¡Destruir Men In Blog! Verde azulejo
El origen de las especies
Acápite: El Miserable de Ley en la prehistoria. Sumando apoyo científico para tranquilizar el espíritu del miserable contemporáneo.
El hombre de Neanderthal (Homo Neanderthalensis) es una especie actualmente extinta del género Homo, que caminó sobre el planeta Tierra por más de doscientos mil años. Estos curiosos individuos habitaron en el continente europeo y algunas zonas del oeste de Asia, y se cree que en su última etapa llegaron a coexistir con el Ser Humano moderno (Homo Sapiens Sapiens).
Se extinguieron hace veintiocho mil años por causas que aún hoy se discuten intensamente en el seno de la comunidad científica. El cambio climático. La competencia por los recursos con el humano moderno. Los combates armados. Enfermedades originadas por la interacción. Sobran las hipótesis, pero el verdadero motivo de la extinción continúa siendo un misterio.
Ahora bien, aprovechando el desconcierto general de los eruditos, en el Instituto para el estudio y la comprensión acabada del Miserable de Ley hemos elaborado nuestra propia teoría, gracias a la cual logramos establecer el protagonismo que tuvo el sujeto miserable en el origen y posterior desarrollo de la raza humana. Y poco nos importa que la misma haya sido desestimada en los foros más prestigiosos del mundo. Simplemente responderemos con una célebre frase de nuestro profesional más condecorado y padre de la teoría, Profesor Enrique Eugenio Santipolio, frase que es a su vez el lema de la organización y resume el sentir de todos sus miembros, desde el presidente hasta el último empleado de limpieza:
“¡No tienen pruebas!”
Transcribimos a continuación un fragmento de un reportaje para la revista ‘Ciencia sin guardapolvo’, donde el benemérito profesor Santipolio nos explica con términos muy didácticos las bases y fundamentos de su teoría:
Reportero: Profesor Santipolio, ¿por qué desapareció el hombre de Neanderthal?
Santipolio: Porque era una criatura esencialmente estúpida. Condenadamente estúpida. Eso es demasiado obvio si se analizan las circunstancias de su extinción. Vea, con la aparición en escena del Homo Miserabilis, mucho mejor adaptado para los tiempos de escasez que se vivían en el planeta, los neandertales comenzaron a sufrir sus limitaciones intelectuales.
R: ¿Usted se refiere al Homo Sapiens Sapiens? El Homo Miserabilis no aparece en ningún libro. No hay un solo científico serio que lo mencione.
S: ¿Usted está insinuando que yo no soy serio?
R: No por favor…
S: Bien, cállese entonces. El Homo Miserabilis es una subespecie del Homo Sapiens Sapiens, que se diferencia casi exclusivamente por el alcance de su osadía. Es decir que es la medida de sus acciones la que nos da la pauta de su existencia.
R: ¿Y cómo influyeron esas acciones en la desaparición de los neandertales?
S: Básicamente el Homo Miserabilis comenzó a combatirlos en todos los ámbitos de la vida social. Les afanaban las minas, les apagaban las fogatas con tierra, les escupían los asados y les metían chinches en las pieles cuando dormían. Entre otras tropelías.
R: ¿Y tiene algún indicio sobre las tácticas empleadas?
S: Sí, cómo no. Por ejemplo, en el caso de las hembras las apartaban y les susurraban en el oído ‘Uuuuh… mirá al paparulo de tu marido… no sabe hacer la ‘o’ con un vaso… mirá cómo juega con esas piedritas… ¿con eso piensa cazar un mamut?... para mí que hoy cenan cucarachas’. Y cosas por el estilo.
R: Pero profesor, no me parece muy científica su fundamentación.
S: No, claro, el señorito prefiere que le digan que un grupo de alfeñiques lampiños y mal alimentados llegó desde el norte de África y empezó a madrugarle los mamutes a una tribu de tipos que pesaban ciento veinte kilos en promedio y tenían cara de abominable hombre de las nieves, cosa que en efecto eran.
R: Querrá decir mamuts…
S: ¡Quiero decir que usted es un imbécil!
Llegado este punto los involucrados pasaron a las vías de hecho. Por lo tanto, si su intención es conocer el desenlace del reportaje, YouTube sería una herramienta mucho más útil y divertida que esta simple transcripción.
Lo que ganó el profesor Santipolio luego de este confuso episodio, más allá de los veinte días de calabozo y la multa de siete mil pesos, fue el reconocimiento por parte de la comunidad científica de que algunos de los primeros Homo Sapiens Sapiens pudieron haber albergado en su espíritu ciertas condiciones o capacidades que podrían vincularse más directamente que otras con la desaparición definitiva de los neandertales.
Sin embargo el profesor se mantuvo firme en su postura y exigió desde la cárcel -haciendo sonar su jarrito de té contra los barrotes de la celda- el pleno reconocimiento de la subespecie Homo Miserabilis. Sin condiciones ni sentencias ambiguas.
Transcribimos aquí un fragmento del único reportaje que concedió mientras estuvo privado de su libertad, esta vez para la revista Huesos y huesitos:
Reportero: ¿Cuáles serían las diferencias genéticas entre el Homo Sapiens Sapiens y el Homo Miserabilis?
Santipolio: No creo que exista ninguna diferencia en ese campo.
R: Entonces, según su opinión, el Homo Miserabilis ha perdurado hasta nuestros días, camina por las calles de cada ciudad…
S: No me cabe la menor duda.
R: ¿Y cómo podríamos identificar a un ejemplar de esta subespecie?
S: Vea… para mí que son los tipos que tienen más guita, los autos más grandes y las mejores minas.
R: Pero profesor, no me parece muy científica esta distinción.
S: No, claro, el señorito prefiere que le digan que…
En fin… el profesor siempre ha sido un defensor apasionado de sus teorías. Si su intención es conocer el desenlace del reportaje, YouTube sería una herramienta mucho más útil y divertida que esta simple transcripción.
Pero ese es un detalle menor.
Lo verdaderamente importante es que gracias al benemérito profesor Enrique Eugenio Santipolio hemos logrado posicionar al miserable de ley como un elemento fundamental en el origen de la raza humana.
Y, por supuesto, que en escasos setenta y cuatro días el hombre podrá reintegrarse al equipo de trabajo del Instituto, siempre y cuando pague la multa que tiene pendiente, ofrezca una retractación pública y cumpla con las cuarenta horas semanales de trabajo comunitario.
La única macana es que a partir de ahora usted ya no podrá alegar que no se encuentra familiarizado con las profundidades más recónditas de su árbol genealógico. Con el origen mismo de sus oscuros comportamientos. Pero bueno, ¿quién se va a tomar el trabajo de seguirle el rastro hasta la prehistoria?
¿Cómo dice?
No, claro, el señorito prefiere que le digan que...
(Nos vemos en YouTube)
Tengan ustedes muy buenas noches.
¿Y Ahora Qué Le Pasa?
El Sr. Señor F. Haciendo Outsourcing de la autoayuda desde septiembre de 2009.
Buenas noches América!
Qué linda época del año.. los universitarios ya terminamos la cursada.. a los tumbos, pero la terminamos, y ahora se viene una época de relax, ideal para tomar sol y/o volver al gimnasio para estar a punto en Enero..
Ideal, siempre y cuando seas uno de esos infelices que no tienen que dar finales.
Bueno, tal vez la palabra "infeliz" no sea la más apropiada, pero ustedes sabrán entender.
Por suerte, el Amado Líder y mis demás cofrades han sido harto comprensivos (así, en chileno) conmigo durante ese período de estrés que suele llamarse "época de parciales", y no me han insultado tanto por mi inoportuna desaparición. De hecho, no estoy seguro de que Bugman haya descubierto que en mi lugar en el "cubículo" del baño de damas fue cubierto durante octubre y noviembre por un muñeco de cartón de Harry Potter* tamaño natural (iba a poner una escoba, pero temí que el Sr. Renegado se ofendiera) y un CD de música ochentosa al que González le daba play cada tanto.. Eso habla mal de él, pero supongo que tampoco habla muy bien de mi nivel de actividad normal en la oficina. En fin.
Emmanuel, de Lomas de Zamora, nos manda la siguiente pregunta:
"Efe, acabo de abrir el RE blog para hablar de mí, Emma de Lomas, y contarle de mi vida a todo el mundo! Quiero que todo el mundo se inspire en mi genialidad, para que el planeta sea un lugar más mejor y más maravilloso, pero no sé cómo hacer que la gente me lea! A todo esto, acá te paso el link, es www.ema_soylomasdelomasdezamora.blogspot.com! leelo y decime qué pensás! Mua!"
...
...
.....
....
Eh...
Veamos..
Por dónde empiezo.
Pero la p..
A ver..
Ejém.
Bueno, "Emma".. leí tu blog..
(respiro hondo..)
Creo que podría darte un par de consejos.. tomalos como críticas constructivas!
Veamos:
- Contrariamente a lo que pensás, dejar comentarios en otros blogs (o weblogs, como se llamaban antes) invitando abiertamente a que te lean no es la mejor estrategia de marketing.. pero en el caso de que insistas en hacerlo, no sé, probá hace un comentario interesante sobre el tema del artículo (del artículo del blog que estás visitando, no del tuyo, por favor!) y ver si al autor le parece interesante. De lo posible, evitá mencionar TU producción, y dejar la dirección en el comment. Es más, en tu caso en particular, creo que no es necesario que hagas promoción EN LO ABSOLUTO. No la necesitás para nada, creeme, sos así de talentoso!!!
- Tal vez te convendría modificar el diseño de la página, por algo un poquito más legible. Ya sé que el fucsia es tu color favorito (lo dijiste unas 12 veces en el mismo artículo) pero no por eso tenés que usarlo como fondo de pantalla!!
- No es necesario que escribas TODAS las oraciones con mayúscula.
- Sí es recomendable que las escribas con sujeto y predicado, y con un tiempo verbal coherente.
- Eso de "yo escribo como hablo" funciona bien si sos Cortázar. Si dominas menos de 200 palabras... no tanto.
- Sabemos usar YouTube, no es necesario que pongas los links a los más vistos todos los días.
- Por lo general, cuando se usa contenido producido por otra persona, es recomendable pedir permiso. A menos que esa persona se haya muerto hace más de 70 años, y ahí, de todos modos, se considera un buen gesto.
- La verdad que te felicito por tu interés por tu estado físico (o, en tus palabras, por "tener el RE lomaaaa") y por la importancia que le das a tu rutina diaria en el gimnasio, pero no creo que el show de diapositivas con 43 fotos de vos en cuero sea necesario. O recomendable. Si vas a hacerlo, no sé, esperá un par de meses, hasta que la rutina te haga efecto.. y pedile a alguien que te saque unas fotos copadas, ya sé que celu es genial y tiene la re cámara, pero tal vez la autofoto en el baño ya es un poco cliché.
- Cuando el Word subraya una oración tuya en verde, no quiere decir que le parezca que está muy bien.. sino todo lo contrario.
- No todos tus lectores van a tener ganas de escuchar tu playlist... Especialmente si ésta se compone de una selección de Arjona, Avril Lavigne y el Pa Panamericano.
- No es necesario que cambies del español al inglés cada cuatro frases.
- Contestar a cada comentario con otro comment puede inflar la barra de comentarios, pero eso no hace que te lea más gente.
- Las letras en itálica (o cursiva) y en negrita sirven para enfatizar una sección del texto, no para que marques todo el texto.
- Sí, muy lindo tu gato. Ahora cortala con las fotos.
- Tal vez te convendría buscar inspiración para tus posteos FUERA de tu casa. Fijate en cosas que le pasen a otra gente.. gente con la que no pases más de 8 horas diarias..
- Por tu estilo, puedo ver que respondés a cierta generación de usuarios de internet que se inspiró en el fenómeno de las tribus urbanas.. lo que de por sí no es malo, siempre que en algún momento descubras que hay vida después de Cumbio.
- Cada vez que pienses que algo que te pasó es RE divertido y RE genial y se te ocurra subirlo a tu página, te sugiero que lo pienses dos o tres veces. O cuatro. Y que después te fijes si conviene hacerlo. Y que después no lo hagas.
- Por más que esté de acuerdo con vos en que las papas de McDonald's son algo que todos tenemos que probar alguna vez en nuestra vida, dedicarles una serie de cinco posts de 2000 caracteres tal vez sea un poco demasiado.
- Sí, ya sé que estás enamorado de un compañero tuyo de la facu y que querés que todo el mundo lo sepa, pero tal vez tu compañero no esté interesado en que subas fotos de él a internet con corazones pintados en paint.. (o que subas tus historiales de messenger a internet sin su permiso)
- Hay cine más allá de Crepúsculo. Creeme.
- Hasta donde yo sé, Londres queda en el Reino Unido, no en Francia. Y "Asia" no es un país.
- África tampoco.
- Tu conciencia cívica es encomiable, pero si querés quejarte sobre el mal estado de las veredas en tu barrio no tenés que mandarle una carta a Macri, sino a tu intendente, o al concejo deliberante del municipio.. Macri es el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
- A todo esto, "Emma de Lomas", si vivís en Monte Chingolo, eso quiere decir que residís en el partido de Lanús, no en el de Lomas de Zamora.
- Wikipedia definitivamente NO ES el mejor invento desde la rueda para acá.
- Tampoco lo es el BigMac.
- No creo que a tu profesora de Historia le vaya a caer simpático lo que decís sobre ella, si es que lo llega a encontrar.
- Te JURO que la palabra "yendo" va así, con y. Y ya que estamos, "así" se escribe, justamente, "así". Con tilde.
- Y con ese.
- Y sin hache.
- La canción que le compusiste a tu chico me conmovió mucho. Sobre todo, cuando la escuché en vivo en River, cantada por Paul McCartney. A todo esto, pensé que el chico se llamaba Luis, no "Jude".
- No creo que puedas conocer a los tres chiflados en persona.. Lamento informarte que Moe y Larry murieron en 1975.
- Hasta hoy, que yo sepa, la Presidencia de la Nación está ocupada por Cristina Fernández de Kirchner, no por Marcelo Tinelli.
- Y la persona más rica del mundo es Carlos Slim, no Ricardo Fort.
- Te juro que NADIE, pero NADIE quería saber lo que tenés tatuado en tu culo.
La lista podría seguir, pero creo que ya tenés una base desde la cual trabajar. Yo te recomiendo que leas la lista cuidadosamente, y antes de volver a escribir en tu blog, reflexiones sobre ella, durante dos o tres años.
Saludos!!!
pd: Ya sé que estos consejos se pueden aplicar tranquilamente al 85% de los blogs escritos en cualquier lugar del mundo.. pero esto, lamentablemente, está inspirado en un caso real. No paso link por piedad hacia mis propios lectores.
* A todo esto, vayan a ver la película! está genial!!!


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UNA CABRA ADULTA
Para hacerse una idea de cómo serán sus noches, agarre un sweater húmedo de entre 4 y 6 kilos, camine por su casa en todas direcciones con el sweater en brazos, sin sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte el sweater húmedo, ponga el despertador para medianoche y duérmase. Levántese a las 12 y dé más vueltas por el living con el sweater húmedo hasta la una. Ponga el despertador para las 3. Como no va a poder dormir, levántese a las 2 y prepárese un té bien calentito. Acuéstese a las 2:45. Levántese cuando suene el despertador a las 3. Cante canciones de cuna en la oscuridad hasta las 4 y ponga el despertador para las 5. Levántese. Haga el desayuno. Todo, siempre, con buena cara
Para averiguarlo, sólo se debe untar dulce de leche en el sofá. Esconder un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y dejarlo ahí durante todo el verano. Meter los dedos en las macetas y luego arrastrarlos por las paredes más limpias. Conectar el despertador digital con el irritante BEEP BEEEP BEEEP BEEEP BEEEP junto con la licuadora ÑÑÑÑÑÑÑÑÑEEEEEEEEEE y una cancion de MEGADETH a volumen estadio de futbol. Esto por el espacio de 2 horas contínuas. Finalmente y para tener una acabada idea de la bonita experiencia destroce todo aquello que haya en su domiclio y que esté a la altura de sus rodillas para abajo.
Vestir a un niño pequeño no es tan fácil como parece.
Intente lo siguiente: Compre un pulpo y una bolsa de redecilla, intente colocar el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. Si logra hacerlo en menos de tres horas lo invito a pasar al segundo nivel. hágalo apremiado de tiempo. Para recrear esta situación, nada mejor que aguantar las ganas del ir al baño casi hasta que explote la vejiga. Ahora si, intente vestir al niño...o dominar al pulpo, que es más o menos lo mismo.
Olvídese del auto deportivo y canchero. Cómprese un utilitario. No se preocupe por el lavado a la cera ni el perfume de interiores. Los coches familiares no son así. Compre un helado de chocolate y métalo en la guantera. Déjelo ahí. Tome una moneda de 1 pé y métalo en el reproductor de cds. Agarre un paquete de galletitas de chocolate de tamaño familiar; tritúrelas contra los asientos traseros. Arañe ambos lados del vehículo con una llave. Ahí está.... Perfecto! Un verdadero auto de familia tipo
Ahueque un melón. Haga un pequeño agujero en un lado. Cuélguelo del techo y empújelo de un lado a otro, con movimiento pendular. Ahora tome un bol de papilla. Intente meter cucharadas de papilla, fingiendo que es un avión, dentro del melón mientras éste se balancea. Siga intentándolo hasta acabar la mitad de la papilla, vierta la otra mitad sobre sus piernas asegurándose que caiga mucha sobre el suelo y el resto del mobiliario. Ahora esta preparado para dar de comer a un niño de 12 meses.
Si ud ha superado airoso todos estos ejercicios, no tema encarar la paternidad con orgullo (y unos cuántos cientos de pesos para comprar pañales), pero si – por el contrario – siente que aún no está listo, no se sorprenda si una noche cualquiera de un día cualquiera, se descubre escribiendo un articulo al respecto, ponele.


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Parirás con dolor
Supongo que nadie pretenderá que pida disculpas por no haber publicado el lunes por la mañana. Pasa que anduve un poco ocupado: con mi mujer se nos dio por tener otra nena.
Linda, una preciosura. 2 kilos 600, parto natural. La mamá y la nena están diez puntos. Yo no importo, ya lo sé desde hace mucho.
Quizás pór eso ya imagino los comentarios del aquelarre, que nosotros, los hombres bien bien hombres (*) no importamos porque llevamos la parte fácil del asunto. Que la únicas que sufren son ellas.
Permitanme que me ría.
Amargamente, pero que me ría.
Por no aburrirme, omitiré la tortura psicológica que representa el embarazo para el hombre (es decir que no hablaré de los antojos, las consecuencias de las supuestas náuseas y vómitos, los cambios de humor, las preguntas fatídicas como "¿estoy gorda?", y el resto de delicias que toleramos -como podemos- durante 9 meses infinitos) y me limitaré al momento del parto y los preliminares.
Sepan que nosotros no la tenemos tan fácil como nos quieren hacer creer. Bah, esto se los digo a los lectores, las damas ya lo saben, aunque nunca lo admitirán abierta, públicamente.
Pero no pueden negar que la evidencia es abrumadora:
Por empezar, cuando comienza el "trabajo de parto" a nosotros nadie nos lleva a la clínica.
Ni podemos descargar la tensión, por ejemplo manifestándole al maldito oligofrénico que va por la vía rápida a velocidad de tortuga renga y con hipo nuestra disconformidad porque además de ser nuestro deber llevarlas instantáneamente al sanatorio, debemos hacerlo despacio -suena ilógico, ¿no?- para esquivar pozos y/o cualquier irregularidad de la calzada, y al mismo tiempo contener a la pobre parturienta, que hace ya unas dos horas que nos está diciendo de todo menos que somos parecidos a Brad Pit. (si es que se escribe así el nombre del manfloro ese, no pienso guglearlo, no tengo ganas.)
Si el trabajo de parto continúa en la clínica con la partera, nadie nos dice "bien papi, vas bien, ya casi está". O "el segundo es más fácil" o alguna de la 6.02 10 E23 frases de aliento que se le dan a la parturienta (que por cierto no parecen ser muy efectivas)
Dios mio...
Y desde luego sin puchos.
¡¡¡Dios mioooo!!! ¡¡¡A nosotros nadie nos da anestesia!!!
¡Nosotros no podemos estar acostados!
Y cuando el calor hace que nos pongamos un poco pálidos nos tratan de maricones y nos echan del quirófano. ¿¡A nosotros!?
¿A MI???!!!!!
Y de ahí a los manotazos y empujones de tres o cuatro enfermeros....
¡Sepan que de acá me saca con los pies para adelante, mamertos! ¿lipotimi...qué? no me vengan con cosas raras. Más liliputiense será su abuela.... ¡A MI NO ME ECHA NADIE, CARAJO! ¿QUIEREN QUE LES HAGA UN DIBUJITO PARA QUE LO ENTIENDAN!!!????
¡¡¡SUEL-TEN-ME, HIPPIES DE MIERDA!! ¡COMUNISTAS! ¡UBERSEXUALES! ¡ME VOY SOLO! ¿VIVA LA SANTA FEDERACIÓN! MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!!!!!!!
¿USTEDES SABEN CON QUIEN SE ESTÁN METIENDO, INSENSATOS???
¡SUELTENMÉ, HIJOS DE PUTA, O LES PRENDO FUEGO EL SANATORIO!!! ¡¡¡HASTA LOS BISTURÍES LES PRENDO FUEGO!!!
¡¿QUE ME CALME?!
¡PERO SI YO ESTOY CALMO! ¿ACASO NO SE NOTA???
Y para colmo de males el quirófano tiene esas puerta de porquería que no se golpean contra el marco (creo que las llaman puertas vaivén) ¡¡con la falta que uno tiene de una puerta decente para salir dando un portazo...!!
Pero fundamentalmente, lo que tienen que reconocer es que el dolor que ustedes sienten en el parto es nada comparado con el dolor de uno si se tuvo la mala fortuna de que la rotura de bolsa ocurra en el trayecto, sobre el precioso tapizado original de nuestra amada voiture (nuestro automóvil es un ser importante en nuestra vida, deberían saberlo a estas alturas) o si en el apuro de salir se llevó puesto el portón de la propia casa. El de hierro forjado, ese que quedó estampado en el baúl.
Parirás con dolor dice la maldición bíblica. Ya lo creo.
La verdad es que si me pongo a analizarlo no entiendo como puedo estar tan contento.
(*) Expresión que fue acuñada o hecho famosa por el Dr. Tranca, ocasional redactor del blog del señor Podeti, de Yo contra el mundo
El Pombero: The Hunting (Tercera parte)
Escribe Oscar Ángel "Marciano" Lunaretti - Investigador Profesional de Fenómenos Paranormales y esas cosas - Platovoladorólogo- Aventurero precavido - Cazador de duendes
La primera parte de esta historia puede encontrarla haciendo click aqui -->CU. La segunda, haciendo click aqui -->LO.
La verdad es que la caminata fue bastante larga. Bah, mas o menos. En realidad no tanto, pero como hace un calor terrible todo parece mas difícil y, para ser sincero, esto de ir tomando el té caliente de lechuga mucho no ayuda.
Además hay mosquitos. Mosquitos enormes. Gigantes. Parecen licóteros. Y humedad.
No es de las misiones mas cómodas que haya tenido que enfrentar, pero bueno, este trabajo es así.
Finalmente llego a mi destino.
Una vegetación tupida y variada me dice que estoy ya en las inmediaciones del monte.
Tomo una profunda bocanada de aire, y comienzo a penetrar la vegetación por una especie de pequeño sendero, quizás usado por los cazadores o los nativos locales, no sé.
A los pocos metros nomás, diviso una especie de claro que me pareció un buen lugar para disponer la primer trampa (Porque supongo que tampoco es cuestión de internarse taaaann en lo profundo del monte. Total, la idea es atraer al duende, no ir a buscarlo a la casa).
Destapo el frasquito de miel y lo dejo en el suelo junto con dos o tres cigarrillos.
Usando mis amplios conocimientos de supervivencia (como profesional estoy entrenado para desenvolverme en cualquier entorno) agarro algunas ramas verdes y flexibles y unas enredaderas y formo una especie de lazo corredizo, el cual até a una rama bien doblada. De esta manera, cuando el Sr. “P”. llegue confiadamente a tomar los señuelos, la trampa se activará y lo enlazará. Y yo reiré. Ja Ja Ja. Así reiré. Ja Ja Ja.
Por desgracia, justo cuando estaba todo a punto y yo comenzaba a retirarme lentamente y con mucho cuidado, un ruido cercano me sobresaltó obligándome a hacer un movimiento brusco (algo así como tomar impulso para salir corriendo después de dar un gritito) y, sin querer, activé la trampa.
Por suerte no quedé atrapado, pero casi me saco un ojo.
Cuando dejé de llorar, y volví al lugar (porque de hecho salí corriendo a los gritos pensando que me estaban atacando), los cigarrillos ya no estaban y el frasco de miel estaba volcado y se había llenado de hormigas.
Bueno, no importa, son gajes del oficio. Hay tiempo. Plan B.
Dejo en el mismo lugar la petaca de caña y tres o cuatro cigarrillos mas y, dado que aparentemente lo de poner trampas no resulta lo mas efectivo, decido que lo mejor será quizás ocultarme entre la maleza y esperar.
Parece que para atrapar a este ente voy a tener que utilizar la red y mis propias manos.
Que suerte. Justo lo que quería. Me quiero matar.
Espero algo mas de dos horas, con un calor tremendo y siendo literalmente devorado por mosquitos, gegenes, cascarudos, moscas, vaquitas San Antonio, langostas y cualquier otra cosa que anda volando por ahí.
De repente oigo un ruido extraño. Algo así como un gruñido. Profundo. Sordo.
Me quedo paralizado. Casi ni respiro ¿Será un animal salvaje? ¿Será el Sr. “P” que me acecha enojado? ¿Será muy de mariquita salir volando de acá pidiendo auxilio?
Vuelvo a oír el sonido. Y otra vez. Luego silencio. Y luego otra vez.
No puedo definir precisamente de donde proviene, pero sé que es cerca. Muy cerca. Demasiado cerca.
En ese momento un dolor punzante y agudo me da la respuesta. Soy yo el del ruido. Mi estómago, para ser mas preciso. Analizando los hechos, comienzo a sospechar que se me fue la mano con esto del té de lechuga. No calculé (y nadie me avisó. Gracias eh. Gracias) que, quizás, además de ser calmante (cosa que no podría asegurar), también tiene propiedades como laxante (algo que, sospecho, estoy a punto de confirmar).
Me empiezo a sentir algo mareado. Transpiro. Me retuerzo. Frunzo. No puedo mas. Debo actuar de inmediato. Es continuar vigilando y terminar desgraciándome de manera humillante, o aplicar el protocolo de acción para casos de emergencia gástrica que diseñé para casos como este.
La decisión es rápida. Consigo unas cuantas hojas medio gruesas y me interno un poco mas en el monte en busca de privacidad.
Media hora después, ya mas aliviado pero con cierto ardor en zonas que prefiero no mencionar (debería haber sido mas cuidadoso al momento de seleccionar las hojas. No me fijé en esos pelitos urticantes que tenían), vuelvo a mi puesto, solo para descubrir que ya no estaba ni la petaca de caña ni los cigarrillos.
Esto se pone cada vez peor.
O el Sr. “P” es verdaderamente muy rápido para los mandados, o alguien me está manoteando los señuelos.
Sea como sea, comienzo a sospechar, con cierta preocupación, que tal vez no esté solo en este lugar.
La misión se complica.
Hasta ahora todo lo que intenté falló (aunque todo lo que haya intentado hasta el momento haya sido básicamente poner unas cosas en el suelo y correr a esconderme), y el tiempo se me acaba. Creo que es hora de aplicar una medida desesperada. Un último recurso.
Si. Aunque no me guste. Es esto o el fracaso. Si no sale por las buenas será por las malas, que tanto.
Sabiendo que el Sr. “P.” es un protector de los animales del monte, supongo que no me queda mas remedio que atacar a alguno de ellos para obligarlo a mostrarse.
No es lo ideal (especialmente porque así ya, desde el vamos, sé que el tipo va a venir medio caliente) pero no me queda otra. Me la juego con esto o me vuelvo con las manos vacías.
Doy un largo suspiro, junto unas piedras del suelo y espero a que algún animal se muestre por las cercanías.
Finalmente veo un pajarito que se posa en una rama mas o menos cercana. Es mi oportunidad. Le apunto. Mido la distancia. Calculo la velocidad y dirección del viento, la resistencia del aire y los posibles obstáculos, mientras defino la trayectoria y la fuerza de impulso. Tomo envión y le arrojo un piedrazo.
Le erro como por dos metros y medio.
Enseguida tomo otra piedra. Recalculo. Disparo. Le paso mas lejos que antes. El pájaro parece cagarse de risa en mi cara.
Me ofusco. Tomo otra piedra. Apunto mejor. Tomo impulso. Esta vez no voy a fallar pájaro hijo de mil p...
En ese momento siento un silbido.
Me congelo instantáneamente. Me tomó tan de sorpresa que no pude identificar si fue lejos o cerca. Empiezo a temblar. Temo haber cometido un error insalvable. Temo haber enfurecido al duende. Tiemblo mas. El temblar tanto no ayuda a mi malestar estomacal. Temo también hacerme popó encima. Apenas puedo respirar. Encima me quedé estático en posición como de arrojar la piedra. Si el duende me ve así no tengo excusa.
Pienso en todo lo que estudié del bicho este. Pienso en lo mucho que se molesta cuando alguien joroba a los animalitos del monte. Pienso que quizás me haya visto y esté muy, muy enojado. Pienso en eso de que es medio degenerado y si te toca te embaraza. Lloro. No quiero tener un pomberito. Mi papu me mata.
Vuelvo a escuchar el silbido.
Esta vez estoy seguro. Definitivamente alguien está silbando.
Como puedo, recupero el control de mi cuerpo y, lentamente, me escondo sin dejar de temblar y tratando de enjuagarme las lágrimas para poder ver mejor.
Me asomo apenas por un hueco entre la vegetación y miro hacia el sendero.
Siento que las piernas se me aflojan y me cubro la boca con ambas manos para no gritar.
¡¡Ahí está!! ¡Lo veo! ¡Oh por Dios lo veo! ¡Es él! ¡Tiene que ser él! ¡Viene caminando por el sendero! ¡Es horrible!
Petiso, muy petiso, sus piernas son cortas y chuecas, su cabeza es enorme, es robusto y peludo, y viene silbando.
Recuerdo que la leyenda dice que a veces suele cargar una bolsa ¡Y que me parta un rayo, ahí está! ¡Tiene una bolsa en la mano! ¡No puede ser! ¡La leyenda es real! ¡Con razón la gente de acá le tiene tanto respeto!
¡¡Definitivamente es el Pombero!! ¡¡Existe!! ¡¡Me caigo y me levanto!!
Tengo que controlarme. Respiro. Fuuuuuuu. Fuuuuuuuu. Esta es mi oportunidad. Para eso vine la reclacada conferencia de mi tía. Para eso vine. No puedo desperdiciarla.
Respiro. Trato de aplicar una de las técnicas de control mental. Y de paso rezo. Y sollozo.
Me preparo con la red, agazapado entre la vegetación.
Siento que mi corazón está a punto de estallar. No puedo dejar de temblar. Intento quedarme lo mas callado que puedo para no develar mi ubicación.
Tengo que tomarlo por sorpresa.
Por desgracia, justo cuando el ente se encuentra pasando cerca, mi propio organismo me traiciona miserablemente y, sin querer, se me escapa un sonoro y larrrggguísimo gas.
Encima, parece como si justo en ese momento todo el monte hubiera hecho silencio de golpe, porque fue lo único que se escuchó.
El duende se detiene de repente y comienza a mirar hacia donde estoy.
Siento que me muero. No sé que estoy intentando hacer. Me arrepiento de haber venido. Transpiro copiosamente. Maldigo al té de lechuga. Si me ve, estoy perdido.
Trato de contener la respiración, pero me ahogo y me da tos. Intento contener la tos, pero el esfuerzo provoca que se me escape otro gas. Lloro en silencio.
El horrendo ser se acerca muy despacio, como desconfiando,
Debo distraerlo para poder atraparlo. No puedo permitir que me descubra.
“Calmate Oscar, calmate” me digo. “¡Calmate vos!” me contesto. “¡Deja de pelear y pensá en algo que se nos viene la noche!” me vuelvo a decir. No sé por qué me hablo en tercera persona. No estoy bien.
No hay tiempo. Se me ocurre una acción desesperada.
Como el bicho este se lleva bien con los animales, quizás si logro imitar el sonido de algún animal del monte pueda despistarlo y hacer que baje la guardia.
¡Si! ¡Eso! Eso tiene que funcionar.
Como puedo, tomo aire y grito “Miiiiaaaauuuuuu”.
El enano se detiene en seco. Sigue mirando, medio entrecerrando los ojos.
Maldito duende desconfiado.
Tengo que intentar otra vez. Otra cosa. Tal vez con otro animal un poco mas silvestre.
Vuelvo a tomar aire y hago “Muuuuuuuuuuuuuuuuuu”.
El ser parece desconfiar aun mas y comienza a retroceder de a poco.
Funciona. Hago un último intento.
Grito “Vizcaaaaaaaa-cha. Vizcaaaaaa-cha” así medio apretándome la nariz para que me salga el sonido mas logrado (aunque en realidad no estoy muy seguro de que ese sea el sonido que hacen las vizcachas. Ni siquiera sé si en este lugar hay vizcachas).
Sin embargo parece funcionar. El enano retrocede y comienza a alejarse despacio.
Bien, es el momento. Es ahora o nunca.
En cuanto se da vuelta, aprovecho, tomo aire, me impulso y dando un alarido salvaje salgo de entre la maleza y me le arrojo con la red encima.
El duende me mira con una mezcla de sorpresa y temor.
Intenta protegerse con sus ridículamente cortos bracitos. Gime. Gruñe. Trata de evadirme pero sus piernitas no lo ayudan.
Yo estoy enloquecido. Temo que este ser horroroso logre escaparse así que, para no correr riesgos y recordando que la mejor defensa es un buen ataque, le empiezo a pegar con la ristra de ajos.
-¡¡¿Qué haces hijo de puta?!!- grita el duende con su vocecita nasal y espantosa.
No sabia que podía hablar. No importa. Yo sigo dándole ajazos y tratando de enredarlo cada vez más con la red.
-¡Yo te voy a dar andar embarazando chicas duende degenerado!- le grito.
El enano pide auxilio. Se retuerce. Se revuelca y se enreda cada vez mas.
Yo estoy a pleno. Como poseído. No le doy oportunidad de moverse demasiado.
En un momento noto que abre la boca como queriendo gritar, así que en un rápido movimiento aprovecho y le tiro dos o tres dientes de ajo adentro.
Evidentemente es cierto que el ajo lo debilita porque enseguida empieza a toser, jadear, y medio como a ahogarse haciendo unos ruidos muy desagradables.
Me doy cuenta de que se empieza a cansar. Cada vez se resiste menos.
Es entonces cuando aprovecho, me aparto un poco y después de revolear la ristra de ajos un par de veces para darle un buen impulso, le pongo un ajazo en la cabeza que lo deja medio voleado.
El Pombero se rinde. Por fin. La lucha termina.
Lo tengo.
Estoy todo sucio, transpirado, lleno de picaduras y, quizás, tal vez, un poquito cagado, pero… ¡¡He triunfado!!
¡¡Lo logré!! ¡¡Capturé al Pombero!! ¡¡Siiii!!
¡Y ahora te nombro todo lo que quiero enano maldito! Mirá: Pomberopomberopomberopombero ¿Y? ¿Qué vas a hacer? ¿Eh? AAAAHHHHJAJAJAAJAJAAAAA
Agarro los extremos de la red de manera que el duende quede bien envuelto y comienzo mi camino de regreso a la ciudad, arrastrando mi presa por el sendero.
Estoy eufórico. ¡Por fin voy a saborear las mieles de éxito! ¡Por fin me voy a ganar el reconocimiento de mis colegas! ¡Que felicidad!
Abandono el monte, y comienzo a transitar por la afueras de la ciudad.
De repente, por las cercanías, escucho como una musiquita y ruidos raros.
Sigo caminando y veo que provienen de un circo. No lo había notado cuando pasé la primera vez. Se ve que recién llegan. Lástima que no tengo tiempo, sino me daba una vuelta.
De repente, justo cuando estoy pasando frente al portón de entrada, escucho que un tipo que estaba por ahí trabajando en la carpa grita “¡¡Luisito!!”.
Yo no le doy bola y sigo mi camino porque no me llamo Luisito.
Enseguida escucho otro grito “¡¡Eh vengan, miren, se lo llevan a Lusito!!” dice.
Ahí recién me doy vuelta para ver que onda, y veo que de la carpa salen dos o tres tipos y un payaso y empiezan a correr hacia mi.
“¡¡Ayúdenmeee!!” alcanza a gemir el Pombero agitando su manito regordeta por entre los agujeros de la red.
-¿Qué? No sabia que podías hablar- le digo extrañado.
-¿Pero que te pensás idiota? ¿Que porque soy enano y trabajo en un circo no sé hablar?- me responde indignado el duende, o el enano, ya no estoy seguro.
-¿Enano de circo? ¿Pero vos no sos el Pombero, un duende de la naturaleza?- le pregunto mientras voy apurando el paso con el enano a la rastra.
-¡Ma que duende, pelotudo! Yo trabajo de payaso en ese circo ¿Me estas cargando?- retruca el enano ya visiblemente molesto y quejándose cada vez que se golpeaba con alguna piedra del camino.
-¿Pe-pe-pero y esa bolsa que tenías en la mano?- digo mientras observo con pavor que cada vez son mas los que comienzan a perseguirnos y encima se suman mas payasos. Y a mi los payasos me dan un poco de miedo.
-Fui a comprar el pan al pueblo infeliz ¿No viste que era una bolsa de pan?- grita el enano furioso.
-Pe-pe-pero… ¿Y por que andabas por el medio del monte entonces?
-¿¡Pero que monte salame!? ¡Eso era un vivero! Del otro lado del caminito está la panadería.
Comienzo a temblar otra vez, pero sin dejar de correr.
Sospecho que he cometido un pequeño error y no creo que todos esos señores que me vienen persiguiendo tengan la mas mínima intención de escucharme.
Debo actuar rápido.
Como puedo, freno de golpe y con las fuerzas que me proporciona el pánico atroz que me invade, agarro los extremos de la red y empiezo a dar vueltas y vueltas hasta que por el impulso el enano se eleva del suelo.
Cuando esta a una altura mas o menos adecuada lo suelto, arrojándoselo a la jauría humana que ya estaba muy cerca gritándome toda clase de improperios.
El movimiento estratégico funciona.
Todos se ocupan de intentar atajar al enano, lo cual me da el tiempo necesario para salir corriendo lo mas rápido que puedo para alejarme de ese lugar.
Poco después llego corriendo, en un estado calamitoso y casi sin aire, a la Terminal de micros.
Saco un pasaje para el primer viaje que salga de vuelta para Buenos Aires.
Por suerte emboco uno que estaba ya por salir y emprendo el regreso.
No voy a mentir. Estoy algo decepcionado,
No pude cumplir mi misión y el verdadero Pomb … el Sr. “P.” sigue libre por ahí, haciendo de las suyas.
Una vez mas, las verdades del mundo de lo oculto y lo paranormal me evaden.
Pero bueno, no importa. Ya habrá otras misiones.
Ahora es tiempo de regresar a casa.
Dentro de todo no me fue tan mal. La verdad, podría haber sido peor. Me podría haber encontrado al Pombero de verdad y haber terminado embarazado.
En fin. El viaje es largo y estoy cansado. Mejor trato de dormir.
Fue un día difícil.


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Actividades extracurriculares
Esto, por supuesto, es una violación del Contrato que vincula en forma vitalicia a cada gandul con MIB.
Y encima para ese comercial, se hizo teñir las canas.
Qué falta de decoro.
Ya me va a escuchar.
Ya me van a escuchar, todos.
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Síndrome de abstinencia
Acápite: Regreso a la rutina. El rostro del miserable. Condición del espíritu. Síndrome de abstinencia. Consejo final.
Bien. Parece que otra vez recae sobre mis espaldas la ciclópea tarea de regresar a este grupo a las arenas de la rutina. Muy lindos los videos del asado en la mansión anciana, las fotos y todos los demás accesorios que rodearon el asunto este del premio bitácoras que jamás obtuvimos, pero ha llegado la hora de desempolvar el sano hábito del trabajo. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. A partir de este momento cada integrante de MIB retomará su materia de análisis y dará forma a sus artículos bajo el látigo vigilante del Amado Líder.
No quiero quejas de ninguna naturaleza. Así debe ser. Así se ha hecho siempre y se har… ¡Ay!
A lo nuestro sin más:
A lo largo de este primer año de trabajo hemos producido significativos avances en la investigación de las miserias humanas. No diga que no. Primero aislamos el concepto del miserable de ley, luego establecimos el alcance de esa definición, más tarde analizamos las distintas situaciones o marcos en los que el miserable suele hallar tierra fértil para su desarrollo personal e incluso llegamos a aportar un altísimo número de casos prácticos. Fue entonces, sin duda alguna, un año muy provechoso.
Básicamente le hemos dado forma al rostro del miserable. Y ese rostro, estimado lector, estimada lectora, se parece mucho al suyo.
Veo que ha optado por el mutismo.
No importa. Acostumbrado como estoy a valorar a la gente por sus silencios, no necesito que usted confirme a viva voz una respuesta que halló en el espejo mucho antes de que yo pronunciara esta sentencia.
Sí necesito, en cambio, que corrobore una sospecha que tengo desde hace un par de meses. Usted estuvo tratando de reformarse sin la debida ayuda profesional. Ha modificado conductas, suprimido costumbres y consumido medicamentos en base a los consejos de un amigo cualquiera, una vecina o una página de Internet. Y ahora, ya sea por orgullo o vergüenza, soporta en silencio los devastadores efectos del síndrome de abstinencia. Esos vómitos, esas convulsiones, el sudor frío provocado por ese sinsentido que los moralistas llaman ‘lo correcto’.
¿Sí o no?
¡Basta hombre! ¡Diga algo!
¿Qué le pasa?
Vea, esto no es un interrogatorio policial. Aunque le resulte difícil de creer, intento ayudarlo. No soy rencoroso. Si no quiere o no puede hablar no hable, pero al menos mueva la cabeza afirmativamente, así podemos continuar.
Interpreto ese espasmo como un sí.
Escuche bien lo que le voy a decir:
Usted es un miserable. Esa es una condición del espíritu, no una enfermedad. Aquí no hay nada que curar. No puede andar por la vida prestando atención a las gansadas que dice su vecina solo porque está buena. Un par de pechos redondos y turgentes no pueden condicionar sus decisiones. Bueno… qué sé yo, ese ya no es mi campo. Hable con el Señor Briks, y luego haga todo lo contrario de lo que él le aconseje.
El asunto es que usted es un miserable, y en vez de perder su valioso tiempo buscando una cura que no existe, debería tratar de convivir pacíficamente con su naturaleza. No modifique conductas; maquíllelas. No suprima costumbres; modérelas. No consuma medicamentos; compre cigarrillos.
Repita conmigo: Soy un miserable y no tengo cura.
Interpreto ese espasmo como un ‘Soy un canalla miserable y no tengo cura’.
Oiga, no hacía falta lo de canalla. Tampoco se posesione.
A ver, entienda de una buena vez que cuando mañana por la mañana se levante de su cama y no encuentre monedas para el colectivo, el primer sitio que va a requisar no será –ni por asomo- el cajón de su mesa de luz. Usted meterá esa mano inquieta dentro de la cartera de su mujer, o en el peor de los casos tomará por asalto la alcancía de su hija de cinco años. Las cosas no cambian por arte de magia.
¿De qué le ha servido la negación de su ser? ¿De qué le ha servido andar comprando caramelos en el kiosco para obtener monedas?
Solo para sufrir el síndrome de abstinencia. Para padecer esas convulsiones nocturnas. Para vomitar en el baño de su trabajo.
A propósito, si quiere vomitar ahí tiene la palangana.
Interpreto ese espasmo como un…
Por Dios, ¿qué comió?
Hágame un favor. Mejor dicho, hágase un favor. Mañana por la mañana, en vez de reprimirse solo porque su vecina se lo dice y tiene un par de senos redondos y turgentes, despierte a su pequeña hija y propóngale lo siguiente:
‘Hija, si vos le das a papi una moneda de un peso de tu alcancía, este mes papi va a pagar la cuota de la escuela sin retraso’.
La acción seguirá siendo un robo descarado, una tropelía de la peor calaña y una extorsión, pero todo se dará dentro de un marco de amor y concordia. A eso se le llama maquillar una conducta.
Poquito a poco, con esas pequeñas reivindicaciones diarias de su condición espiritual, el síndrome de abstinencia se irá replegando hasta desaparecer.
Pero vayamos paso a paso. Por ahora comience con eso, y si de pronto surgieran dudas o inseguridades escríbame a mi casilla de correo antes de recurrir a su vecina.
Recuerde que de nada sirve un buen par de pechos redondos y turgentes si uno va a andar vomitándole encima.
Tengan ustedes muy buenas noches.
MIB : Tomas falsas
ALGO MEDIANAMENTE DECENTE
Yo no.
No es que mis entradas no sean buenas, tampoco digo que lo son, lo que sí digo es que – según el Sr Bugman – no son decentes.
Ahora si, suba el volumen al máximo, apriete play y disfrute:


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