Wolfgang Amadeo Quiñones



Acápite: Wolfgang Amadeo Quiñones. Naturaleza del miserable. Teoría. Refutaciones. Triste final.



Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad se han llevado a cabo innumerables estudios sobre la naturaleza del individuo miserable. Prestigiosos científicos de todo el mundo han llenado bibliotecas con gruesos tratados destinados a la descripción pormenorizada de esa noble condición del espíritu humano, produciendo en el camino significativos avances y no pocas controversias.

Sin embargo nadie ahondó tanto en la materia como el célebre profesor Wolfgang Amadeo Quiñones, en cuyo brillante trabajo se centrará la presente crónica orientada a destacar sus enormes méritos y, por qué no, repasar sus numerosísimas refutaciones.

Ahora a lo nuestro sin más, que una vida consagrada a la ciencia no se cuenta en tres renglones.

Wolfgang Amadeo Quiñones nació en Salzburgo, Austria, el 29 de agosto de 1887. De madre austríaca y padre nicaragüense que se abandonaron mutuamente y luego a él, Wolfgang pasó los primeros años de su vida en su ciudad natal, al cuidado de una tía segunda que fue forzada a hacerse cargo tras perder una extensa batalla judicial con el Estado.

Desde muy pequeño se reveló como un destacado estudiante, aplicado y entusiasta en similares proporciones. Gracias a su brillantez y tenacidad logró mantenerse en el hogar bloqueando en la justicia las sucesivas apelaciones de su tía, y aun debiendo soportar esas desagradables distracciones completó sus estudios secundarios en tiempo récord.

Emigró a los Estados Unidos el mismo día en que alcanzó la mayoría de edad, un poco por decisión propia y otro poco porque, extinguido el interés del Estado, su tía Helga cambió la cerradura y mudó sus pertenencias a la casa de un vecino que a la postre no resultó menos hostil.

Diez años más tarde, ya egresado de Harvard como genetista, psiquiatra y convertido en un apasionado investigador de la conducta humana, publica su primer trabajo, ‘Miserable… ¿se nace o se hace?’, que le vale el reconocimiento de sus pares y a su vez atrae un buen número de inversores privados dispuestos a financiar sus futuras investigaciones.

En dicho trabajo, que no pocos atribuyen al profundo resentimiento que albergaba hacia su familia, amigos, conocidos y la humanidad en general, el profesor Quiñones se plantea cuánto de genética y cuánto de absorción hay en la condición de miserable de un individuo. Pero no arriba a ninguna conclusión indubitable. Sin embargo el planteo mismo del tema sirve de inspiración a muchos de sus pares que a partir de ese momento deciden abordar el estudio con pasión y rigor.

Cinco años después, tal vez conmovido por los horrores de la primera guerra mundial y en el marco de un congreso sobre los vicios de la conducta humana en la ciudad de Chicago, brinda un memorable discurso en el que expone por primera vez la semilla de una teoría que defenderá hasta el día de su muerte, y que lo convertirá en un personaje controversial entre sus pares, amigos, conocidos y la humanidad en general.

A su turno el profesor sostiene, dedo en alto y a viva voz, que el individuo miserable se forma en el vientre materno y florece más allá del medio en que le toque crecer. Se centra en los infantes que muerden y golpean a sus compañeros de escuela sin exhibir remordimientos, pero fracasa al intentar probar la motivación genética, ganándose el repudio unánime de la concurrencia.

Luego del incidente cae en una profunda depresión que le cuesta su matrimonio y lo aleja de la actividad por más de dos años.

En 1923 conoce a Stanley Rodríguez, un neonatólogo guatemalteco con ideas revolucionarias que desde el comienzo revelan un estrecho vínculo con su malograda investigación. De inmediato establecen una sólida amistad y colaboran activamente en la reformulación de la teoría de Quiñones. En 1926 publican un estudio titulado ‘Pezones sangrantes’, que provoca una severa conmoción entre sus pares y los sumerge en el más absoluto aislamiento científico.

‘Pezones sangrantes’ retoma la vieja idea de que el miserable de ley se forma en el vientre materno, y postula que su primera pulsión consiste, precisamente, en atacar el pezón que lo alimenta. ‘El miserable —dicen Quiñones y Rodríguez— no succiona delicadamente como cualquier lactante bien nacido, sino que muerde, roe y tironea con manifiesta intención de dañar. Expresa su naturaleza sin filtros o inhibiciones.’

La parte endeble, una vez más, aparece en el ámbito probatorio, que se nutre principalmente de apreciaciones subjetivas y sentencias arbitrarias de los autores. La comunidad científica rechaza la teoría en forma enfática, y la Iglesia Católica presenta una queja formal por el empleo de la palabra pezón.

Sin embargo Quiñones no se desanima, y a pesar de que en julio de 1929 un accidente doméstico se cobra la vida de Rodríguez, continúa investigando para probar la conexión entre la voracidad del lactante miserable y su intención de provocar un daño.

En 1933 interrumpe sus estudios para formar una nueva familia con la mujer con lo acompañará hasta el final de sus días. Dos años más tarde, con el nacimiento de su hijo, tiene una epifanía que lo devuelve al ruedo. El profesor observa en el niño claros indicios del comportamiento miserable descrito en los estudios con su fallecido socio, y nota al mismo tiempo una dentición temprana. Desalentada por su mujer la intención de sacrificarlo o darlo en adopción comienza a escribir ‘Diente de lobo’, que a la postre será el último intento serio de instalar su teoría y recobrar el prestigio perdido.

En ‘Diente de lobo’ (1938) el profesor ratifica todo lo expuesto en ‘Pezones sangrantes’, pero agrega que los dientes del miserable de ley comienzan a aparecer a los tres meses del nacimiento o incluso antes. No a los cinco ni a los seis. Ello para maximizar el daño o evitar el destete antes de que el mismo (el daño) se produzca. La naturaleza sabe que debe apresurar la dentición, y el miserable sabe cómo utilizar la herramienta; todo forma parte de un plan divino —propone con desmesurada audacia— destinado a cumplirse desde su etapa más temprana.

Muy pronto le llueven las críticas, las denuncias en el fuero penal y se lo deja de invitar a los congresos. Sin embargo, antes de que el asunto se salga por completo de control estalla la segunda guerra y la atención del mundo se dispersa un poco.

Wolfgang Amadeo Quiñones se alista en el ejército de uno de los dos bandos (no está claro cuál) y su rastro desaparece hasta finales del año 1948, cuando la revista ‘Miserias’ publica un pequeño ensayo de su autoría en el que hace referencia —entre otras cosas— a los maltrechos pezones de la madre de Adolfo Hitler.

En un mundo nuevo y distinto, gobernado por otros hombres y otras ideas, su ensayo pasa sin pena ni gloria y lo convence de abandonar, si no la teoría entera, al menos la voluntad de propagarla entre sus pares.

En 1955 decide retirarse de la vida pública, retorna a su patria y se recluye en la mansión heredada de su tía Helga (luego de que ella perdiera una extensa batalla judicial para desheredarlo), donde desarrolla una curiosa afición por la confección de avioncitos de papel.

El 7 de octubre de 1967, a los 80 años, harto del ostracismo, la indiferencia y de tanto avioncito, decide retirarse también de la vida privada, o de la vida en general, y se pega un tiro en la sien.

Deja una única carta para su hijo: ‘Hijo mío, perdón. Me jugué todo el dinero de la tía Helga en el pase inglés (a los dados, bruto), hecho claramente atribuible a una temprana dentición.’

Hoy en día, a más de cuarenta años de su muerte, sus teorías continúan siendo olímpicamente ignoradas por sus pares, amigos, conocidos y la humanidad en general.


Tengan ustedes muy buenas noches.

Un equipo con identidad

 I always wanted to be somebody, but now I realize I should have been more specific.(*)
Mary Jean "Lily" Tomlin
Actriz estadounidense




Lunes, 9:20 hs Auditorio de las oficinas centrales en Kag&Onos
Perez esta hablando frente a sus colaboradores. En la pantalla del auditorio se ve proyectada la portada de una presentación de diapositivas con el logo de la compañia. El título reza, pomposo: Desafíos 2012 - Fortalezas y debilidades de K&G


Perez:..-Como saben, mi equipo es un equipo modesto, mediocre. Un equipo que siempre estuvo, como suele decirse, de mitad de tabla para abajo. ¡Qué digo! Es un equipo que ha jugado casi siempre en el ascenso, y solamente en los últimos años ha logrado algún resultado destacado, conformando un par de campañas memorables. Fueron unas campañas que vamos a recordar por siempre, con nostalgia. Porque gracias a ellas hoy podemos decir que somos un equipo con alguna identidad, con alguna proyección, con ambiciones... Pero desafortunadamente durante la campaña del último año el rendimiento de mi equipo bajó notoriamente, volviendo a lo que me tenía acostumbrado antes. Tanto que hoy estamos en las posiciones de retaguardia, luchando como se puede para no caer en el oprobio del descenso. Hoy volvemos a dar motivo de burla a nuestros clásicos rivales. La estamos peleando, es cierto, pero pelear por no hundirnos no es lo mismo que luchar para conseguir la gloria, y eso es algo que...

Perez hace una pausa y mira contrariado al auditorio.

Perez:- Me parece que no me están comprendiendo. No digo todo esto para entrar en clima antes de ir al asunto de esta reunión. No espero que me compadezcan ni me alienten diciendo que mi club va a zafar de todo. Eso no es algo que importe o corresponda hablar en este ámbito, en estas circunstancias. No, muchachos, por si no quedó suficientemente claro: yo no estoy hablando de mi equipo de fútbol. Estoy hablando de cada uno de ustedes.Ustedes son mi equipo, ¿me entienden?



(*)Siempre quise ser alguien, pero ahora comprendo que debería haber sido más específica.

Cartas desde el exilio



"Si MIB fuera un malvón

ya estaría reseco."

(Haiku del poeta Obi Wan Renegado)


No sé por qué será o si es tan sólo una sensación mía, pero estoy convencido de que hay una crisis general en la blogósfera. Puede ser una conflagración orquestada por la Sinarquía internacional o un capricho del destino; puede ser que sea fruto de la situación actual del país o producto de la irrupción de Twitter, pero creo que la gente está escribiendo menos. Y a esta altura no me atrevo a descartar ninguna explicación.

Men in blog no es la excepción. De hecho no es ni siquiera la regla, sino que es el blog que miran quienes son la regla para tranquilizarse. Recurro a los mails para tratar de encontrar una explicación, una pista o un powerpoint con fotos de paisajes alpinos. Que se yo, algo, cualquier cosa.


Y lo que encuentro es justamente eso. Cualquier cosa.

De: Mariano
Asunto: Nuevo laburo

Muchachos, perdonen que haya estado desconectado, pero me ofrecieron un trabajo en la revista Rolling Stone haciendo fotomontajes. Acepté inmediatamente. Por eso no entiendo por qué dijeron que si no tenían otra opción para mí y terminé haciendo crónicas de recitales.

Abrazo.

De: Renegado
Asunto: Intervención
Estimados, si se preguntan por qué hace rato que no aparezco (si es que se lo preguntan, porque seguro que ni se habían dado cuenta) es debido a una intervención que tenía que hacerme para removerme las amígdalas. Como no podía ser de otra manera, hubo un error y me terminaron haciendo un implante mamario. Mis amígdalas siguen inflamadas, pero ahora nadie lo nota porque hacen juego con mis pechos.

Mi vida es una fiesta (literalmente, no paran de invitarme a eventos sociales).

Saludos.


De: Bugman
Asunto: Otro laburo

Gandules, me divertiría charlar sobre los avatares de sus excéntricas vidas si no fuese porque veo que atentan contra su producción. Y porque no me interesan, también.

PD: Señor Mariano, me tomé el atrevimiento de cambiar el 'subject' de su mail para que tenga sentido.


De: Briks
Asunto: Re: Otro laburo

Muchachos, mi trabajo como abogado defensor me ha tenido bastante ocupado. He tenido que lidiar con denuncias de maridos despechados, acusaciones de padres de menores de edad e incluso con una ninfómana que reclama haber sido abusada en su buena fe. Calculo que en breve podré desembarazarme de todos estos juicios y entonces incluso podré empezar a tomar casos de otras personas que no sean yo mismo.

Hasta entonces, los acompaño en el sentimiento.


De: Viejex
Asunto: Lugar de reunión

Queridos, ¿qué tal? Veo que cada uno sigue con sus cosas. tendríamos que publicar algo. Yo veré que puedo hacer, ya que finalmente terminé el quincho en la parte de atrás de casa. Pilares de madera y techo de paja como yo quería. Está lindísimo. Lástima que mientras les escribo escucho las sirenas de bomberos así que no creo que esté prendido mucho más tiempo.

Fue lindo mientras duró. Abrazo.


De: Bugman
Asunto: ¡Ponganse a laburar, manga de vagos!

Veo que las notas de color se suceden y las publicaciones no. Los insto a canalizar su tiempo libre en una ocupación. En una concreta: escribir en MIB.

Yo estoy bien. Yo siempre estoy bien.


De: Mariano
Asunto: Re: Re: Otro laburo

Muchachos, la situación ha dado un giro dramático. Mi primer trab...otro trabajo fue cubriendo el recital...DE ARJONA EN VÉLEZ!!! Estar en un sector VIP era una inmejorable oportunidad de lograr lo que siempre quise, pero el de seguridad descubrió la Colt y todo se fue al tacho.

Lo peor es que debo escribir la crónica. Hice una prueba pero luego de escribir 'cantautor guatemalteco' me desmayé.

Abrazo.


De: Señor F
Asunto: Re: ¡Ponganse a laburar, manga de vagos!

Señor Bugman, me encantaría poder ayudar en esta situación, pero debo estudiar porque se acercan los finales. Lamentablemente, mis sacrosantas obligaciones me impiden dar una mano.

Saludos cordiales.


De: Yoni Bigud
Asunto: Publicaciones

Señores, tengo casi cocinado un texto para MiB. El problema es que mi abogado (que, como el Señor Briks, también soy yo) me ha sugerido mantener un perfil bajo hasta que las actividades de cierta sociedad en la que participo hayan cumplido con el tiempo legal de prescripción. Si pasa eso o logro que otra sociedad de la que participo tome la posta, publicaré mi artículo.

Saludos.

De: Renegado
Asunto: Fwd: Intervención

Estoy bien, no se preocupen. Comparto con ustedes el cenit de la mala praxis y lo único que recibo es un mail (varios mails en realidad) del señor Briks pidiéndome fotos. Por suerte ya tengo fecha para la intervención correctora y encuentro consuelo en una gran cantidad de amigos que he hecho en este tiempo. Ellos me dicen que si estoy afligido, se prestan mi pecho para llorar. La formulación es medio confusa y yo siempre pensé que era el hombro, pero se igual.

Chaucha.


De: Señor F
Asunto: Re: ¡Ponganse a laburar, manga de vagos!

Señor Bugman, quería saber qué significa la carta documento que llegó a mi casa. Y por qué mis profesores no quieren hacer contacto visual conmigo.

Saludos menos cordiales.


De: Bugman
Asunto: ¿Hola? ¿hola? ¿por qué no me dan bola?

¿Les estoy escribiendo a sus cuentas de AOL que no contestan? ¿tienen windows 3.1 o se hacen? LA-BU-REN. ES-CRI-BAN. A-BAN-DO-NEN CUAL-QUIER HO-BBIE (digo mientras palmeo al separar cada sílaba). No creo poder ser más claro que esto.


PD: Señor F, ¿en serio pretende que le explique lo que pasa? Hagame el favor de tomar un flagrum y azotarse usted mismo, que yo ya estoy cansado.


De: Briks
Asunto: Re: Publicaciones

La campaña de MiB opaca la de Olimpo. Y ya que estamos, el Señor Bugman me recuerda a Mauro Laspada: pelado y violento.


De: Mariano
Asunto: HELP!

La situación es desesperante. Ante la imposibilidad de escribir algo sobre Arjona, en un claro intento de boicot, copié y pegué el relato de Víctor Hugo del gol de Maradona a los ingleses.

Les encantó.

Ahora quieren que siga a Montaner por toda la provincia de Buenos Aires. Yo les insistí en que es imposible que Arjona haya eludido a Peter Shilton. Los redactores se rieron y se fueron diciendo cosas como "este tipo es un groso", "un flash total" y otras boludeces del estilo.


De: Yoni Bigud
Asunto: Re: Re: Publicaciones

Señores, MiB ya puede exigirme ahora que la ley argentina no puede hacerlo. Ni bien termine de linkear algo que publiqué con mi declaración de impuestos, tendremos algo jugoso en el aire. A menos que vean que recibimos una visita de un IP que tenga base en Rusia. Ahí lo mejor va a ser que cerremos todo y cada uno se vaya por su lado. Por un tiempo por lo menos.

Abrazo de gol.

De: Viejex
Asunto: Re: Re: Re: Publicaciones

Ahora que lo menciona, Señor Bigud, pude acceder a una de sus declaraciones de ganancias y se trata de un texto realmente humorístico. Con su Formulario 152 creo que ya tenemos material para el resto del año.


De: Renegado
Asunto: me pasa por goma(s)

Finalmente me removieron los implantes. Siento que la gente ya no me trata tan amablemente como antes. Mi vida es una fiesta (no, en el sentido de antes)


De: Pablo
Asunto: Estimados

No sé por qué será o si es tan sólo una sensación mía, pero estoy convencido de que hay una crisis general en la blogósfera. Puede ser una conflagración orquestada por la Sinarquía internacional o un capricho del destino; puede ser que sea fruto de la situación actual del país o producto de la irrupción de Twitter, pero creo que la gente está escribiendo menos. Y a esta altura no me atrevo a descartar ninguna explicación.

Además, a mí tampoco se me ocurre nada, así que voy a publicarlos a ustedes off the record.


Que lo disfruten con salú.



I.A.M



Acápite: Consultorio jurídico. IAM. Explicación del impuesto. Modo de pago. Recomendación final.




Impuesto al Miserable

Todo Estado sabe, conoce, está al tanto de que entre la población activa en condiciones de aportar al tesoro existe un buen número de individuos que, por decirlo de una forma amistosa o cortés, olvida el carácter obligatorio de dicha actividad y procede de acuerdo a su propia convicción y/o necesidad.

Dentro de este simpático grupo existen —de más está decirlo— varias categorías que según la profundidad del olvido merecen un distinto alcance en la severidad del reproche estatal. Están los denominados ‘ladrones de gallinas’, que pueden ser llamados al orden mediante una simple misiva firmada por algún funcionario competente de la Administración Federal de Ingresos Públicos; los evasores amateurs, cuya estrategia reposa generalmente sobre la espalda de mediocres contadores que presentan estrambóticos balances que a la postre promueven inspecciones con final incierto; los evasores consuetudinarios, que proceden de la misma forma que la categoría anterior pero con mejores contadores, y son más difíciles de acorralar; y los grandes evasores, que suelen montar complejas tramas que involucran contadores, profesionales del derecho e incluso economistas que les proveen las más variadas herramientas jurídicas y contables, entre las que se destacan la constitución de sociedades en el exterior, fundaciones de objeto dudoso y pequeñas empresas dedicadas a la facturación fraudulenta. Esta categoría posee, además, una enorme capacidad de diálogo con los organismos de control del Estado, hecho que garantiza por un lado una gran cuota de impunidad, y por el otro la aparición de funcionarios más prósperos y saludables.

Ahora bien, las modernas teorías que se han abierto camino en el campo del derecho impositivo y tributario señalan —no sin razón— que el Estado destina demasiados recursos en la identificación, seguimiento y castigo de ese olvidadizo sector de la población, y no obtiene ni por asomo el éxito deseado. La amenaza punitiva no es suficiente para encausar a los más díscolos, e incluso muchas veces no hace más que lograr el efecto contrario al deseado, generando el perfeccionamiento de las estrategias de evasión o la desaparición de elementos que, más allá de su falta de apego a las reglas impositivas, son importantes para la economía.

Por ello estas modernas teorías buscan alentar el espíritu contributivo de aquellos grupos mediante la creación de una serie de herramientas clandestinas que garantizan, no la impunidad, sino la ausencia de persecución estatal en caso de que el o los involucrados se avengan al régimen propuesto y lo cumplan sin excepción. Y en ese marco cada país es libre de implementar la o las que crea más adecuadas de acuerdo a su legislación vigente y a la idiosincrasia de sus contribuyentes actuales y potenciales.

En nuestro país esa herramienta clandestina es, sin duda alguna, el ‘Impuesto al Miserable’ (IAM), en plena vigencia desde el primer día del año en curso y gozando de un éxito clamoroso.

La idea del IAM es reemplazar la totalidad de los impuestos nacionales, provinciales o municipales de la persona física o jurídica por una única contribución que se abona en forma trimestral, y cuyo monto surge de un complejo cálculo que realiza la AFIP sin intervención del interesado, y que involucra un sinfín de variables tales como profesión, estimación del monto evadido con anterioridad a la inscripción en el IAM, estimación de bienes inmuebles no declarados, estimación de ingresos no declarados, cantidad de hijos o demás personas a cargo, estimación de gasto fijo mensual, etcétera.

No, el Monotributo es otra cosa. No se me apure.

Lo importante es que entienda que una vez cargados los datos y realizado el bendito cálculo, el desembolso anual del contribuyente miserable jamás supera el 30% de lo que sería si permaneciera en el sistema tradicional. Y se libra por completo de la persecución estatal presente y futura, ya que el monto, como acabamos de señalar, lo determina la AFIP sin intervención del interesado. Vale decir, sin declaraciones juradas, balances y otras yerbas, por lo que el número final se apoya exclusivamente en estimaciones estatales que no admiten prueba en contrario.

¿Cómo dice?

Sí, se libra de todo. Hasta del ABL. El Estado no lo perseguirá más. O sí. En realidad vale aclarar que en la República Argentina lo que se elimina a través del IAM es la consecuencia de la persecución estatal, no la persecución en sí. Usted continuará recibiendo toda clase de reclamos y citaciones por Ganancias, Bienes Personales, Ingresos Brutos, etc; pero jamás habrá una acción judicial ni nada que le traiga inconvenientes en su vida cotidiana, fuera de esa molesta insistencia epistolar.

El único inconveniente es que al ser esta una herramienta clandestina por definición, que técnicamente constituye un fraude de proporciones colosales, no existe una repartición oficial que pueda encargarse de la recaudación. Es una dependencia especial de la AFIP la que se pone en contacto (trimestralmente) en forma epistolar con el contribuyente a fin de indicar el modo y el lugar de pago. La carta posee el logo IAM sin otra especificación, y consta de un breve texto muy similar a los modelos que se detallan a continuación:

‘El día 21 de marzo usted comprará un helado de agua en el monumento a Simón Bolívar’.

‘El día 21 de junio usted comprará un pancho San Martín y Paraguay’.

‘El día 21 de septiembre usted se lustrará los zapatos en Cabildo y José Hernández’.

‘El día 21 de diciembre usted comerá un choripán frente al aeroparque’.

De más está decir que el agente de la AFIP será, según el caso, el heladero, el panchero, el lustrador o el puestero, y que el contribuyente podrá deducir del impuesto el valor de su compra.

Finalmente es menester señalar que existe un modo alternativo de pago. Cuando el Estado presume en el empleador condiciones morales similares a las del contribuyente inscripto, puede autorizar que aquel retenga el monto del impuesto directamente en el recibo de sueldo. Sin embargo yo no lo aconsejo. En MIB ya nos anotamos, y mejor no le cuento la experiencia…

Maldito calvo miserable.

Espero haber sido de alguna utilidad. Quedo a su entera disposición para evacuar las dudas que puedan tener sobre el particular.


Tengan ustedes muy buenas noches.

Sultana

"A man must do what he must do."
Charles Heston la película "Three Violent People"  (1956)





Hace ya algún tiempo dije y sostengo que llevo una vida como cualquier otra y me preguntaba qué les puedo decir, que no haya sido dicho. Nada, de seguro, pero ya que están acá queriendo escuchar una historia, les contaré lo más cercano a algo digno de mención entre las cosas que me sucedieron en estos últimos días.

Pero para contarles lo que sucedió, es menester que les diga previamente que hace unos meses empecé  una relación con una persona que, por resguardar su identidad, llamaremos de aquí en adelante X. También es preciso que sepan que X. amablemente se ofreció a quedarse en mi casa durante algunas semanas para cuidar a Sultana, mi perra, ya que yo debí ausentarme por un viaje, y que tras el viaje planeamos empezar a vivir aquí, juntos. De esta forma, pensamos, X. tendría un tiempo para acostumbrarse a mi departamento antes de convivir conmigo, lo cual creímos que era una idea muy conveniente y razonable.

Sultana es un vigoroso ejemplar de raza y edad inespecífica, que podríamos aproximar por una mezcla de cuatro o cinco razas de perros muy grandes, y de unos dos a cuatro años. Una alegre cachorra de mastodonte, por decirlo de alguna manera.

X, por el contrario, es una mujer pequeña, diminuta, de esas que lo más salvaje que han vivido en su vida es ver como las hormigas acababan con la vianda del picnic un día de la primavera.

Decía entonces que X se ofreció a cuidar a Sultana, pero lo cierto es que lo más justo sería decir que fue Sultana quien se quedó a cuidarla a ella.

El viaje transcurrió sin contratiempos ni eventos merecedores de ser detallados. Antes de que pudiera darme cuenta casi, ya estaba emprendiendo el regreso con enorme placer y expectativa.Nunca me había pasado como esta vez, nunca antes estuve tan ansioso por regresar a casa después de ir a algún sitio. Estaba verdaderamente contento de volver, había extrañado mucho no estar con "mis chicas", como yo había empezado a llamarlas cuando pensaba en ellas.

-¡Hola, mi amor!!! -exclamé exultante al atravesar la puerta- ¿Como está Sultana? me extrañó?

La respuesta de X. me tomó desprevenido.

-¿Solo eso se te ocurre preguntarme después de veinte días, hijo de puta? ¿Veinte días de recoger la mierda de esa cría del averno, sin que se te ocurra llamarme para preguntar como estoy? Veinte días de bajar a esa perra de mierda para que me lleve como un barrilete de acá para allá por todo el parque? Veinte días de soportar que esa burda bruta me destroce zapatos, ropa y carteras?  Escuchame bien lo que te voy a decir, y no quiero excusas: esa maldita perra tiene que desaparecer, yo con ese engendro del demonio no voy a vivir un minuto más!

Estaba claro que los tres no podíamos vivir juntos, la incompatibilidad de X. y Sultana era indiscutible, evidente, palmaria.

Con dolor y sin demora, acepté mi deber. Un hombre debe hacer lo que un hombre debe hacer, decía Charles Heston, hace mucho tiempo.

Hay momentos en la vida en que uno dar un paso que sabe de antemano que será difícil, y nada se puede hacer para evitarlo. Pero pasado el tiempo, cuando uno mira en perspectiva hay un sentimiento reconfortante cuando se descubre que hizo lo correcto, por arduo que haya sido.
No podía, bajo ningún concepto, tirar por la borda la relación más enriquecedora que había tenido en años por mantener a la que ya había sido condenada. Como dije, la decisión fue inmediata. Tenía que deshacerme de la bestia. Era lo correcto.

En fin, hoy vamos a pasear a algún lugar lindo...no, mejor nos quedamos en casa  y le voy a cocinar algo rico, para ver si se nos quita un poco la amargura. Aunque parezca mentira, yo sé que a pesar de todo la va a extrañar. Es más, yo juraría que ya hoy la extraña y no quiere que se vaya. En su infinita nobleza no hay lugar para el rencor. Pero no puedo dar marcha atrás. Ni Sultana ni yo nos merecíamos vivir bajo un mismo techo con alguien tan insensible.

La fuga


La creación del SiGaNTU (Sindicato de Gandules No Trabajadores Unidos) había fracasado rotundamente. Tan rotundamente como nuestra intención de ponerle a la agrupación un nombre con punch.
Las cosas se estaban poniendo pesadas. La relación laboral estaba tensa.


Nada parecía salirnos bien. No pegábamos una. Ni siquiera cuando amenazamos con hacer un paro.
“¿Un paro?” exclamó el Amado Líder elevando su ceja y esbozando una amplia sonrisa “¡Me parece excelente!”.
Y a parir de ese momento nos obligó a escribir parados (lo cual era bastante incómodo teniendo en cuenta que, habitualmente, lo hacemos sentados en trapitos en el piso).

Todo eso, mas el ahora casi insoportable dolor de espalda, y el riesgo que implicaba tener que estar medio agachados sabiendo que el Sr. Briks andaba por ahí, nos llevó a tomar una medida drástica y definitiva.
Sabíamos que esto no daba para más y que había que tomar una decisión, aunque fuera dolorosa.
“¡Era hora!” dijo el Sr. Viejex mientras encendía una antorcha “¿Quemamos todo o solo las oficinas de Bugman?”
Tardamos un poco en convencerlo de que no era eso de lo que se estaba hablando, y solo se calmó cuando le prometimos que lo consideraríamos como “Plan B”.
La verdad era que, secretamente, comenzamos a planear una fuga.

Si, una fuga.

Nos iríamos. Escaparíamos hacia la libertad. Correríamos (bueno, digamos que caminaríamos lo mas rápido que pudiéramos. No estamos en muy buen estado físico) hacia el horizonte, sin mirar atrás. Quizás si para los costados, por las dudas, porque si hay que cruzar una calle por ahí no mirás y te tira a la mierda un auto, pero así. La idea era esa.
Irnos, para no volver.

Sería el fin de Men In Blog, pero bueno, todo lo que tiene un principio tiene un final. Todo concluye al fin. Nada puede escapar. Todo tiene un final. Todo termina.

La operación “La Fuga” (pasamos días decidiendo el nombre) se planeó durante semanas.
Cuando finalmente llegó el día “D”, o sea, el día D la fuga, al atardecer, el operativo se puso en marcha.
Nos tiznamos las caras (bueno, menos el Sr. Briks) y repasamos una vez mas el curso de acción.
“Bien señores” dije “Este es el flan” y les mostré una caja de flan Royal.
“Bueno, ahora el plan: Sabemos que a esta hora el Amado Líder toma su habitual baño de espuma con aceites aromáticos y pétalos de rosa mientras escucha temas de Kenny G a todo volumen. Eso nos va a dar el margen de tiempo necesario como para que, uno por uno, nos escabullamos por el ventiluz que tenemos en la parte superior del sótano y, protegidos por las penumbras de la naciente noche, podamos atravesar el patio, eludir a los perros, evadir los detectores de movimiento, saltar el paredón, pasar por los alambres de púas, arrastrarnos por las inmundas alcantarillas llenas de basura y excrementos y, si la fortuna nos acompaña, llegar por fin a la calle ¿Estamos?”.

“Che ¿Y si mejor salimos por el portón del patio?” dijo el Sr. Pablo, como siempre, con su mano apoyada en el mentón “Creo que hace rato que no tiene llave”.

Todos estuvimos de acuerdo.
Es lo bueno de tener un profesor en el grupo. Ve cosas que el común de la gente pasa por alto.

En fin… Todo estaba listo.
Era el momento de la verdad. A la cuenta de tres, nos pondríamos en movimiento.

“¡NO!” gritó de repente el Sr. Mariano con énfasis “¡Me niego a huir como una rata! ¡Eso no! Conmigo no cuenten. De ninguna manera. Yo no soy de los que huyen. ¡Yo de acá no me muevo ¿Me escucharon? ¡¡No-me-mue-vo!!”. Y de inmediato, con una agilidad asombrosamente felina, de un salto ganó el ventiluz y desapareció dejando tras de si apenas una estela de humito como en los dibujos animados. No dijo ni chau.

Luego, uno a uno, hicimos lo mismo, algunos con mas dificultad que otros, pero finalmente, todos logramos escapar.
No fue un momento emotivo. No hubo adioses. Ni despedidas. Ni “nos hablamos ¡que no se corte!”. Ni nada.
Cada uno tomó un rumbo distinto, y acordamos no ponernos en contacto por un tiempo.
Para evitar ser encontrados, viviríamos en la clandestinidad y el anonimato, tratando de sobrevivir como pudiésemos.

Así, yo intenté plasmar mi amor por el cine escribiendo una nueva versión de "Terminator" pero interpretada por Chuck Norris. Todavía no resultó.
Supe por trascendidos que al quedar vacante el rol del “Hombre Antorcha” en “Los Cuatro Fantásticos” el Sr. Viejex se postuló para el casting, pero lo rechazaron cuando incendió el estudio (aparentemente se confundió cuando le dijeron que el Hombre Antorcha era un tipo que “se prendía fuego” y no “un tipo que prendía fuego todo”).
El Sr. F. siguió dedicándose a sus estudios aunque, extrañamente, hay quienes dicen que se la pasa estudiando en el hipódromo.
El Sr. Pablo volvió a la filosofía, y aparentemente hace semanas que está pensando en algo.
Del Sr. Briks solo supimos que consiguió casa nueva y está redecorando, pero parece que tiene algunos problemas para conseguir la bola de espejitos para colgar del techo (El Sr. Briks viene a ser como el Glenn Quagmire del grupo).
Del Sr. Mariano lo último que se supo es que alguien lo escuchó decir que ni loco se iría a vivir a Mar del Plata. Coincidentemente, algunos enanos marplatenses radicaron varias denuncias de acoso en diversos juzgados de esa ciudad.
Y el Sr. Bigud se siguió dedicando a… bueno… a lo que sea que haga. Nadie sabe bien aún cual es su trabajo. Y se dice que es mejor no saberlo.

Sin embargo, ningún plan es perfecto, y un poco por inquietud, un poco por falta de costumbre, y otro poco porque somos medio pelotudos, cometimos un pequeño error. Inocente, pero imperdonable.
Como luego de un tiempo (al otro día) todos teníamos curiosidad de saber que había sido del Amado Líder luego de nuestra partida, quebrantamos la regla de no contactarnos y nos pusimos de acuerdo para volver y espiar como estaban las cosas en la mansión.
¿Su Ilustrísima Calva nos habría reemplazado? ¿Tendría ya siete nuevos gandules? ¿Se habrá dejado crecer el pelo? ¿Estaría sufriendo al descubrir que, finalmente, lo habíamos burlado?
Estábamos ansiosos por regodearnos en nuestro triunfo.
Tan ansiosos, que como era mucho esfuerzo trepar otra vez el muro, fuimos y tocamos el timbre.

Y aquí estamos nuevamente. En el sótano.

El ventiluz ahora tiene rejas y, según el Amado Líder, el tiempo que estuvimos fuera se cuenta como vacaciones adelantadas (teniendo en cuenta que nuestras vacaciones constan de salir al patio un día en el año, creo que vamos a estar acá mucho, muuucho tiempo).

La fuga duró poco. La curiosidad mató al gato.

Men In Blog está de vuelta.




Por ahora…




MIB: la tira - 22