse y a ponerle toda la onda a la cocina ¿Dale? (Señala a cámara y guiña un ojo) ¡Vamos eh! Que, como siempre digo, a cocinar se aprende cocinando. Y por sobre todo dis-fru-tan-do eh, disfrutando de lo que se hace y, por supuesto, divirtiéndose, que eso es lo mas importante ¿No? Pasarla bien. Si, claro que si (Acomoda unos platitos y cosas en la mesada. Se lo ve relajado y contento).
¿Estamos? Bien, vamos a comenzar ya mismo con la preparación del plato de hoy (Da un par de aplausos y se refriega las manos muy entusiasmado sin dejar de sonreír en ningún momento).
Lo que vamos a hacer es comenzar a incursionar un poquito en esa maravilla culinaria que es la comida oriental ¿si? pero, ojo, a nuestra manera eh, siempre tratando de hacerlo lo mas sencillo y realizable posible para que todos ustedes puedan hacerlo en sus casas y sorprender y agasajar a sus invitados o, por que no, sorprenderse y agasajarse ustedes un día que tengan ganas de comer algo rico y sano eh (Se queda pensando) Aunque si lo cocinan ustedes como que mucho no se van a sorprender ¿No? Claro, porque ya van a saber lo que van a comer… porque lo hicieron ustedes… Que tonto jaja… Bueno… Pero la idea es esa ¿Si? ¿Dale? Buenísimo… (Menea la cabeza. La sonrisa ya no es tan amplia).
A ver… El secreto de esta preparación, lo mas importante que tienen que tener en cuenta, es el timing ¿Si? O sea, es fun-da-men-tal organizarse, cosa de contar con los distintos componentes del plato ya preparados y listos para ser utilizados de manera que, cuando llegue el momento, todo pueda incorporarse para dar forma al producto final.
Esto es así porque, básicamente, la cocción en un salteado es corta y muy rápida ¿si?... Como polvo de debutante jaaajajajaj… ¿Eh? (Se le borra la sonrisa de golpe y pone cara de asustado) ¡Uh perdón!… Se me escapó... ¿Esto se edita no?... Ah no, bueno…. (Chasquea la lengua. Suspira).
En fin, volviendo a la receta ¿Se entendió lo que quise decir?... No, no, lo del polvo de debutante no, lo de la forma de realizar el plato… ¿No?... Bueno, mientras lo vayamos haciendo seguro que se van a dar cuenta de lo que les estoy hablando… (Se empieza a frustrar, pero sacude la cabeza un par de veces y le vuelve a poner onda. Sonríe medio forzado).
Bueno, vamos ya mismo entonces comenzar con la preparación ¿Dale? (Hace el gesto como de pistolita, guiña un ojo y sonríe a cámara).
Lo primero que vamos a hacer es poner a hervir un recipiente con abundante agua y sal para ir pre-cocinando la pasta ¿Si?.
Yo acá ya tengo el agua hirviendo así que directamente pongo un buen puñado de estos magníficos tallarines… aaaahí está... y ahí lo dejo unos minutos para que se vayan cocinando ¿Si? Buenísimo… (Se relaja. Sonríe mirando a cámara y guiña un ojo otra vez. Se vuelve a entusiasmar). Que lin-do es cocinar, por favor… Que lindo…
Bien, vamos ahora precalentado el wok en el fuego.
Y esto es importante eh. La cocción al wok, o sea el salteado, debe hacerse a gran temperatura y rápidamente para que los ingredientes conserven su textura y su sabor ¿Si? Por eso el wok debe estar bien bien caliente antes de comenzar a incorporar los productos ¿Se entiende? ¿Me siguen? ¿Si?
Mooooy biennn… Fantástico…
Ahora vamos a preparar los ingredientes.
Yo voy a usar una combinación bien básica eh, pero recuerden siempre que esto es a gusto. Usen su imaginación. Inventen. Creen. Que la cocina es eso eh… Imaginación. Si, claro que si… Hay que crear eh, sino uno se aburre, y en la cocina aburrirse está pro-hi-bi-do… (Mira a cámara con gesto de satisfacción, como si hubiera dicho una genialidad).
Uh… (Se tapa los ojos con el brazo. Sacude un poco la cabeza) bueno… snif… esto es clásico cuando se trabaja con cebollas eh… uuuffff… sniff… ayayayay… (Empieza a moquear. Los ojos le chorrean exageradamente)… Uuuhh… como me agarró la put… aahh… bueno… (Hace ruido con la nariz. Las lágrimas le corren por la cara. Tiene los ojos rojísimos)… dueno, do pasa dada, ya tedminamos eh, ya tedminamos…. Aaahhhhjjj…. Uuufff…. Que do padió… (Sopla).
Listo, la rep… (Se seca los ojos y se suena un poquito la nariz con el delantal)… bue… uf… ya tenemos la cebolla cortada, así que la reservamos en un recipiente (Suspira).
Ahora seguimos con los pimientos eh, o ajíes morrón, como quieran llamarles. Es lo mismo.
Como el colorido es un detalle siempre presente y de gran importancia en la cocina oriental, vamos a tomar un pimiento de cada color.
Entonces… Tomamos medio ají rojo, medio verde y medio amarillo y procedemos a cortarlos en una juliana, pero no muy fina eh, mas bien tirando a gruesita. Tienen que quedar tipo bastoncitos, de mas o menos entre siete y nueve centímetros de largo por no mas de cinco milímetros de ancho ¿Si? ¿Me siguen? Buenísimo.
Lo que si les recomiendo es que traten de que el grosor de los bastoncitos sea lo mas uniforme posible para que al momento de la cocción no se… (Se para en seco. Mira. Pone cara de culo. Se da cuenta de que cortó mal y algunos le quedaron muy gruesos)... Uh me cago… a ver… Pará que acá… (Va a agarrando de a uno los bastoncitos gruesos y acercando mucho la cara a la mesada, los empieza a cortar longitudinalmente por la mitad con la puntita de cuchillo con mucho cuidado. Pone cara de muy concentrado. Incluso saca un poquito la lengua por el costadito de la boca. Tarda como quince minutos)… aaaahí está… bueno, ahora si, seguimos... Decía que traten de que les queden iguales… Así... ¿Ven?.
¡Bárbaro! Listo esto. Los reservamos.
Ahora tomamos una zanahoria y repetimos la operación. O sea, la cortamos en láminas primero, luego en bastoncitos, y la reservamos. Aaaahi está. Moooy bien (Se limpia un poco las manos con el delantal con cara de satisfacción y sonríe).
Por último, vamos a tomar unas hojas de cebollita de verdeo, o sea solo la parte verde, y las cortamos como en trocitos de unos 5 milímetros realizando un corte diagonal, para que quede mas presentable y canchero en la presentación ¿Eh? Jajajajaja Buenísimo… (Como le salió todo bastante bien se vuelve a poner contento) Que maravilla… Que placer esto… Que delicia...
Bien, ya tenemos listos los vegetales, ahora si pasamos a preparar la carne.
Y aquí, de nuevo, es a gusto del consumidor eh. Pueden usar carne de res, de cerdo o de pollo. Es lo mismo. Depende de su gusto personal y, por supuesto, de lo que tengan en casa al momento de realizar la receta ¿Si?. Para el resultado final no es tan relevante el tipo de carne sino la preparación ¿Estamos hasta ahí? Bárbaro. Muuy bien...
Yo en esta oportunidad voy a usar pollo, así que aquí tengo una fantástica suprema bien bien linda y fresca ¿Si? (Muestra la pechuga dándole vueltas y pasándola de mano en mano. Medio que la manosea demasiado).
Lo que voy a hacer ante todo es tomar la pieza (La tira sobre la tabla de cortar), y retirarle tooooda la piel aaaasi (Ayudándose con un cuchillito empieza a sacar la piel, pero la carne medio que se le resbala entre los dedos y le cuesta un poco. Se empieza a enojar)… ggmmmmff bueno, es que tengo las manos un poco engrasadas y… Mmmff… se resbala un toque pero… no imp… (Agarra un trozo de piel, le da un tirón medio fuerte y la pechuga se le resbala, sale volando y se le cae al piso)… ¡¡Pero la rep#&%%*& madre que me reparió!! ¡¡Pollo hijo de mil p*&tas!! (Medio ofuscado levanta la pechuga del suelo y la vuelve a tirar sobre la tabla de mala manera. Se da cuenta de cómo se puso y respira lentamente intentando calmarse. Se seca las manos con un repasador. Intenta sonreír haciéndose el que no pasa nada).
Bueno, bueno, esto puede pasar eh… No importa… La enjuagamos un poco en la canilla y listo… (Agarra la pechuga y la lava en la pileta mirándola con odio).
Listo, como nueva… Ahora si seguimos… (Sopla. Se muerde nerviosamente el labio inferior).
Bien… Una vez que retiramos bien toda la piel, con un cuchillo bien bien afilado vamos a realizar unos cortes longitudinales en la pieza, de manera que nos queden como unas fetas, a las que luego vamos a volver a cortar para que nos queden unas tiritas ¿Si? Siempre cuidando que sean mas o menos de mismo gros… (Intenta cortar pero el cuchillo no tiene filo) a ver… si… eehhmmm… (El cuchillo va y viene sobre el pedazo de pollo que no termina de cortarse nunca)... ¡¡¡Uuuuh pero la recalcada con*#* de la lora loco!!! ¡¿Por qué no me dan un palo de escoba para que corte este pollo del o#*o producción?! ¡¿Eh?! ¡¡Así capaz que es mas fácil la re*$ta madre que los reparió!! (Se enoja, tira el cuchillo a la pileta y agarra otro. Uno un poco mas chico y medio choto. Empieza a cortar con violencia y poniendo cara de bronca, transpirando por el esfuerzo) Mmmmmbieeeennn... aaaasi… (Va sacando unas tiras medio maltrechas) Te vas a cortar o no te vas a cortar pollo c&*o roto y la p*#@ que te parió… (Resopla) Ahí está… (Termina y se para con las manos en la cintura. Respira agitado.Ve que las tiras no le quedan muy parejas y además están algo desprolijas, como si las hubiera cortado a mordiscones. Aprieta los labios. Se pone colorado de bronca)… Bue, quedó bien para la mi*#%a esto me c#*o en la p#*a que me parió (Resopla. Gruñe. Menea la cabeza. Se muerde los labios. Mira para arriba. Se queda en silencio unos segundos)... Ma si, en el montón después no se nota. (Clava el cuchillo en la tabla, se limpia las manos y sigue).
(El tono de voz ya es distinto. Se lo nota molesto) Bue, ahí tenemos el pollo ya cortado ¿Si? Ahora vamos a la realización del plato que, recuerden, debe hacerse rápida y ordenadamente…
Entonces… Con el wok caliente tomam… (Se da cuenta de que el wok estuvo en el fuego como cuarenta minutos y ya echa humito)... ¡Peeeero me ca#o en la p**a que me parió, me olvidé el coso este en el fuego!… (Lo levanta, piensa, y lo vuelve a dejar sobre la hornalla de mala manera) cierto, que tenía que estar caliente.. bueno, está caliente que tanto… (Sopla)… decía: tomamos el wok y echamos apenas unos chorritos de aceite de oliva, siempre por los bordes para que se vaya calentando al contacto (Echa el aceite y de inmediato empieza a largar humo porque el wok está que pela)... ¡Uh la p*#a!… Está un poco por demás caliente… bue (Se encoje de hombros)… movemos el wok para que el aceite se distribuya bien por toda el interior de su superficie, aaaaaaasí, y luego tomamos la carne de pollo cortada en tiras, o pedazos, o lo que sea, y la incorporamos para comenzar con el salteado (Arroja las tiras en el wok y enseguida empiezan a chisporrotear y a salpicar todo. Se quema)… ¡¡Aarrgghhh!! ¡Como salpica esto me ca*o en la recalcada con*#@ de mi hermana!….
Bueno, bueno, (Empieza a hablar apretando los dientes) ahora con una cuchara de madera vamos moviendo continuamente las piezas de pollo para que no se peguen y se doren bien bien por todos lados (Revuelve violentamente con la cuchara).
Agregamos una pizca de sal, pimienta y pimentón dulce, y sarteneamos bien (Intenta hacer el típico movimiento de salteado con el wok haciéndose el canchero, pero le da medio fuerte y se le escapan unos pedacitos de pollo que caen sobre la mesada)… ¡¡Pero la c*%#*a de la lora!! (Deja, bah, tira el wok sobre la hornalla, agarra los pedacitos caídos, los tira de nuevo adentro con bronca y sigue como si nada)… Bieeennn… Seguimos sarteneando un minutito mas y listo. Retiramos del fuego y reservamos la carne porque no queremos cocinarla del todo, sino sellarla bien ¿Me siguen? ¿Si? Me alegro, porque no lo pienso repetir…
Ok, ahora agregamos un poquito mas de aceite ahí mismo en el wok, y un chorrito apenas de aceto balsámico o vino blanco para levantar los jugos de la cocción anterior, agregamos los vegetales y comenzamos a saltear.
Primero vamos con las zanahorias porque son las de consistencia mas dura… (Toma el platito donde tenía la juliana de zanahoria y lo vuelca en el wok) aaasí… bieeennn…
Apenas dos minutitos después, incorporamos ya la cebolla junto con los pimientos... (Toma el bol donde había reservado los vegetales cortados y cuando lo va a volcar en el wok se le resbala y se le cae adentro) ¡¡Pero me c#&o en la renegrida co*%$a de la vaca!! (Lo saca muy enojado y lo revolea contra el decorado. Se escucha el ruido del recipiente estrellándose contra el piso. Sigue como si nada )... Ahora movemos un poco con la cuchara… Eeeeso es, muuuy bien... Que lindo color eh (Mira a cámara pero como con fastidio)… Mezclamos bien los vegetales así así así … y volvemos a saltear para que se incorporen todos los jugos y los sabores aaasí (visiblemente nervioso vuelve a hacer el movimiento con el wok otra vez demasiado fuerte por lo que la mitad de las verduras salen volando. Algunas le pegan en la cara. Otras las para de pechito. Unas cuantas van a parar al piso) ¡¡Uuuuuh nooo pero la rep** madre que lo parió loco!! ¡¡¿Será posible que siempre me pase lo mismo la rec#*&*a de la lora?!! ¡¡No puedo ser tan pe*#&udo!! (Se enfurece y empieza a juntar todo con las manos y a tirarlo de nuevo adentro del wok. Se quema. Grita. Sacude la mano. Putea en arameo. Patea la mesada. Rezonga. Amaga dar una piña al aire, pero se contiene. Trata de calmarse. Sopla. Se queda parado con las manos en la cintura mirando para arriba y mordiéndose los labios. Se le llenan los ojos de lágrimas. Suspira) …
Bue, sigamos… (Se rasca la cabeza muy molesto).
Tomamos ahora el pollo que habíamos sellado y lo agregamos… Ahí está…. Pueden agregarle también en este momento alguna hierba si quieren y si les gusta… y si no, no le echen nada, a mi la verdad chupa un hu*$o... y un chorrito de salsa de soja…
Bien, para finalizar, y antes de que el contenido del wok se pase de cocción incorp… (Se queda colgado un segundo. Se acuerda de los fideos. Hace como una hora que están en el agua) ¡¡NOOO!!! ¡Los fideos la p**ta madre que me re pario!! ¡¡¡Me olvidé de los fideos!!! ¡¡Pero que tipo pe##*udo por favor!! (Corre hasta la olla que hierve a full. Los fideos están recontra cocidos mal y medios pegoteados en la poca agua que queda, porque el resto se evaporó) ¡¡¡Nooo mirá vos la re%$ncha de la vaca como quedo esto la re*&ta que lo parió!!! (Agarra un colador lo pone en la pileta y cuela los fideos. Como hace todo medio atropellado se salpica con el agua hirviendo) ¡¡¡AAAAArrggghhhh!!! ¡¡¡La recaj*&ta del pato!!! Me quemé hasta el oj**e y la re*#ta que lo parió!!! (Sacude la mano dando unos saltitos. Le lloran los ojos. Patea cosas. Putea. Abre la canilla de agua fría, pone la mano abajo del chorro y se queda ahí medio agachado sobre la pileta meneando la cabeza y mirando al piso. Resopla. Murmura algo inentendible. Se reincorpora. Se remoja un poco la cara y la cabeza. Se agacha y se toma un buche de agua ahí nomás de la canilla. Se seca con la manga).
Uff.... Bue, los accidentes en la cocina no son nada del otro mundo igual eh… estas cosas pasan la p**a que lo parió… en fin … A ver si se puede terminar con esto mas o menos bien …
(Nota que empieza a haber humo. Sale del wok que quedó en el fuego) ¡¡UUHHH no puede serrrr!! ¡¡Me olvidé esta mie*#a acá!!! ¡¡Me quiero matar!! … ¡¡No me avisen eh!! ¡¡Dejen dejen manga de conch**os!!… (Levanta medio atropellado el wok y le pega un par de sacudidas para intentar seguir salteando pero lo de adentro apenas se mueve porque se pegó casi todo)…¡AAAaaahhhh bueeeeeno, mirá vos que bien che!... ¡Buenísimo!… Mirá como está esto, que lindo quedó… Me encanta… la recon**a de la lora... (Deja el wok en la hornalla y se para con las manos en la cintura mirándolo con los dientes apretados).
(Se enfurece y sigue) ¡Ma si! Ya llegué hasta acá, no lo voy a dejar así…
(Mira a cámara con odio) Ahora agarramos y agregamos los fideos... (Agarra el colador y tira los fideos de mala gana adentro del wok. Lo que cae es como una pelota toda pegada y recocida de fideos)… Ahí está… Herrrrmoso… Ahora movemos todo suavemente con la cuchara de madera, bueno suavemente si esto hubiera quedado bien, acá va a haber que hacer un poco de fuerza (Empieza a revolver raspando el fondo del wok para levantar todo lo pegoteado. Lo mezcla con los fideos, a los que trata de separar con la misma cuchara. Todo toma una color negruzco y larga un poco de olor a quemado)… ¡Mmmmmmm! ¡Que rico eh!... ¿Ven como queda? Riquísimo… Es una delicia esto… Me encanta la cocina oriental, chinos del o**o y la p#ta que los parió...
Y ahora pasamos directamente a emplatar
(Agarra el wok y lo vuelca encima de un plato. Cae todo un masacote de colores mayormente amarronados y medio pegajoso. Encima la mitad se le cae afuera del plato).
¡Y no, claro, hijo de mil pu*as, ni esto me sale bien la renegrida ar%$lla de la cotorra! (Tira el wok sobre la cocina. Sopla. Se pasa las manos por la cara. Mira para arriba y mueve los labios como puteando bajito. Menea la cabeza).
Bueno, para finalizar y darle un toque de frescura a este delicioso plato de mi*rrrrda, le agregamos por encima, así en crudo, la cebollita de verdeo que teníamos reservada (Agarra un puñado de verdeo y se lo tira por encima así nomás y como con bronca)... ¡Listo!
Ahí tienen el salteado oriental. Espero que les guste. Y sino… pidan pizza, me importa un cuerno.
Eso es todo por hoy.
Ahora yo me sirvo un vinito y me voy despidiendo hasta el próximo programa, mientras ustedes se quedan viendo el paso a paso y, como siempre, de paso, se pueden ir todos a la recalcada co*#ha de su hermana.
(Comienzan a bajar las luces. Sube la música. El Chef manotea una botella de vino. Cuando la quiere abrir se da cuenta de que es de utilería. Estalla en un grito de furia. La tira contra una pared y se retira por el fondo del decorado pateando cosas, haciendo ademanes e insultando a todo el mundo. Dos segundos después reaparece, mira a cámara, la señala, hace un gesto obsceno tomámdose la entrepierna con ambas manos y después se va).
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