Respondiendo a los interrogantes que nuestros queridos lectores dejaron en los comentarios:
Briks nos pregunta: hace muuuchos años había una publicidad que decía "si un hombre que no conoces te regala flores...eso es polyana" mi pregunta es si una mujer que no conozco me regala flores, eso que es?
Dependiendo de las flores, puede ser o Axe, o falta de Axe. Fíjese como huele, y me dice.
Por otra parte, el lector anónimo "Franco"* nos manda la siguiente consulta:
F: Estoy desesperado. Mi problema es que llego tarde a todos lados, a todo. Vio que hay gente que nace hasta dos o tres meses antes de tiempo?bueno, yo nací como 20 días después. Casi ni mi madre quedaba para recibirme. He perdido numerosas primeras citas porque siempre llegué cuando mi chica iba por la cuarta o quinta. A mi mujer la encontré de casualidad..ella había llegado a destiempo a la cita con otro...igual la relación fue un fracaso. Vivíamos como en épocas diferentes...no sigo porque sino seguramente usted se aburra y ya no esté aquí..ayúdeme!
Franco, debo decirle que conozco casos de impuntualidad, pero lo suyo se zarpa.
Lo suyo, Franco, es tan excepcional que debería considerarlo un talento. Con ese don, le auguro una gran carrera profesional en el Estado. Usted encajaría perfectamente con el ritmo y el espíritu del Registro Nacional de las Personas, por ejemplo. Piénselo.
Por el otro lado, usted tiene que apuntar a ser como la tortuga de la fábula: lento pero seguro. Y un consejo para superar los inconvenientes que le genera llegar tarde: cuando tenga algún compromiso importante, agéndelo.. pero tres días antes. Así, engaña a su subconciente y el ritmo no le genera una mala pasada.
A propósito. Este post tendría que haber salido hace 16 horas. Perdón por la tardanza.
*Maravilla de la Internet, eso de que ahora los anónimos tienen nombre..
Saludos!
¿Y ahora qué le pasa? F responde.
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¿Y ahora, qué le pasa?

Servicio de alivio no sexual (ni físico) para el lector atribulado (o la lectora atribulada), by El Sr. F.
Buen día, queridos lectores. O buenas tardes, o buenas noches, dependiendo de la condición horaria. Vaya uno a saber a qué hora lo van a leer.
(Para la inmensa mayoría de lectores, que no tiene ni idea de dónde queda Rincón de Milberg, paso a aclarar que es una localidad del partido de Tigre, provincia de Buenos Aires. Su mayor mérito es ser la terminal de los más de 20 ramales de la línea 60 de colectivos)
Bueno, la consulta de B.
Decía el obispo Berkeley : “ser es ser percibido”. Yo deduzco de esa frase que somos como los demás nos ven. Esto me hizo dudar sobre si realmente somos como somos. Por ejemplo, todo el mundo me ve como pelado.
¿Y si en realidad yo tengo una frondosa cabellera pero me he acostumbrado tanto a la mirada ajena que ya no puedo notarla?
¿Y si soy chino?
¿Y si soy anacoreta?
¿Y si soy un proxicaptor?
¿Eh?
¡Eh!
Mi queridísimo B (jijiji):
Creo que a lo que se refería Berkeley era a que algo "es" en tanto a que se lo conoce. Así, por ejemplo, Plutón no "existía" hasta 1930, cuando un tal Clyde Tombaugh decidió apuntar su telescopio hacia la zona de la galaxia en la que estaba ese planeta (que ahora, encima, parece que ya no es planeta, porque un grupito de astrónomos percibió que no cumplía los requisitos, o algo así)
Ahora, yo no soy muy ducho en eso de la filosofía, así que puedo estar equivocado. Pero estoy seguro de que usted es pelado. Si no me cree, pásese la mano por la cabeza. Si percibe pelo, entonces no es pelado, pero si percibe una firme y lustrosa calva, usted es calvo. (Si la calva en vez de lustrosa está grasienta, usted es calvo, y roñoso. Marche a bañarse.. o aunque sea a lavarse la cara hasta la nuca. Como prefiera)
Con respecto a sus otras interrogantes: Si usted fuera chino, seguramente ya se lo hubieran dicho. O su apodo sería "el chino". Pocas veces se pierde un argentino la oportunidad de usar ese apodo. Incluso con otros asiáticos no chinos, o con gente no asiática, como el chino Ríos.
Y no, tampoco es un anacoreta. Si no no me estaría mandando un mail.
Sobre lo último, vaya usted a saber. Nunca se pudo saber bien qué es un proxicaptor, y qué no. Así que usted, o yo, o cualquiera de los lectores (Si, vos también. No te hagas el gil, ahora. Si, vos) puede ser un proxicaptor. O una proxicaptora, qué se yo.
Cómo quedé razonablemente satisfecho con la modalidad que practicamos en mi publicación anterior, abro el consultorio a las dudas, preguntas o inquietudes de los lectores.
Les recuerdo, eso sí, que no pueden ser de índole sexual (de eso se encarga el Sr. Briks) a menos, claro, que usted sea joven y atractiva y la pregunta sea ¿F, qué hacés el viernes a la noche?.
Y por favor, eviten hacer consultas relacionadas con el homicidio de sus jefes, acreedores, vecinos, cónyugues, etc. Me dijo Masseti que con lo de la vez pasada ya tiene la agenda cubierta hasta agosto.
¡Saludos!
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Extras

Ramírez y su jefe, Pérez, revisan las definiciones de un nuevo desarrollo para el sistema de facturación.
Ramírez: Tiene razón, Pérez, mañana mismo lo modifico. A primera hora.
Pérez: Lo siento, Ramírez, pero esto debe -dice con énfasis- presentarlo mañana a primera hora, y debo volver a revisarlo. Va a tener que quedarse después de hora y me lo envía por mail. Llámeme en cuanto lo haya terminado, no importa la hora. Y no omita revisar el resto del documento, sería intolerable encontrar más errores como éste, ¿me entiende?
Ramírez: Desde luego, lo comprendo. No hay problema, señor, me van a venir bien unas horas extras.
Pérez: ¿Horas extras? Vea, Ramírez: errar es humano, pero pagar horas extras no es política corporativa.
Lo que hay que hacer

Nuestro segundo invitado - World Wide Webo VIII - Rockero esquelético
Queridos lectores: Vista la grata recepción que tuvo nuestra primera invitada, creemos que todos se alegrarán con la convocatoria a nuestro segundo invitado, o primer invitado macho -asi dijo la partera- que hara su aparición el día de mañana. O la madrugada de esta noche, como prefieran pensarlo.
Mientras tanto, para matizar la espera, un video de un rockero imperdible. Que lo disfruten.
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TU CASA O LA MIA ? (capitulo 2)
La naturaleza, una vez más, juega un rol importantísimo, creándole un marco de ensueño y fantasía.
Usted, y su acompañante, podrán disfrutar del dulce canto de las aves…de los majestuosos rayos del sol que, generosos y cómplices, se cuelan entre las ramas de los árboles…de la cálida brisa primaveral… y, si tiene suerte, hasta puede que una dulce ardillita se atreva a posarse en su hombro o el de su compañía. Un instante mágico, sin duda.
Llegará el momento en que, fácilmente, pueda imaginarse sumido en un cuento de hadas, incluso hasta fantasee que su compañera es la mismísima Caperucita Roja o, por qué no, “Bambi”… (Si esto ocurre, le aconsejo acudir de inmediato a un terapeuta requiriendo urgente ayuda psicológica y le sugiero – además – que no lo comente con nadie. Podrían acusarlo de zoofílico o peor aún, de pedófilo, cosa que HASTA YO censuro).
Hasta aquí, todo muy lindo.
Ambos han disfrutado del encuentro.
Fue un hermoso día que recordarán por muchos años…
Claro... siempre que – efectivamente – se hubiera producido durante el día y no los haya sorprendido la puesta del sol en medio del bosque.
Sucede que con el advenimiento de la noche, el mismo paisaje que fuera su aliado incondicional, se transforma en su peor enemigo (y en el de su virilidad).
Lo más parecido al placentero trinar de los pájaros son los agudos chillidos de los murciélagos (que su pareja imaginará del tamaño de un pterodáctilo, se lo aseguro) o el intimidante “UHUU UHUUU” de los búhos; que – probablemente - en esa zona del bosque tengan gigantes colmillos, puesto que la base de su dieta consiste - todos lo saben - en los desprevenidos amantes que se aventuran en sus dominios.
A esta altura usted recuerda haber visto una película que tocaba el tema.
O era un documental?
Se maldice por haber escuchado a su pareja cuando defendía la importancia de los preliminares. Un rapidito hubiera estado más que bien !! qué??! No le alcanzaba con el paisaje ?!
Se juramente terminar la relación.
Si sobrevive
Otro detalle.
No hay “sol entre las ramas”; consecuentemente, usted no ve absolutamente nada. Si cometiera el error de soltar la mano de su compañera, muy difícilmente pueda volver a encontrarla (me refiero a su pareja).
No obstante ello, la oscuridad extrema - más propia de los abismos submarinos - es preferible a la mortecina luz lunar que pudiera colarse entre esas ramas de - ahora - tenebroso aspecto.
Y es que, en el segundo caso, toda sombra adquirirá – instantáneamente - la cualidad de “amenaza-mortal-inminente”, dando lugar a una curiosa y graciosísima escena, a saber:
la vegetación cobra vida.
Si, ya sé, ya sé que la vegetación es un organismo vivo, pero en este caso usted siempre, repito, SIEMPRE, notará que los arbustos se trasladan de un sitio a otro (gracias a las inmensas garras que jurará haberles visto). Para peor, el simpático árbol en el cual se apoyaron para prodigarse efusivos mimos ha tornado, inexplicablemente, en un monstruoso ser que, sierra eléctrica en mano, desea diseccionarlo.
Ya no sólo maldice a su pareja; ahora arremete contra todas las compañías cinematográficas y el perverso género de terror.
Se promete quemar todas las sagas de “masacre en Texas”, “Martes 13” y la infinita cantidad de otros títulos que posee en su videoteca.
Si sobrevive. (Otra vez).
La brisa es la misma que horas antes lo deleitaba, pero, sin el sol, ahora más que fresca y agradable, lo hace morir de frío por la humedad de la vegetación… la misma que produce un halo de niebla fantasmagórica.
NO! Por qué tuvo que pensar en eso ?!
Ahora advierte, además, que el viento produce un sonido horrible…o son las almas en pena de otros incautos que - como usted - han quedado atrapadas por siempre en ese paraje infernal?
“uuuuuuuooooooo” “uuuuuuuuuuoooooooooo”
Ya maldijo a su pareja, maldijo a la industria del cine y ahora le parece justo y necesario emprenderla contra el gobierno nacional y el departamento forestal. Esos ineptos bien podrían advertir de estas cosas en los estúpidos carteles indicadores que uno ignora a conciencia. Esos mismos que aconsejan no alimentar a los animales. Acaso usted no paga sus impuestos ?!
QUE FUE ESO ?!!
Una rama.
Esas putas ramas hacen un ruido tremendo.
Lo peor es cuando se quiebra una; no me refiero a un tronco inmenso, sino a la pequeña ramita que cruje como si hubiera sido pisada por “alguien”.
“CRACK”
“QUIEN ESTA AHÍ??!! QUIEN ANDA AHIIIII ?!!!” chilla usted, como una niñita histérica, mientras se abraza sollozando a su pareja.
Y justo en ese instante...en ese preciso momento, vuelve la simpática ardillita que lo visitó al comienzo del encuentro y se posa – otra vez – en el hombro de su acompañante, arrancando de ésta un desgarrador grito de pavor.
…
Usted, termina como empezó.
Con un tremebundo paro
Sólo que ahora es un paro cardíaco.
Bella Durmiente, el descargo. Primera parte
Varias semanas han pasado desde el encuentro de Bugman con el Príncipe Encantado. Y a decir verdad, jamás hubiésemos imaginado que aquella trascendental entrevista nos pondría hoy en el lugar en que estamos. "Señores, mi amo de llaves me ha informado acerca de la publicación de un testimonio que me involucra. Me gustaría, si no se oponen, dar mi versión de los hechos. Besos de las buenas noche, BD".
La misteriosa misiva, recibida por uno de los integrantes del staff de MIB, nos dejó a todos, cuanto menos, azorados y flotando en un cúmulo de incertidumbre. Ante la ausencia de Bugman, quien fue visto por última vez a través del ventanal de un lujoso restaurante hablando solo y gesticulando sin motivo aparente hacia lo que parecía ser un interlocutor invisible, decidí recoger el guante y buscar respuesta al urgido llamado al descargo por parte de nuestro nuevo y anónimo amigo epistolar.
Dos horas más tarde tomé contacto con Olaf, un reconocido repostero de origen noruego y especialista en la elaboración de fattigmans que supo ganarse los favores amorosos de mi prima segunda y que en sus tiempos libres colabora con una publicación germana de dudosa calidad fotografiando señoritas ligeras de ropa.
-Voy a necesitar alguien que se encargue de retratar este encuentro-, le dije a Olaf, al tiempo que pensaba que su bestial corpulencia podía ser de valiosa utilidad si las cosas llegaban a ponerse feas.
La respuesta fue afirmativa. Tres horas después, y posteriormente a ponernos en tema, llevar adelante las averiguaciones del caso, contactarnos con nuestro enigmático remitente y realizar todos los arreglos correspondientes, me encontraba junto al compañero vikingo presto para abordar el lujoso Cindirella United Lines Oceanic, una fastuosa embarcación marítima cuyo último destino era, ni más ni menos, la paradisíaca isla de Barbados.
Luego de diez días de travesía en altamar, finalmente llegamos a bahía Carlisle, donde nos agenciamos los servicios de Maní Gillette, un simpatiquísimo nativo que a partir de aquel momento y por un precio en verdad irrisorio se convertiría en nuestro guía, traductor y chofer durante el tiempo que durase la estadía. Durante el trayecto desde el puerto de Carlisle hasta la opulenta mansión de los Durmientes ubicada en la bellísima ciudad de Holetown pudimos apreciar la belleza de la flora autóctona, la variedad de su fauna y, no sin sorpresa, la cantidad de personajes fantásticos que pululan libremente por su territorio. Rodeada por dos inmensos montes, esta pequeña urbe se extendía a lo largo de una profunda meseta descampada ocupada, en su mayoría, por construcciones de elgantísimo porte.
-Parece un culo -esbozó Olaf, haciendo gala de su agudo sentido de observación y su severo poder de síntesis.
-Señores, hemos llegado -nos comunicó Maní señalando un predio de varias hectáreas en cuyo centro, incólume, se levantaba un esplendoroso castillo.
Nos apersonamos hasta el portón de ingreso, flanqueado a ambos lados por dos garitas de seguridad.
- Buenas tardes, vengo a entrevistarme con la señorita Bella, tenemos una cita - dije a uno de los dos gnomos de lentes negros y gesto adusto que moraban en la casilla mientras le alcanzaba la carta, mi documento y el de Olaf.
- Pasen señores, los están esperando -respondió el hombrecillo echándole una dura mirada, entrecerrando los ojos y frunciendo la boca, a mi acompañante. Si bien es de público conocimiento la poca afección por parte de los gnomos hacia los noruegos, esta acción generó un pequeño foco de tensión, el cual casi deriva en un escándalo mayúsculo cuando, valga la redundancia, Olaf amagó a bajarse los pantalones e incrustar sus nalgas contra el vidrio de la pequeña caseta.
Una vez superado el angustioso momento, un ogro vestido de botones nos escoltó hasta la escalinata principal del castillo donde nos esperaba el que asumimos sería el amo de llaves mencionado en el escrito que derivó en esta particular empresa.
- Buenas tardes, vengo a entrevistarme con la señorita Bella, tenemos una cita -repetí al estrechar la mano del sujeto.
- Comprendo, la doncella los está esperando -acotó en un tono por demás gentil.
- Seré curioso -inquirí- Usted debe llevar años en la familia, así que supongo que debe tener suficiente conocimiento acerca de la relación de la señorita Bella con el Príncipe Encantado, por lo que... -el hombre detuvo la marcha, giró sobre sus talones y, haciendo una reverencia e interrumpiendo mis palabras, extendió su mano nuevamente.
- Encantado, un placer.
- Sí, sí, encantado, un gusto, el placer es nuestro, pero me refería a que si usted podría proporcionarnos alguna información sobre cómo era la relación entre la princesa y el príncipe, cómo siente que está hoy...
El hombre volvió a detener su paso, volvió a repetir la reverencia y volvió a extender su mano derecha.
- Yo estoy muy bien, señor, muy amable de su parte. ¿Usted cómo está? ¿Bien? Gustaría...
- Sí, perfectamente, gracias -respondí visiblemente ofuscado- Lo que intento saber es si, antes de reunirme con la princesa, usted puede ponerme en autos...
- Por supuesto, señor, tenemos una exclusiva flota de rodados. Roll-Royce, Mercedes Benz, Audi, lo que guste. Pida y no habrá inconvenientes. Incluso tenemos algunos carruajes que, si bien no cuentan con las características de un automóvil, no están exentos de elegancia...
-¡Pero hombre! Présteme atención -interrumpí al borde de la desesperación- Lo que me gustaría saber es si usted guarda algún detalle escabroso, algún dato importante acerca de la conducta del príncipe...
Hizo una breve pausa. Me miró fijo a los ojos y, bajando el tono de voz, casi susurrando, confesó:
- Manéjese con cuidado. De todo lo que alguna vez le contaron sobre esta historia, nada es lo que parece.
Continuará
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