Bigudia. Miserias Mínimas.




Acápite: Primera entrega de ‘Bigudia’. Saga de Miserias Mínimas.




TODO LO BUENO

Ella lo miró a los ojos y por un instante su mente se vio invadida por todo lo bueno. Internamente denominaba ‘todo lo bueno’ a ese cúmulo de vivencias que habían servido para construir la única pareja que le había durado en la vida. Aquella primera cita en el McDonald’s de Flores y la discusión con la empleada regordeta a causa de la temperatura polar de las papas. El cine de los miércoles. Ese domingo en que se lo presentó a sus padres. Asado había, era una ocasión especial, y el tipo se comió como media vaca sin sacar la vista del plato. La primera vez que lo vio desnudo, todos esos pelos. Estaban en su casa e hicieron el amor con las ventanas abiertas de par en par. Hacía calor, muchísimo calor, y él hacía un ruidito como de toro embravecido con cada jadeo. Le causó un poco de gracia, pero no se rió. Después las excursiones al Tigre, la vez que le chocó el auto contra el gomero mientras el pobre —iluso— intentaba enseñarle a manejar, la luna de miel en Brasil, el departamento de Almagro, el premio de la lotería que sirvió para comprar el taxi en el que por accidente terminó naciendo Florencia. El viaje a Italia sin los chicos. Tantos recuerdos lindos tirados a la basura. Todo lo bueno.

‘Quiero el divorcio, José. Te estás cogiendo* a Clarita, no tiene caso negarlo.’

Eso le dijo. En más o en menos. Quizás agregó algún insulto, no lo puedo asegurar. Hijo de puta* o sorete*. O algo más suave. Miserable (por imaginar algo que tenga que ver con la presente sección).

Él la miró a los ojos y por primera vez en su vida no supo qué decir. Se estaba cogiendo a Clarita, sí. Desde hacía varios meses. En el telo de la vuelta, en el sótano de la panadería, en el auto, en el departamento de Damián. Pero nunca en su casa. En su cama. Coger con una extraña en el hogar conyugal le parecía una obscenidad, una trastada de pésimo gusto que había refrenado en más de una ocasión, a último momento, pero refrenado al fin.

Le gustaba Clarita. Era veinte años más joven que Sofía y la cosa física se le daba muy bien, la vivía con genuino entusiasmo. Además tenía buenas tetas*, y como todos deben saber o intuir, un buen par de tetas es suficiente argumento para cualquiera. Sobre todo cuando se ofrecen, y ese sin duda era el caso. Ella lo había buscado a él, no al revés. En ese punto tenía la conciencia tranquila. O medianamente tranquila. O no tan sucia. En cualquier caso ya no importaba demasiado.

‘Está bien, Sofía. No lo voy a negar, hacemos como a vos te parezca.’

Eso le dijo. En más o en menos. Quizás ensayó alguna justificación, no lo puedo asegurar. Lo que sí confirmo es que de su boca no salió ruego alguno. Solo resignación.

Permanecieron en la mesa algunos minutos que parecieron horas. Mudos. Inmóviles. Luego se despidieron con algo de esa frialdad atroz que surge cuando un hecho posee la potencia suficiente para dividir a la vida misma en un antes y un después. Sin embargo se prometieron mutuamente un arreglo civilizado. Era la una de la tarde. Quizás una y diez.

Celular de Clarita, mensaje de texto, una y media: ‘Vamos a tener que dejar de vernos por un tiempito, beso.’

Celular de Damián, mensaje de texto, una y media: ‘Te espero donde siempre. Estoy contenta, preparate porque hoy sí te voy a dar hasta que se te caiga.’

Y eso es todo. Una pequeña historia de miserias y miserables sin conclusiones del autor. Solo hechos que podrán o no ser valorados por los amables lectores. El segundo mensaje tiene dos remitentes posibles, y según cuál se elija cambia el sentido del relato, aunque no su carácter de tragedia. La estaba escribiendo para mi blog, pero finalmente la presento en este espacio, que también es mío (o al menos una cuota parte). Es que hoy en día no me sobran demasiadas palabras para andar repartiendo. Uno escribe y publica donde toca, qué tanto. Carajo*, mierda*.

* Términos expresamente autorizados por el Amado Líder para ser utilizados a discreción y con todos sus derivados si fuera el caso.



Tengan ustedes muy buenas noches.


La puerta

 La puerta mejor cerrada es aquélla que puede dejarse abierta.
Proverbio Chino


Sesión anterior http://men-in-blog.blogspot.com.ar/2012/10/demasia.html


Tras los saludos de rigor y un poco de charla intrascendente, Gargiulo me preguntó como había estado durante la última semana.

 -¿Como podría explicarlo? ¿Me permite una metáfora?

-Desde luego, adelante.

-Bien, siento que estoy a las puertas de algo importante, a punto de franquear la última barrera a todos mis sueños, a punto de concretar mis mayores ilusiones. Como en un sueño, sabiendo que detrás de esa puerta están todas las respuestas a cada una de las preguntas que se hayan formulado en el mundo, a las que aún no se formularon y a las que no se preguntarán jamás. A punto de poner las manos sobre el tesoro más fabuloso, el más inimaginable, el que está mucho, pero mucho más alla de toda ambición. Un tesoro mas precioso que el descanso para los sufrientes, que el agua para los sedientos, que la redención de los que no pueden ser perdonados, que el fin de todos los dolores, que la fuente de la eterna juventud, que todos los placeres...Asi me siento, a un tris de franquear esa puerta fabulosa...

-¿Y como es esa puerta que imagina usted?

-Es como la puerta de un palacio. Enorme, de oro macizo y adornada con incrustaciones de muchas piedras preciosas, más de las que se pueden contar en una vida, una cantidad obscena de joyas, y aún así, la puerta es insignificante frent a lo que me espera dentro. Daría lo mismo si fuera del más vulgar de los cartones...

-Aja

-Bueno, eso...asi estoy

-¡Vaya! ¡Pero todo eso que me cuenta es muy bueno, Sr Viejex! Usted tiene proyectos, anhelos, ambiciones y siente que está cerca de concretarlos, con sólo cruzar esa última puerta...

-No, Gargiulo, me paree que no me entiende. Estoy a punto de lograr lo que quiero con solo abrirla, eso es así. El problema es que no tengo ni puta idea de donde puse la llave...

Demasía

    Quienes tienen la dudosa suerte de leernos desde el 2010 probablemente recordarán que intentamos superar algunos de nuestros traumas con la ayuda profesional de un terapeuta, el licenciado Gargiulo.
    Bien, al menos yo decidí retomar la terapia.


Demasía:
1. f. exceso.
2. f. atrevimiento (‖ acción y efecto de atreverse a algo arriesgado).
3. f. Insolencia, descortesía, desafuero.
4. f. Maldad, delito.



Todo permanecía igual que la última vez que estuve ahí. Casi la misma colección de diplomas, salvo uno nuevo que noté porque se destacaba notablemente del resto: estaba limpio. Y también la misma colección de fotografías colgadas en las paredes. Éstas estaban igualmente dispuestas que la vez anterior.Lo supe porque al desplazar una de ellas apenas unos milímetros noté como quedaba el halo de su contorno dibujado en la pared. Me sorprendió que esta habitación hubiera sido pintada de un color tan alegre originalmente.

El licenciado Gargiulo tardó un poco en aparecer en la estancia, ocupado con el paciente anterior, de manera que me vi forzado a recapacitar en los sucesos que  vivimos desde aquella ahora lejana segunda entrevista o a seguir observando la mugre del lugar. Opté por la primera opción.
Cuando por fin apareció, tras los saludos de rigor, me pregunto como estaba y pidió que le hable de lo primero que me viniera a la cabeza,


-Estoy confundido. Así estoy. Confundido. ¿Oyó hablar de los premios Bitácoras? Bueno, si no sabe que es, es un concurso de blogs escritos en castellano, de diversas categorías. Nosotros participamos en la categoría Humor en las últimas tres ediciones. En nuestra primera participación fuimos finalistas y perdimos, en la segunda fuimos finalistas y perdimos. Envalentonados, nos presentamos nuevamente, pues como todo el mundo sabe, la tercera es la vencida. En la tercera la tendencia cambió: No fuimos finalistas. Lo peor del caso es que las últimas dos ediciones la ganó un blog cuyo título es El Mundo Today. Quise protestar. ¿Cómo íbamos a permitir que un blog cuyo título está en inglés nos gane un concurso para blog en castellano! Ya estaba por hacer una fogata de protesta frente a la embajada de España cuando me indicaron que nuestro blog también tiene el título en inglés. Me deprimí. Si me hubiesen hecho caso de poner el título de "Ocho, el antifonario te abrocho" otra hubiese sido la historia. Pero siento que nadie tiene en cuenta mis opiniones. Mire: tratamos de hacer un humor basado en juegos de palabras, en situaciones absurdas, tratando de que además de provocar una sonrisa, el lector se quede con alguna inquietud....Así fué que  alguna vez publiqué dos arti...dos entradas cuyos protagonistas eran dos perror que quedaron, a mi juicio, bastante bien, y al mismo tiempo, arrojaban una mirada del comportamiento humano visto desde el lado "canino" ¿y qué me dijeron? Que debía ser más "incisivo"...y así estoy, echando las muelas(*)...

Hice una pausa y Gargiulo no pronunció palabra. Proseguí.

-Otra cosa, cuando nos convocó el señor Bugman nos propuso evitar la chabacanería, el abuso del lenguaje vulgar... y que obtuvimos? Que la palabra "culo" se transforme en un mantra para nuestros seguidores. Un grito de guerra. Hasta el mismísimo Bugman hizo posteriormente un artí...una publicación basada en la palabra maldita! ... ¡Me confunden, Gargiulo!!! ¿De qué se trata? ¿Me quieren volver loco?

No sabía como seguir y volví a hacer una pausa. Gargiulo se quedó un momento pensativo y preguntó:

-¿No le parece, señor Viejex, que usted toma demasiado en cuenta lo que opinan los demás?. ¿No le llama la atención que no puede desoír nigún comentario? No le parece que le da demasiada trascendencia a nimiedades?

Ahora me quedé pensativo yo. Sentí que algo no estaba bien, pero no lo podía sintetizar en un concepto claro. Preferí razonarlo en voz alta. Eso que mis queridos y admirados Les Luthiers con sabiduría llamaron "razonar fuera del recipiente":

-"Demasiado" es una palabra muy fuerte, Gargiulo. No significa solamente una cantidad que excede a una norma, convención o medida. Cuando algo es demasiado, ese exceso además de ser un exceso es algo perjudicial. "Sos demasiado bueno para mi"...todos sabemos que viene detrás de esa frase. Entonces, si hago demasiado caso, concluyo que para sanar debo desobedecer, dejar de hacer caso. Pero al mismo tiempo, usted me acaba de dar un consejo que me arrastra a una paradoja: Porque si dejo de prestar atención a los consejos de los demas, estaré siguiendo al pie de la letra su sugerencia, Gargiulo. Que no es más que otro consejo que yo debería desoír. Entonces, para contradecirlo a usted debería volver a escuchar los consejos hasta de las personas que actualmente desoigo. Y eso implica, claramente, que lo que me pide es intentar necesariamente avenirme a opiniones irreconciliables...lo cual es un absurdo. Entonces si le hago caso a usted Gargiulo, dejo de hacerle caso, o si no le hago caso le estoy obedeciendo...Y podría seguir así por horas sin entenderlo...¿Usted también me quiere volver loco, Gargiulo?

Gargiulo miró el reloj y con aplomo me dijo:

-La sesión terminó. Continuamos la próxima.

No sé cómo no le prendí fuego el consultorio.





(*)Expresión española para indicar "estar uno furioso, irritado". Si ya sé que el juego de palabras es rebuscado y muy malo. Disimulen, sean amables.

El viernes salí con un pullover sobre los hombros.
Un look muy ochentoso

Eso me permitió advertir que hace mil años que no veo a nadie con un sweater sobre los hombros. No había prestado atención.
Dónde llevan los tipos el pullover ? Se lo bancan aunque se mueran de calor ?

En la cintura es impensado
en la mano, menos
...

Inmerso en estos pensamientos es que un recuerdo me tomó por asalto. Un viejo incidente ocurrido allá, por los ‘80s, esa bonita década.
Permítanme compartir con uds ese bello momento.

Corrían los años más reveladores de la mejor década musical y un puber Briks, adolescente, rebelde y curioso se maravillaba con grupos como Poison, Wasp, Motley Crue, Bon Jovi (aquel Bon Jovi), Van Halen, Deff Leppard…bueno, esos grupos.
Si no sabe de lo que hablo, Googlee.
Le va a servir para entender lo que sigue.

Mi habitación estaba empapelada con las fotos de estos muchachos y cada una de ellas era un mandato. Yo, si o si, debía tener ese aspecto.
Si, el de un rocker de los ochenta…
Ya sé, no diga nada
Juro que no consumía drogas pesadas ni mis padres eran adoradores de Satán.
En mi defensa, mi rebeldía adolescente fue de libro.

Junté mis ahorros y enfilé pa’ la peluquera del barrio (patético 1) con un ejemplar de la revista “METAL” en mano.
- "Norma, quiero esto" – dije sonriendo a la par que le mostraba la portada de un melenudo anglosajón, con más make up que el protagonista del musical Drácula.

La mina, una hija de puta, accedió de inmediato y me hizo sentar en un sillón lateral, mientras me ponía un producto en el pelo que olía como los mil demonios. Eso debió ser una señal. Además, me cubrió la cabeza con un papel plateado y una toalla (patético 2)

Entretenido con la revistita que yo había llevado no advertí el paso del tiempo.
Tampoco es que tenga pleno conocimiento de las técnicas “peluqueriles”. Por quién me toma ??
Y la mentada Norma, ocupada con otros clientes, tampoco…

Ud sabe lo que pasa con ese producto cuando se deja más tiempo de lo que se debe?

Bueno, yo lo aprendí de la manera más difícil



Quise ser una estrella de Rock y salí como el más afamado bailantero.

Hay fotos, sí.
Fotos que – por supuesto – ninguno de ustedes verá jamás.



Tengan un excelente comienzo de semana

LA GOTA GORDA

31 de julio.

Ud ya sabe lo que pasa cada 31 de julio.

Nos cagamos de frío.

y como si eso no fuera suficientemente malo, además, yo publico una porquería y ud pierde su valioso tiempo leyéndola hasta el final para concluir que debió hacer algo mejor como, por ejemplo, construir una casita con plasticola y fósforos quemados.

Este año no es la excepción. La única diferencia es que tengo menos y tengo más.
Tengo menos pelo y tengo más panza.

Con el objeto de solucionar uno de los dos problemas que me aquejan decidí probar con el renombrado “Spinning”
Actividad que ejercita casi la totalidad de los músculos del cuerpo, quema grasas, mejora la respiración…y, al menos en el gimnasio al que concurro, es practicada en su inmensa mayoría por señoritas.
Interesante.

Casi sin querer me ubiqué estratégicamente detrás de la dama más hermosa del salón. Una rubia angelical con lolas hechas y una calza que me hacía recordar las clases de body painting (ya contaré sobre eso).

Imagine, querido lector, la situación: una de las más bellas mujeres que yo había visto en muchísimo tiempo, ataviada con una indumentaria de algodón y lycra que le marcaba hasta los lunares, pedaleando a escasos 40 cm de mi rostro; para mejor, en determinado momento (más de uno) la rutina exige que nos paremos sobre los pedales o, incluso, que adoptemos una posición que – rústicamente - llamare "de 90º ”
No necesito ser más explícito.

Esta primera clase era un mar de promesas

El tema es que no soy muy buen nadador.

A los 10 minutos de pedaleo constante yo ya no veía a la rubia, no veía a la instructora y apenas podía mantenerme consciente.
Con la vista nublada y la boca seca todos mis sentidos se concentraron en evitarme el desmayo.
Mi única preocupación era lograr respirar para lo cual abría la boca como pez fuera del agua.
El “pun chi pun” de la música electrónica con la cual suelen musicalizar esta actividad fue reemplazado por el BUM BUM BUM de mi corazón, único sonido que escuchaba en mi adormecido cerebro.
Sobreviví.
Apenas.

Lejos de alegrarme, debí tomar como una señal la apnea inicial.
Quien me conoce sabe que soy un poquitín orgulloso…nada…apenas…una cosita.
Y si 15 mujeres pueden pedalear a ritmo sostenido casi sin apoyar el traste en la bici durante una hora corrida, cómo diablos no iba a poder yo ?!

Dos días sin poder caminar.

La extensión completa de la pierna era una utopía, los calambres nocturnos una realidad.

Para la segunda clase (que tomé a los 10 días de la primera) bien podrían haberme puesto, en lugar de la bici fija, una playera de paseo porque debo haber levantado el culo del asiento un par de veces, no más y mi ritmo de pedaleo fue idéntico al braceo del gatito de la fortuna.

Terminé el mes y me despedí para no volver.

Un par de conclusiones:

- Te das cuenta que estas viejo cuando miras a tu alrededor y sos el más grande del gimnasio, incluso, que el propio dueño.

- Si es verdad que los músculos tienen memoria…los míos padecen de amnesia.

- Ser instructor de un gym es uno de los trabajos más piola del universo. No debería llamarse “trabajo”

- Todas y cada una de las máquinas del gimnasio son herramientas de tortura.
Excepto que haya una señorita sobre ellas. Ahí se convierten en aparatos de lujuria.
Es automático.

- Los instructores se quejan porque es de naturaleza humana hacerlo, de lo contrario, deberían agradecer de rodillas a Yisus todos y cada uno de los días de su existencia.

- La más bella y mejor dotada de las señoritas pierde encanto si su calza revela la línea de transpiración de sus nalgas.

- Esta científicamente comprobado que el individuo promedio puede levantar hasta 10 kg más de lo habitual si hay una señorita mirándolo.

- En el vestuario del gimnasio sólo se deben hablar de tres cosas: dinero, fútbol y mujeres. Exagerar acerca del dinero, hacer creer que sabe mucho de fútbol e inventar historias con mujeres.

Listo
Hasta el año que viene

Todavía están ahí ?

MIB: la tira - 23


El sanatorio del horror


Escribe Oscar Ángel "Marciano" Lunaretti - Investigador Profesional de Fenómenos Paranormales - Platovoladorólogo - Aventurero precavido - Cazador de duendes, fantasmas y aparecidos - Aficionado a los calmantes.




Miércoles 18 de Abril de 2012 - 14:18 P.M.

Ha pasado un largo tiempo desde mi último reporte.
Tiempo durante el cual podría decir que mi vida se vió convertida en un constante y vertiginoso viaje hacia lo desconocido, enfrentando y venciendo peligros que el común de la gente no se atrevería siquiera a imaginar, arriesgando mi vida a cada instante, viendo a los ojos de la oscuridad misma sin pestañear y gritándole "¡Vení! ¡Acá estoy!¡Dame lo mejor que tengas!".

Podría, si hubiera sido así... Pero no... La verdad es que nada que ver.
Sobre todo porque ni loco me atrevería a gritarle a la oscuridad, por esto de que capaz que hay algo ahi escondido ¿viste? y uno no lo ve porque en la oscuridad, generalmente, está todo oscuro y, que se yo, ese algo se puede tomar a mal que le grites y te puede atacar. 

La verdad es que, lo que pasó, fue que me estuve tomando un tiempo sabánico (Porque la  mayor parte del mismo estuve entre las sábanas) Y no porque quisiera. O, bueno, capaz que al principio si, pero después fue algo forzado, muy a pesar mío, porque estuve internado.

Sucede que, debo reconocerlo, quedé un poco afectado debido al traspié, por llamarlo de alguna manera, sufrido en mi última misión.
Sinceramente, volver a la "Central" (mi casa), luego de aquel larguísimo y agotador viaje, encima en un estado medio lastimoso y, una vez mas, tener que enfrentar nuevamente a quien me financió económicamente la expedición (mi papá, claro, que medio sin ganas pero la financió) para reportarle, por escrito, como se debe reportar formalmente un informe que, y cito: "... la misión ha resultado infructuosa en un ciento por ciento...", es un golpe difícil de asimilar, en especial para un pro-fe-sio-nal apasionado y autoexigente como yo.
O sea, por mas que el reporte sea siempre el mismo (de hecho, hasta el momento solo tuve que imprimir una copia del primero que escribí y cambiarle el título de la misión nomás), el "objetivo no logrado" (mi terapeuta siempre me dice que evite usar la palabra "fracaso" cuando me refiera a algo mío) siempre duele.
Y que mi papá, ooootra vez se ponga rojo de furia, rompa la hojita del reporte en pedacitos y me grite desaforadamente con los ojos desorbitados "¡¡Pero la gran puta que te parió, pedazo de pelotudo!! ¿¿Cuantas veces te lo tengo que repetir?? ¡¡Ya sos grande!! ¡¡¿Te pensás que la plata la cago yo?!! ¡¡Dejate de boludear con estas cosas y conseguite un trabajo en serio de un puta vez, carajo!!", también.
Menos mal que mi asistente ejecutiva (mi mamu, obvio) siempre está ahí para calmarlo.
A veces me preocupa lo mal que se pone mi papá. Sobre todo porque no se de donde voy a sacar los fondos para seguir investigando si le pasa algo. Pobre.. Pobre de mi que me quedo sin financiamiento...

En fin, la cuestión es que, en aquel momento, como siempre sucede, tuve que salir corriendo y encerrarme en la "office" ("Office" es oficina en inglés. Me refiero a mi habitación) hasta que papi se calmara y así evitar que me faje y, como sabía por experiencia, además, que no iba a poder salir por un tiempo prudencial, aproveché para tomarme un tiempo de reflexión y descanso.
Es así que estuve dedicándome a realizar un profundo trabajo de instrospección, haciendo hincapié en un necesario replanteo de objetivos, sumado a un redireccionamiento de metas, una reestablecisación de prioridades y todas esas cosas que se suelen hacer cuando se tiene mucho tiempo al pedo.
El resultado (al que llegué en las primeras dos horas y cuarto de meditación, sin contar la horita que dormí) fue que, definitivamente, debo dejar de presionarme tanto por mi profesión.
Es cierto que lo que hago me apasiona y siento que es algo así como mi misión en la vida, pero debo aceptar que el stress al que me autosometo, a veces, puede ser demasiado.
Por eso a partir de ahí decidí hacer un time out del trabajo y me la pasé durmiendo, viendo tele (mayormente desde la cama) y revisando mi página de Facebook (que debe andar mal porque de las 1356 solicitudes de amistad que envié no me vino confirmación de ninguna. Y tampoco me llega ninguna solicitud a mi. Que raro. Debe andar mal. O capaz que son demasiadas y la página no da abasto. Puede que se haga como un efecto embudo o algo así. No sé).
Claro que también, y unicamente porque la pasión que siento por mi trabajo es mas fuerte que yo, de tanto en tanto veía si salía algún caso investigable, o me fijaba en internet si algo extraño había ocurrido en alguna parte. No con mucho detalle, por la dudas que hubiera imágenes, pero me fijaba.

Y así fueron pasando los días.

Sin embargo, (lo que son las cosas eh, cuando un está destinado a algo, por mas que no quiera termina involucrado justamente en ese algo), un día, hará unos meses atrás, misteriosamente, como todo suceso en la vida de un investigador de mi rubro, una serie de hechos casuales (o debería decir "causales". Porque en el Universo todo tiene un por que. Y un como. Y un donde. Y un para que. Y un ¿Ah si? Mirá vos. Y todo eso) me llevó a tener que retomar mi camino y enfrentar una vez mas a las oscuras fuerzas que se esconden en... la oscuridad.

Resulta que estaba yo dedicado, como suelo hacer cada tanto, a ordenar y reclasificar mis apuntes, archivos e informes de misiones anteriores y, solamente para evitar tentarme y ponerme a trabajar de nuevo (porque yo soy así, re loco del laburo), lo iba haciendo medio de reojo.
Incluso, por momentos, hasta intentaba hacerlo directamente con los ojos cerrados (Para no tentarme, por supuesto, aunque también un poco era para no ver las fotos), pero como era medio complicado (mas que nada porque al estar con los ojos cerrados se me caía todo y para juntarlo si o si tenía que abrir los ojos y ahí siempre algo por accidente veía, gritaba y lo tiraba de nuevo), al cabo de un rato era mas lo que había desparramado que lo que podía ordenar, así que mas o menos cada veinte minutos tenía que empezar de nuevo.
Fue entonces cuando, luego de sollozar un rato (por la frustración, obvio. No porque me haya asustado con la imagen de un aparecido espantoso que justo cayó boca arriba y la vi de lleno), para tranquilizarme me fui a la compu y me puse a revisar los mails para descansar un ratito (es que me canso rápido) y recuperar algo de aliento.

Después de todo, eso era lo que había decidido hacer: estar tranquilo y relajarme. 

Ahí justo encontré uno que me mandaron y que, como adjunto, tenía un jueguito que consistía en tratar de llevar una pelotita con el puntero del mouse a traves de un laberinto sin que tocara las paredes. Si tocaba una pared perdías y había que empezar de nuevo. Era medio difícil pero me venía al pelo para desenchufarme y mantenerme entretenido.
Como cuando empecé a jugar ya estaba temblando (por esto de haber visto esa foto horrible. Es como un efecto residual que queda en el cuerpo), se me hacía medio complicado y hasta mas o menos pasadas unas cuatro horas no pude mover la pelotita mas que unos pocos milimetros sin perder.
Al principio me reí de mi mismo. Ja ja ja ja. Así me reí. Pero después ya medio me empezaba a fastidiar y me lo empecé a tomar como algo personal. Porque yo soy así, muy personalidad A, que no se muy bien que significa pero en algún lado lo escuché y parce que está bien.
La cuestión es que no iba a permitir, de ninguna manera, que me gane un jueguito de morondanga, así que me propuse no parar hasta terminarlo como se debe.
Luego de varias (bastantes) horas de estar ahi, dele que te dele con la pelotita, mi pulso mejoró y le fui agarrando la mano.

Y fue entonces cuando sucedió lo impensado.

Estaba yo ahi, super concentrado, sujetando el mouse con ambas manos, transpirando, con el rostro casi pegado al monitor y la mirada clavada en la dichosa pelotita, cuando, casi a punto de completar el juego, de repente el juego desaparece y en la pantalla, de la nada, ¡¡aparece la cara de la nena esa de la película "El Excorcista" en primerísimo plano, mientras se escucha un grito aterrador por los parlantes!!.
Fue tal la impresión que no estoy muy seguro de que fue lo que pasó, pero creo que grité, me morí por una fracción de segundo, resucité, seguí gritando como loca, me desmayé y salí corriendo. En ese orden.
Por instinto, intenté saltar por la ventana que, por fortuna, estaba abierta.
Lástima que no recordé (tal vez producto del estar inconsciente) que había mandado a ponerle rejas porque da al jardín y es peligroso (No se. Algo puede entrar) así que por el envión solamente me pasó la cabeza, y terminé trancado ahí, medio colgando, desmayado. Y llorando.

Fue horrible.

No se cuanto tiempo estuve ahí. Solo se que en algún momento mi mamu me encontró y enseguida llamó al 911.
Vino la policía, los bomberos para sacarme (Y menos mal que lo hicieron ellos y no mi papá que seguía repitiendo "¡Dejenmé a mi que yo lo saco de una patada en el culo!" a cada rato ) y una ambulancia.
Fue un despliegue importante. Y medio un papelón también porque todo el barrio estaba mirando.

Como yo había quedado en estado de shock, sin habla, con crisis de llanto, y nadie entendía muy bien que era lo que había pasado, me derivaron de urgencia a un sanatorio por las dudas.

Al llegar, la médica de guardia me revisó y, luego de constatar que solo tenía una luxación cervical, me colocaron un cuello ortopédico, me dieron un par de calmantes y dijeron que podía volver a mi casa en unas horas.
La cosa se complicó cuando esta doctora, luego de que los calmantes hicieron efecto, dejé de temblar y sollozar y pude recuperar el habla, me preguntó que era lo que había pasado, y le conté todo.
Incluso le expliqué cual era mi profesión y hasta le mostré mi credencial que, por suerte, siempre tengo la precaución de llevar encima en todo momento (Es una que tuve que hacer nueva, porque la vieja la debo haber perdido en alguno de mis viajes. Esta es un poco mas vistosa que la anterior porque la hice con cartulina de color).
Ahí medio que me miró raro, como con preocupación (y quizás un dejo de lástima), y dijo que iba a ser mejor que me quedara en observación unos días porque existía la posibilidad de que tuviera algún tipo de contusión cerebral.

Así que quedé internado.

Y ahi, en ese lugar, fue que todo empezó...




Continuara...