Ese maldito diez por ciento



Acápite: Aversión a la propina. Velada romántica. Soluciones prácticas para evitar gastos que van en contra de su religión. Opinión de la platea femenina.



En la apertura de esta sección logramos establecer más allá de toda duda razonable que usted es un miserable. Admítalo de una buena vez. Si en cada artículo que publique me va a forzar a dedicar doscientas palabras para demostrarle la bajeza de sus actitudes cotidianas esta sección no irá a ninguna parte, así que hagamos un voto de sinceridad y concentremos nuestro esfuerzo en esa operación de maquillaje que ayudará a posicionarlo como un ciudadano decente. Esta es la última vez que se lo pido.

En esta ocasión hablaremos de usted. Sí, de usted como exponente del sexo masculino, galán y miserable. Y caerá sobre los hombros de la platea femenina la noble tarea de convalidar o refutar mis dichos de acuerdo a sus propias experiencias con individuos de su calaña.

Vale aclarar que en la próxima entrega de este manual invertiremos los roles, así que no estaría de más una pequeña cuota de indulgencia femenina. Pero ellas sabrán lo que hacen.

A lo nuestro:

Concentremos la atención en su reticencia a desempeñar el papel de sujeto activo en materia de propinas. Una oprobiosa costumbre que, a través de un altruismo impostado y una falsa sensibilidad social, usted ha intentado mantener oculta desde siempre.

Ambos sabemos muy bien que a la hora de pagar la cuenta en un restaurante, lo usual es que usted se olvide de acompañar la tarjeta de crédito con uno o dos próceres menores, y que ese pequeño detalle, más que un mal hábito, es toda una filosofía de vida. Pero hoy nos encontramos frente a un problema que le demandará la intervención de ese ingenio malicioso del que tanto se vanagloria frente a sus amigos más íntimos. Hoy, estimado lector, usted ha invitado a cenar a una señorita (muy bonita ella) con la oscura pretensión de establecer un intercambio de índole sexual hacia el fin de la velada. Y como es la primera cita con posibilidades de gol, resulta bastante patente la obligación de acumular méritos para que la mencionada fémina no encuentre una excusa que la desvíe de aquella voluntad primitiva de compartir las sábanas con alguien. Aunque ese alguien tenga que ser usted.

Seamos razonables: Si luego de deslumbrarla con su vehículo último modelo, su prolijo atuendo y su conversación animada, usted se despacha con un billete de dos pesos en concepto de propina para el servicio, la señorita comenzará a formar en su cabeza, y con toda razón, una idea bastante acabada del aspecto que tendrá la habitación del hotel en el que usted tiene planeado consumar su malévolo plan. Y eso, estimado, es precisamente lo que no queremos que ocurra.

“Pero igual ni ebrio ni dormido dejo el diez por ciento”, estará pensando ahora, conciente de que no es lo mismo resignar un hábito que una filosofía.

Ya lo sé, y también malgasté valiosos minutos explicándole que esta sección no posee un afán reformatorio. Lo único que haremos será maquillar un poco el escenario para engañar la percepción de esta señorita, y de todos los incautos que en un futuro se crucen en su camino.

Ahora mismo le facilito un pequeño catálogo de soluciones para que elija la que más le convenga:

Pase un poco de hambre.

Como el miserable que es, usted vino desde su hogar con el cálculo preciso de lo que desea gastar en lo referido a gastronomía y alojamiento transitorio, y no está dispuesto a tolerar que un señor le altere las cuentas por el simple hecho de servir unos fideos pegoteados y descorchar un vino barato. A mí no me engaña.

Lo que yo le sugiero es que aguarde hasta que la señorita elija el plato para luego seleccionar uno que se adecue a los parámetros de la siguiente operación: Lo que ella pidió, más lo que a mí me hubiera gustado pedir, menos el diez por ciento que tanto me incomoda. Repita la maniobra con el postre, diga que el café le causa gases y ocúpese de que a la hora de pagar ella se percate de su increíble generosidad.

Le adelanto que esta es la única solución que no presenta riesgos. A partir de aquí el asunto se transforma en una alquímica combinación entre pericia y sangre fría.

Desembolso simulado.

Si las operaciones matemáticas que debe realizar para llevar a buen puerto el plan con riesgo cero le causan un poco de pereza, le sugiero que simule la introducción de un generoso billete dentro del cuadernillo de tapa dura que alberga la cuenta y el ticket de su tarjeta de crédito. Aunque esto, le advierto, ya es bastante más peligroso. La dama puede intuir la maniobra o revisar el cuadernillo solo por curiosidad, lo que arruinaría en forma definitiva sus planes futuros. Y eso sin mencionar el hecho de que también puede ser traicionado por la cara del mozo. Es su decisión.

Requisa de abrigo.

Usted es lo más bajo, se siente cómodo con esa condición y encima le gusta asumir algún que otro riesgo. Bien… entonces aproveche que la dama se fue al tocador para retocar su maquillaje y requise ese abrigo de leopardo tan discreto que ha elegido para la velada. Es probable que encuentre algún billete suelto, y si no siempre nos quedará la opción del desembolso simulado.

Pero hágalo ya hombre… no se me quede mirando.

Después te lo devuelvo.

“Qué macana… solo tengo billetes de cien pesos”.

Luego de esa descarada afirmación pídale algo de cambio para dejar la propina, siempre con la promesa de una pronta devolución.

“Me compro alguna pavada en un kiosco y te lo devuelvo”.

Los dos sabemos de sobra que no habrá ningún reclamo posterior.

Dulce huída.

Si el establecimiento posee valet parking, apriete en un puño los caramelos que le han obsequiado con la cuenta, súbase al auto y deposítelos en la palma abierta del muchacho que lo arrimó hasta la puerta justo en el instante previo a la huída.


Es todo. Espero haber sido de alguna utilidad.

Ahora vaya y disfrute la etapa romántica de su velada.

¿Que si alguna vez me dieron resultado estos procedimientos?

Dejemos algo bien en claro: La rata de alcantarilla es usted, no yo.

Yo soy un caballero. Si no pregúntele a las damas.


Tengan ustedes muy buenas noches.

57 comentarios:

Mariano dijo...

No en vano me he encargado a lo largo de toda mi vida adulta de recolectar cuanto billete falso a caido en poder de amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Como a ellos, por lo general, no le son de utilidad alguna, siempre es conveniente decir "no importa, si no te jode, yo los colecciono". Creo que es no es necesario aclarar para qué los usaremos luego. Pero ése es un detalle, una información, que es mejor no revelar.

Ahora, si quiere, pidase un café. Yo se lo invito.

Ouchurus dijo...

Dos cosas:

1)Estuve del otro lado, entre todos los trabajos que realizé antes de recibirme, fui "chica delivery" (pero no!! repartía comida a domicilio en microcentro caramba!), y la gentuza a la que usted alude me generaba algo así como una ira interna...en fin, no me haga hablar que me encolerizo...

2)Usted es una rata de puerto.Si si, usted el dulce y amable Yoni, a mi no me engaña. Nadie que pueda pergreñar tan sucio plan alberga buenas intenciones en su corazón.Tal vez la sra Bigud lo ha reformado, pero estoy convencida de que en su pasado estas ideas eran su modus operandis.Y me voy a dormir porque ya me puse mal!

Buenas noches

ger dijo...

jhaja, sólo falta aparecerse con billetes pintados por uno mismo en un restaurante!

Pablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

El único engranaje de esta máquina perfectamente aceitada de abaratamiento gastronómico que me hace ruido es la excusa para no tomar café. "Me da gases" tampoco es que lo deja como un galán a punto caramelo. Lo dejo porque llegó el mozo.

Sí, la señorita va a pedir un ojo de bife con papines patagónicos y yo 3 grisines con sal. ¿Los grisines vienen con fainá gratis?

Lady E dijo...

A mí una vez me dijeron:

"Que mal servicio, no dejaré propina"

Y ok, acepto que el servicio no fue de lo mejor....

pero Hombre! nada mejor que esa excusar para saber que la próxima vez me tocaría pagar a mí la cita (claro que no hubo más citas)

Ahora estaré atenta por si algún tipejo me hace una de las antes mencionadas (y de paso sacaré los billetes de mi abrigo, nunca se sabe...)

Saludos =)

Winter dijo...

Yoni, me ha hecho acordar de un episodio por demás hilarante.
Nada como un "bienudo de apellido patricio" para no dejar propina. Pueden tener veinte tarjetas de crédito y alguna black pero jamás tienen "sencillo".
Y mi norma es "sencilla": No uso efectivo...
De todos modos me confieso: Detesto las propinas. Y ni hablar de las mandatorias. Soy indulgente en este aspecto con los caballeros. No soy de las que los mira con mejores ojos porque son generosos con las propinas. Todo lo contrario (Menem dixit: Jamás pagó un caddie...)
Tenga un viernes de gloria. Y no deje propina...

dondelohabredejado dijo...

No soy de las que se fascinan por un coche último modelo ni un prolijo atuendo. Si la persona en cuestión me interesa ni siquiera es necesario que invite, podemos pagar a medias, todo bien.
Pero si va con esos pensamientos especulativos y retorcidos y llega a ser capaz de poner en práctica los consejos que usted da en este artículo, que comparta las sábanas con su abuelita.
Saludos.

Bugman dijo...

Señor Bigud, usted sabe (y si no sabe se lo digo ahora) que estoy en contra de cualquier comportamiento miserable en general, y de éste en particular.
Incluso desde el frío cálculo mercantil, dentro de la generalmente considerable inversión que requiere el lograr los favores de una señorita, la propina es un porcentaje muy pequeño, y arriesgar toda la operación por un detalle no parece una estrategia razonable.
Pero allá usted. (¡Mozo, la cuenta! ¡Ehhhh!¿Qué rompimos?)

Laura dijo...

la verdad, me molesta bastante el hecho de tener que dejar ese 10% de propina así "obligadamente"

a todos nos cuesta ganarnos el mango y qué quiere que le diga, en mi laburo me pagan lo justito, las propinas no existen.

o sea, no le da puntos a favor ni se los quita a la hora de avanzar en la velada con el caballero en cuestión....pero, siempre hay uno, vio?, ver la forma en Ud se despachó aportando posibles soluciones para salir airoso de la situación, qué quiere que le diga, Ud. es otra rata de alcantarilla, pero maquillada

diga que lo aprecio...mire mejor ni lo pienso...sí mejor lo dejamos aquí!
besos.

Natalia Alabel dijo...

A mí sencillamente no me gusta mucho cuando todo-todo-todo es pagado por el hombre. Es lindo que la inviten a una, claro que sí, pero no tengo problema en pagar una parte.
De todas formas, respecto a la propina, es importante que quien pague deje una cantidad razonable. Las personas miserables con las propinas me dan vergüenza ajena.

Briks dijo...

propinas...

en qué momento algo que debería ser un acto de absoluta liberalidad se convirtió en una olbigación

y ya sabemos como me llevo yo con las obligaciones

antes de continuar quiero dejar BIEN EN CLARO que YO DEJO SIEMPRE PROPINA (excepto que el servicio sea alevosamente malo) y es que de ESO se trata
una propina es (deberia ser) un reconocimiento LIBRE y VOLUNTARIO por la buena atención
ahora...
no es obligacion de ellos atendernos bien?
acaso no es parte del trabajo HACERLO BIEN?!

yo pongo lo mejor de mi en cada jornada laboral y nadie me deja un peso (voy a poner una alcancia sobre el escritorio a ver qué onda...)

no se me ocurriría decirle al taxista "tome caballero, aquí el importe del viaje y esto es por haberme traido sano y salvo"

aaah noo
tengo mil cosas más para decir pero como de todas maneras me tildaran de miserable..
con esto es suficiente

y eso que, como dije, siempre dejo propina

Viejex dijo...

Muchachos, es claro que podemos invitar a cualquiera de las damas presentes menos a una. ¿No?

Claro que también podemos hacer gala de nuestro feminismo acérrimo (para vos, Chiche, escuchá y no nos difames más!) y dejar que nos inviten ellas.

Prometemos que no nos importará si no dejan propina.

Viejex dijo...

si, ya se, Yoni. Y 14...uf!

yo, mamuchi dijo...

Nunca entendi lo de las propinas, acaso el dueño no les paga un sueldo????.
Pero les aconsejo que si quieren anotar un gol en la primera cita lo mejor es cocinarnos algo, y no pueden poner excusas de que no saben cocinar total pueden llamar pedir la comida y no darle propina!!!! y poner la cosas en el horno como si fuerna caseras.
Y para la proxima cita si invitarlas a comer afuera y dejar poca propina ya que no tienen que preocuparse de lo que piensan total ya lograron el cometido en la primera cita.

Fabiana dijo...

Don Yoni:

Mire, con esto de los miserables masculinos me hizo acordar al finado..
Creo que no hay un tipo mas miserable en toda la faz de la tierra que mi ex.. :O
Le cuento, en la primera cita me llevo a un restaurante de primera. Todo muy lindo, muy paquete.
Comemos bién, tomamos vino de primera marca y cuando llega la cuenta el susodicho pela la Visa Gold Internacional..
Se me abren los ojos como el dos de oro y pienso, con una sonrisa codiciosa en los labios:"que menos se puede esperar de un abogado penalista, no?"..

Errorrrrrrrrrr..

La época en la que sucedió este hecho era aquella en la cual no todos los comercios aceptaban el famoso plástico..
Ni ese ni ningún otro..
De mas está decir que se metió la Visa Gold Internacional en el culo..
Conclusión: Yo pagué la cuenta garcias a la visión de mi santa madre: "Nena, llevate plata por si te tenés que volver en un remis.."

Que si me devolvió el importe de la cena?
Pero no sea ingenuo, hombre!
Además hay preguntas que no se le hacen a una dama..

Pero como yo no soy una dama..
No, el hijo de un camión lleno de menetrices nunca me devolvió el dinero..

Renegado dijo...

Yo no soy ningún miserable y siempre dejo propina.

Eso si, también siempre trato de chorearme disimuladamente la propina de alguna otra mesa, como para compensar.

Fabiana dijo...

Me olvidaba..
Esa noche él decidió cuanto se le dejaba de propina al mozo, y no fueron precisamente dos pesos..

Eso sí, cuando la plata la ponía él, nunca quedaba sobre la mesa un importe mayor a $1..

Un beso! :D

Anavril dijo...

El tema es que los mozos trabajan por un básico (muy básico) más propinas y si no les dejamos nada o es paupérrimo, más vale que nos vayamos olvidando de volver a este restaurant o restó que queda mas fashion, porque yo no garantizo que nuestra próxima comida pase los controles de bromatologia, muchachos y a mi me gustaria mucho recordar nuestra 2da salida por un placer, que por pasar una noche a las corridas del baño a la cama y de la cama al baño.

Además se fehacientemente que la atencion es otra cuando uno es asiduo y deja buenas propinas.

Y ni hablemos de las propinas a los coiffeurs!!!

Pablo dijo...

A mi lo que me pone de la cabeza es dejar propina en lugares donde te cobran servicio de mesa. ¿No es una redundancia?

Ya está, lo dije. Total, si mi mujer todavía no se dio cuenta que soy un miserable ya es tarde.

Alelí dijo...

jajajajjajaaj
buenísimoooooooooooo
jajajajajja
rata? no me parece, están pagando todo. En mi caso cuando un caballero (no una rata) me invita comer y demases, como ofrecimiento sincero me pongo con la elevada propina, es lo mínimo que podemos hacer. A mi me gusta!
besos

geheugen dijo...

Solidarizandome con Fabiana sostengo aquello de "Los conocerás por sus actos..."
La generosidad no es una condición sectorizada.
Si está presente está presente en todo y entonces vale la pena la cena y la pasión.
Y si no está presente..

Yo me pago mi taxi y vos arreglate solo, así tampoco tenés que gastar en energía bombón.

"...al que nace barrigón
es añudo que lo fajen"
(J. Hernandez)

La solitaria dijo...

La verdad es que si me lleva a comer a un lindo lugar, tiene ese aspecto tan prolijo y un auto último modelo (palabras del autor, yo con menos me conformo!), ni me fijo en lo que deje de propina. Para nada.

María dijo...

Mr. Yoni, que deleite es leerlo. Impecable, a la hora de utilizar matáforas y términos que -a veces- confieso me salva la RAE para entender a que se refiere.

Ahora le cuento: nunca hice caso a la propina que depositó el caballero sobre la mesa.

Opino como muchos, que si en el rubro gastronómico, es algo común/obligatorio, debería serlo en los demás también (Briks, a vos en la alcancía te dejan nros. de tel.) de ser así, dudo que alguien me dejase algo, aunque alguna vez, bah, dos, he recibido atenciones. Epa!! no mal interprete!! Alfajores, caramelos, a ese tipo de atenciones me refiero.

Anécdota:
Me encuentro en un bar con un señor, cuyo aspecto (prolijo, por cierto) no me agradó. Cuestión de piel.
Por delicadeza, tomé un café y mientras dialogábamos, comenzó a relatarme el mal momento que estaba pasando, no solo de índole anímica, sino además, económica. Hasta ahí, todo era medianamente soportable, pero, tenía que llegar el momento en que sintiese la imperiosa necesidad de levantar mi trasero de la silla y fue cuando escuché que, a falta de dinero para comer, había ingerido DENTÏFRICO...Oh!! my God!
Cinco minutos más, fueron suficientes para llamar al mozo, PAGAR LA CUENTA (pobre hombre, si no tenia para comer!!!) e irme.

Menos mal, que la intención del encuentro no era con dobles intenciones, caso contrario, hubiese creído que no le gusté.

Fue suficiente para advertir a mi amiga, que el tipo no era lo que decía ser.

Le dejé un post, vio?
No puedo escribir en mi blog, pero sí en los ajenos.

Buen fin de semana!

María dijo...

"Menos mal, que la intención del encuentro no era con dobles intenciones, caso contrario, hubiese creído que no le gusté."

léase

Menos mal, que el fin del encuentro no era con dobles intenciones, caso contrario, hubiese creído que no le gusté.

Carugo dijo...

Impecable exposición.
No puedo agregar nada porque usté lo dijo todo.
Como Mariano, yo también me encargo de recolectar billetes falsos de esos que en una cara está el billete y de la otra la publicidad del Circo Sarrasani.
Eventualmente, y si mi acompañante es un poco corta de vista, hasta puedo llegar a dejar uno del Estanciero.
Saludos miserables.
Muy buen post.

Stella dijo...

Hay de todo, pero ningún extremo es bueno!
Una vez salí con un señor que hacía ostentación de su dinero. Se vino decorado como la Legrand, pero grasa. Obvio, cadenas de oro, anillo de oro..Se la pasó contándome de su BMW nuevo, se fijaba la hora en el Rolex (que para mi era trucho), hablaba de su ropa de marca, en fin, un insoportable!!
A la hora de pagar el café, porque como le pasó a María, para mas de eso no daba, de propina no puso un mango! La puse yo, porque el, ni amagó!
Suerte que yo justo había dejado la leche en el fuego...

Yoni Bigud dijo...

Señor Mariano: El billete falso es otra solución arriesgada, pero el sabe, sabe. Hay que saber cuando largarlo.
Me le animo al café.

Ouchurus:
1- Los repartidores, claro está, son un rubro muy castigado en este sentido. Mis condolencias.
2- ¿Cómo me dice eso? Le solicito que rectifique. Solo estoy prestando un servicio a la comunidad.

Ger: Esa era otra, pero tuve que moderarme con la extensión del artículo :)

Comentario suprimido: Oh.

Señor Pablo: Admito que hay cosas mejores para decir.
No tenemos grisines, pero fainá le traigo.

Lady E: Usted es una mujer que sabe como defenderse. Se nota. Respeto eso.

Winter: Mujer indulgente. Ahí pueden pasar a otro plano, y ponerse de acuerdo para hacer un "pagadios". Hay galanes que lo proponen, e incluso acuden a la cita en zapatillas de correr.

Marina: El arte es que usté no lo note. Pero bueno... usté es una buena persona, que no está dispuesta a exprimirlo en la primera cita. Un miserable como dios manda podría llegar a reprimir sus impulsos ante una dama de su talla.

Señor Bugman: El miserable lo arriesga todo. La relevancia de esas monedas en la inversión total no es el problema. Filosofía de vida. Pero bueno... usted es un caballero.

Laura: No me puede decir eso. Lo mío es un servicio. Es como ser escritor: uno se pone en la mente del criminal para pintar la escena, pero nada más. Le juro. Eh... ¿adónde va?

Natalia Adabel: Usted tiene razón, claro está. Pero aquí el miserable está sobreactuando, tratando de pasar por algo que no es. Hará cualquier cosa, y una dama correcta como usté debe estar preparada.

Señor Briks: Refrene su indignación. Yo sería la última persona en acusarlo de miserable. Lo justo es lo justo, y además usted debe tener sus propios métodos para lograr el objetivo, y descarto que son implacables.

Viejex: ¿A quién no invitamos? ¿Eh? ¿A quién? No me haga perder el tiempo, que ya hice las cuentas en casa.

Viejex: Le debo una.

Mamuchi: Usted propone un atajo muy ingenioso. Yo soy de los que tendrían que pedir algo y pasar como el gran chef.
No sé por qué siempre termino disfrazando las cosas...

Fabiana: ¿Dónde pide los remises usted? Avíseme para no pedir nunca en esa agencia. ¿Costaba lo que después costó la cena en un restaurante de primera? ¿O usted es muy precavida? ¿O vive en Tandil?
Demasiadas preguntas...
Una más: ¿Al menos la llevó a su casa o se fue caminando?

Renegado: Esa es otra de las soluciones que quedaron afuera del artículo. Un arte sumamente complejo, pero también muy efectivo.

Fabiana: Procedimiento de manual.

Anavril: El miserable sabe perfectamente adónde no debe volver: A todos los sitios que ha ido.

Señor Pablo: Voy a estudiar el tema. Tal vez usté ha encontrado una punta para defender al miserable.

Alelí: Mujer comprensiva y delicada. Un placer.

geheugen: Tiene razón, pero debe estar atenta. No siempre el miserable se expone cristalino. No olvide las mañas. El objetivo suyo es darse cuenta antes de que sea demasiado tarde.

La solitaria: Eso resuelve las cosas. Tenga cuidado que aquí le van a llover ofertas.

María: Muchas gracias. Usted es una mujer comprensiva, pero debe estar atenta.
La propina para otros rubros es una batalla perdida de antemano, por desgracia.
Increíble que alguien le revele a otra persona ese tipo de ingesta. Y mucho más que pretenda pasar por otra cosa después de decirlo. Terrible.
Vi, y le respondí eh.


Un saludo.

Mona Loca dijo...

Ah, sisisis.
Yo me fijo.
A ver. Si el señor me gusta, no voy a andar descartando por que no dejó la propina.
Pero me fijo.
Y me fijo en el aspecto.
Y en como habla y en todo lo que dice, expresamente y tácitamente.

Qué quiere, es deformación profesional.

Y si tuviera uqe pagar yo ( por eso de las tarjetas golds que vi por ahí...o porqeu comió dentífrico) no hay problema, pago.
Y ahí pierde, qué quiere.
Soy de la vieja escuela.

Como dice la Bersuit: "si lo primero que haces para seducirme es irritarme...imaginate cuando nos conozcamos mas"



Por eso creo que sus consejos son buenos. El mejor lejos es el primero, que además lo hacen ver como una persona medida.
Para esa noche está ok.
Ahora...cuando la srta vea a qué calidad de hotel la quiere llevar...ahí se le puede pudrir el rancho.
La imagen hay uqe mantenerla hasta el final.
( O hasta que la srta se enamore, y le perdone cualquier cosa)

Yoni Bigud dijo...

María: Salvado.

Carugo: Muchas gracias.
Sí señor, yo todavía guardo billetes del Estanciero. De hecho guardo el juego completo, así que también podría pagar la cena con eso. Claro... eso requeriría que el mozo también tenga sus problemas de vista, pero todo puede ser.

Stella: Qué decirle... desconfíe siempre de las cadenas de oro. Y si son pulseras, mucho peor.
Lo bueno es que usted tiene buen corazón, y que siempre tiene una jarra de leche en la hornalla.

Un saludo.

Yoni Bigud dijo...

Mona: Qué palabras tan sabias... "hasta que la señorita se enamore y le perdone cualquier cosa". El arte de hacerse perdonar es realmente apasionante, y ya no estoy hablando de propinas. Todo se trata de pequeñas y grandes compensaciones, pero no me haga caso.

Un saludo.

La Rubia dijo...

"Pase un poco de hambre" creo que es la que mejor podría andar, por lo menos yo no me daría cuenta.
Los otros son muy rata, sin mencionar que la "requisa de abrigo" puede llevar al miserable a la cárcel.

Ahora, convengamos que nada en este mundo le garantizará al miserable (o sea, usted) un posterior encuentro en algún conocido albergue transitorio con la dama, dada la genética femenina (muy complicada, muy complicada), ni si apareciera el tipo con una carteta de Prada, que se yo, todo depende, habría que hacer un estudio hormonal previo para ver como anda todo en ese momento, que no se va a hacer, por supuesto.

Tambien depende del precio de la cena/aperitivo/trago que se este invitando, a mi no me molestaría que deje un Mitre si el gasto total fué un Rosas, pero mas de eso, creo que la propina no puede ser menor a un San Martin.

Yo, por mi parte, confieso, ahora que ya maduré y no me da verguenza, que con la finalidad que usted menciona en el post, invité varias veces a un señorito (muy lindo el) y pagué yo. Todo, lo de el, lo mio, todo. Patético, pero era joven e inexperiente, ahora, a la hora de pagar, me voy al toilette a retocarme el maquillaje.

Bueno, eso, me cansé de escribir, usted se cansó de leer, todos contentos.

Menos el mozo.

Any dijo...

Que pague la totalidad de la cuenta ya es todo un gesto, asi que juzgarlo tan duramente por una propina mas o menos jugosa ... y que se yo, me da no sé que... en todo caso una puede colaborar.
Eso si, pescado que fuere con las manos en el bolsillo de mi abrigo ahhhhh noooo!!! lo defenestro públicamente. Chorro! faltaría mas ...
=P
saludos

Ouchurus dijo...

Doy fe de lo dicho por Anavril: si no deja propina o es un miserable...mejor que no vuelva a comer al mismo lugar...no le cuento las cosas que eh visto!!! (noooo!!! yo nunca!!Lo más grave que hice fue una vez que uno se hizo el piola y atinó a echar un par de galgos; mientras le preparaba el sandwich se me cayó una feta de jamón al piso, la levanté y la volví a poner en el sánguche...shhhhhhhhh!!!)

Zeithgeist dijo...

dah, prefiero un miserable que se hace cargo que una sucia rata de albañal q encima trata de disimular.
Ademas, te olvidaste q coger en el auto es barato, todavía no pasó de moda, y hay muchas de nosotras q no somos unas culo alzado y realmente disfrutamos de las poses grotescas y la adrenalina del vigilante/traba/choro/asesino serial.

Yoni Bigud dijo...

Rubia: Es cierto eso. La operación del abrigo puede acarrear un final trágico.
Tambien es cierto que las garantías no existen en este mundo cruel, y que las mujeres tienen motivos difíciles de escrutar.Pero el miserable jugará su ficha.
Me alegra saber que maduró, y espero que los antiguos beneficiarios de su generosidad lo hayan merecido.
Todos contentos. Menos el mozo.

Any: Claro, claro, la indulgencia tiene sus límites. La operación abrigo ha sido la más criticada de este capítulo. El miserable lo sabe, y obrará con sigilo.

Ouchurus: Me deja sin palabras. La hacía una mujer leal, de principios. Con el jamón no se jo... no perdón, no se embroma.
Maldito contrato MIB.

Zeithgeist: Ante todo la verdad. Cruda y simple. Es una buena política.
Qué simpático su alegato automotriz. Adrenalina pura y grotesco, una combinación atrayente.

Un saludo.

Fabiana dijo...

Nuuuuuuuuuuuuuu..
El restaurante quedaba a pocos minutos de mi casa..
Lo que pasa es que mi santa madre siempre fue una mujer precavida, yo había cobrado mi comisión de vendedora el día anterior, o sea que iba con un massare encima..
Y, mire, si encima no me llevaba a mi casa lo ahorcaba con la servilleta del restaurante.. :P

Marina dijo...

Mire Yoni, le voy a decir la verdad, yo soy la esposa de un mozo, asi que le puedo decir exactamente de los dos lados lo que pienso ...
Primero Briks tiene toda la razón con lo que dice, es parte total del trabajo hacer las cosas bien y atender de la mejor manera al cliente, de ESO depende totalmente que la persona se vaya contenta y por ende, deje buena propina.
No es por nada decir que mi marido tiene mucho carisma con la gente y muy ben trato lo cual la gente casi siempre quieren que los atienda el, y obviamente eso se ve en la propina ( que van desde dinero en efectivo, algunas veces algunos dolares c turistas extranjeros y hasta pequeños regalos que no son plata ), el reconocimiento de la gente siempre llega cuando se lo hace sentir bien.
Por eso cada vez que salimos NOSOTROS a comer afuera o a tomar algo, mi marido se encarga de dejar buena propina en reconocimiento a sus colegas ( siempre cuando la atencion haya sido buena, obvio ), contra mis protestas a veces según sea lo q quiera dejar ( el se entusiasma y yo protesto, SIP, la miserable soy yo! )
En fin ... le he contado la situación desde los dos ángulos.




Ahora ... sus sugerencias ... Yoniiiiii ... hágame el favorrrrrrrr ... no me lo imagino a Ud haciendo esas cosas a la hora de seducir a alguien ... o si ??? ... no me desilucione mire ... que estoy sensible.
Besossss !!.

La Rubia dijo...

Otra solución sería que todos (los miserables) se muden a Islandia, donde las propinas ya vienen incluídas en el precio final.

Ouchurus dijo...

Pero si soy leal , y de principios...toda una dama, educadita y amable. Lo que le cuento era en otra etapa de mi vida...un poco más... violenta digamos, para defenderme...ya le contaré de la vez que le rayé el auto con una llave a un policía que se quiso propasar...qué tiempos aquellos!
Por suerte ahora tengo guardaespaldas personal.

Penelope dijo...

jajajajaaj!! yo terminaría entre las sábanas aunque no haya cena ni auto ultimo modelo....todo es cuestión de saber elegir a la compañerita indicada....¿no?
Muy bueno el post, saludos!

Caz dijo...

Yoni, tengo una consulta. En el telo, tambien conviene dejar propina? O una vez que se llevo a a cabo el hecho se acabo lo que se daba?

Mariela Torres dijo...

Creo que nunca me encontré con un canalla así. Los opciones son: sólo conocí caballeros, si me pasó no que quiero acordar, o eran miserables maquillados.

Yoni Bigud dijo...

Fabiana: Enterado.

Marina mamá: Una visión más completa del asunto. Gracias por eso.
En cuanto a mí, ya aclaré que soy un caballera incapaz de semejantes actitudes. Todo es por estas ratas.

Rubia: Todavía podríamos, podrían, seguir aplicando la primera solución.

Ouchurus: Tomando en cuenta sus reacciones (esas que usted jura pasadas) yo también buscaría un guardaespaldas.

Penélope: Qué decirle... Yo los viernes almuerzo solo ¿no me quiere acompañar?

Caz: No, no; junto con la ropa usted también se sacará la careta, por supuesto.

Mariela: Eran miserables maquillados. ¿Revisó el abrigo?

Un saludo.

Julia Q dijo...

A ver... no hay cosa menos sexy que un o una rata miserable. Digo, no importa el sexo. No importa si el muchacho en cuestion tiene o no un ultimo modelo en cuanto a automotor se refiere. Pero no hay cosa más fea que evadir la propina. POr favor! me indigno!! Es un tema que me indigna.

Dos veces por semana suelo trabajar desde algunos bares lindos de capital. Y los muy infames que los visitan piden copas de frutos del bosque, licuados con jengibre, hojas verdes y no sé cuantas cosas más y a la hora de dejar propina sacan la monedita de 0,25. Y ahí, mis amigos, mi vena explota y si pudiera me pelearía con esa manga de ingratos. Asi que por favor. Evitemos este conflicto! Y

el murcielaguito dijo...

yo le cuento una anecdota inversa...pero real, hace muchos años, tome un crucero por el caribe con mi ex, una noche, el barco tenia lugares para toamar algo muy romanticos, nos metimos en uno con afan de conocer, me acuerdo que nos atendio una chica que parecia salida de un cuento... y yo me pedi un Martini y mi ex un cafe especial... con los precios del barco y el ruido del lugar, sumado a mi pobre ingles, al pagar le pido la cuenta y la chica me trae, miro rapidamente y leo u$$45, me parecio logico por el lugar y mande uno de u$$50 y le dije que se quede con el vuelto... la chica me miro con los ojos enormes y me quiso explicar algo , alo que respondi nuevamente, nou, its for you... y mi ex asintiò con la cabeza..., nos levantamos y cuando llegamos al camarote, por simple curiosidad quise ver la cuenta para ver cuanto costaba el martini, y alli me despache que eran...u$$ 4,50 el total...o sea que le deje a la mina u$$ 45 de propina, que en el freeshop alcanzaba para un reloj...

nunca me senti tan boludo en mi vida!

pero como diria Don Carlos... tudu bon...

si despues de esto me dejan seguir comentando es porque alguien mas metio la pata...je

abrazos al grupo (pero la propina es para uno solo...)

El Profe dijo...

Soy muy holgado con la propina, siempre y cuando el servivio lo valga, si ha sido de atención casi perfecta soy de dejar mas del porcentaje que se aconseja... ahora si fue de mediocre para abajo, soy muy muy cruel :P

¡Saludos desde el sur del mundo!

La 99 dijo...

jajajaja!!
muy verdadero!

Azu dijo...

Bueno... Yo las veces que salí a comer a un restaurant me fijo en la atención, si la atención es buena no está mal dejarles propina, porque acá al menos (misiones) se les paga muy mal a los mozos... Pero, si la atención es mala, no creo conveniente que se les de propina,porque así nunca mejorarán...

En cuanto al caballero que me invitó a cenar, no considero una obligación que deje propinas ni tampoco que pague toda la cuenta, se puede dividir, mitad pago yo, mitad paga él.
No me considero una persona que se fija en lo externo. El caballero puede tener todo el oro del mundo, pero bien sabemos que esto no trae consigo la felicidad...

Es mi opinión.
Muy bueno el post!

Yoni Bigud dijo...

Julia Q: Comprendo su indignación, no olvide que yo soy un servidor público.
Tiene razón, la moneda de 0.25 es un clásico del miserable. Frente a esta especie solo le queda la prevención y la denuncia.

Murcielaguito: Impresionante su anécdota, y a la vez una prueba de su caballerosidad. El miserable, el de pura cepa digo, habría regresado por su dinero. Habría amenazado a cualquiera para recuperar ese potencial reloj.
Muchas gracias.

El Profe: Entonces puede leer el artículo sin culpas. Eso no es poco.

99: Por supuesto, yo solo digo verdades.

Azu: Todo lo que dice es muy razonable. Sin embargo le pido que esté atenta, que si se marcha al tocador lleve su abrigo, o vacíe los bolsillos. Nunca se sabe.

Un saludo.

La candorosa dijo...

¿Y si mejor cenamos en la casa del hombre?, digo, con tal de no ver tanta bochornosa situación en un lugar con público... ¡¡cualquier cosa, mire!!

Saludazos!!!

Cuello de Pavo dijo...

solamente una rata de alcantarilla caería tan bajo como seguir esos consejos, hay que ser muy forro y muy tacaño, un george constanza de la vida real, alguien sin ningún tipo de códigos ni honor ni autorespeto...

dicho esto... gracias por los consejos, tome nota de todos

Uncle Leo dijo...

Yoni me ha echo reir, como lo hago con seinfeld, mire que comparación!
El 3º consejo digame si no es digno de George Constanza, genial!
Aclaro que detesto a los miserables, jamas duraria ni 5 minutos en una cita con uno de ellos, yo tambien me fijo, como Mona, casi involuntariamente en el tema de la propina; pero el esfuerzo por disimular su miseria me da mucha gracia.
Doy fe de que Ouchurus es de temer, no se como llegó enterita a este milenio.
Buen finde,...the summer of George!!!

Yoni Bigud dijo...

Candorosa: Fíjese entonces que la comida sea fresca, y cuide el abrigo.

Cuello de pavo: Ni que lo diga. De nada. Y tengo más.

Uncle Leo: La comparación con Mr Costanza es acertada. Supongo que los consejos están a la medida del personaje. Muchas gracias.
Se siguen sumando las declaraciones comprometedoras para esa noble dama.

Un saludo.

Almafuerte dijo...

De todo ésto, la única conclusión que saco es: que felicidad no tener que salir, no tener que evaluar candidatos, qué felicidad.

La propina gastronómica está como institucionalizada, pero las demás me ponen terriblemente mal, me voy sin dar nada en la peluqueria porque no se como hacer, me da vergüenza.

El Comentarista dijo...

En mi caso, el momento de la propina es algo complejo, Sr. Bigud. Por lo general mi mujer es la que me termina cagando a pedos si ve que dejo algún billete de más.

Yoni Bigud dijo...

Almafuerte: Qué lindo, la seguridad del camino recorrido.
El mozo es el único autorizado a recibir propina. Los demás son discutibles.

El comentarista: Lo comprendo, y no sabe cómo. A mí me ocurre algo similar.

COMENTARIO GENERAL: QUÉDENSE PARA LO QUE VIENE, QUE DICHO SEA DE PASO, LEVANTA OTRA VEZ EL NIVEL, Y VIENE YA.

Un saludo.