World Wide Webo VI - Achmed

Supimos tener en Argentina un ventrílocuo brillante llamado Chasman.

Tan famoso fué por estos lares que mencionarlo sin nombrar a su muñeco Chirolita es como pronunciar "El Quijote" sin acotar "y Sancho Panza", como recordar como autor de un tango a Gardel y no mencionar a Lepera, como pedir cien de salame y olvidar los inseparables cien de queso.

Desgraciadamente no hay muchos videos suyos en la web. Sólo encontré uno y no le hace justicia.

En el gran país del norte hay un ventrílocuo tan brillante como Chasman, pero a diferencia del nuestro, él tiene varios muñecos que lo acompañan. En el video que verán a continuación sólo se acompañará de uno de ellos.

Aunque sé que nuestros lectores son gente de mundo, me atrevo a contarles que la ciudad de Washingon tiene un famoso obelisco conocido como Monumento a Washington. Esta información es sólo para que se entienda un pasaje del video.


Es un placer para MIB presentarles a Jeff Dunham y uno de sus muñecos: Achmed, el terrorista muerto, en un show en la ciudad de Washingon DC.


Ríanse.





o ¡los mato!

Usted también puede convertirse en un ser humano



"Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio"
(Groucho Marx)





Es fundamental, a la hora de asistir a un ágape saber moverse entre los invitados con cierta habilidad social. Saludar, presentarse, conversar, etcétera. Hay que saber, o al menos realizar un esfuerzo por disimular que sabe, manejar el sutil arte de desenvolverse en sociedad. Lo primero a tener en cuenta es que uno debe ir vestido de forma elegante. Para comenzar con el pie derecho es elemental asistir de modo acorde a lo indicado en la invitación, siendo un signo de respeto hacia la persona que invita y hacia el resto de los contertulios. Un buen traje, con buen corte, una buena combinación de tonos y la sobriedad son el mejor puntapié para arrancar la velada de manera adecuada. Claro que todo el esfuerzo que usted aboque a dicha tarea puede verse opacado si, como se cae de maduro, su comportamiento no es el apropiado. Y es aquí donde vamos a tratar de guiarlo, estimado lector, en la engorrosa labor de hacer que usted deje de proceder como un orangután selvático y pueda disfrutar plenamente de un convite sin pasar mayores sobresaltos. Para profundizar en el manual de ceremonial y protocolo, descuide, ya habrá tiempo para explayarse. Vayamos primeramente a lo básico.

Como punto de partida, usted debe ser medido al interactuar con los demás invitados, sobre todo si recién los conoce. Dando por sentado que los anfitriones son los encargados de realizar las introducciones entre los asistentes, por lo general no están bien vistas en un evento de proporciones significantes las presentaciones espontáneas. Sepa maniobrar con criterio, buscando el momento adecuado para hablar y evite, a rajatabla, los excesos de confianza. Está bien mostrar un grado de amabilidad oportuno, pero jamás busque romper el hielo o extralimitarse en simpatía espetando frases del calibre de "¿a qué no sabe qué hace una ladilla colgando del hilo de un tampón?" al tiempo que codea al barón de Bodenwerder o dando por iniciada, arbitrariamente, una ronda de chistes picantes incluyendo en los mismos el del elefante y el conejito o el del burro, el loro y el enano.

Como bien podemos comprender, un cóctel no es ámbito para andar buceando en temas de envergadura. Si bien es un evento social, no debe ahondar uno en demasiados detalles personales. Ni propios ni ajenos, ya que no vienen al caso y suelen conducir al aburrimiento. Las conversaciones que mantenga deben ser amenas, breves y respetuosas y por sobre todo no polemizar o generar alboroto alrededor de la comida. Por ejemplo, bajo ninguna circunstancia es conveniente andar vociferándose con Esteche de una punta a la otra del salón acerca de la dudosa calidad de tal o cual canapé, las bondades digestivas de rúcula o las propiedades laxantes del vitel toné. Tampoco es recomendable ponerse a halagar la figura de la condesa de Estrasburgo o el tamaño de los pechos de la hija de cónsul de Bélgica, ni mucho menos cuestionar a viva voz la catadura moral de la señora Ordóñez. Ni hablar de terminar ofreciéndole sus servicios sexuales a esta última luego de la sexta copa de champagne. Ubiquese. Compórtese con recato que dichos eventos, aunque se le parezcan, no son una reunión de ex alumnos de colegio secundario.

Otro detalle importantísimo a tener en cuenta es el proceder a la hora de la cena. A esta altura damos por hecho que usted conoce al menos los principios básicos acerca de la disposición de los cubiertos y la vajilla, así que vayamos a lo significativo. Conversar en voz baja con los demás comensales y no destacarse en la mesa es una muestra de educación y buenas costumbres.
Beba con moderación y evite cualquier comportamiento repudiable, como emborracharse y hablar con la boca llena, hacer gestos groseros llevando el dedo mayor de la mano derecha hacia un círculo conformado por el pulgar y el índice de la izquierda en clara alusión a sus intentos por relacionarse con el agraciado retoño del adusto diplomático sentado a su diestra, dar voces, arengar a los integrantes de las demás mesas a hacer la ola, balancearse sobre las sillas, toquetear a cuanto mozo le pase cerca con las manos sucias o llevar a cabo cualquier otra acción que pueda dejarle en evidencia de que usted es la última muestra viviente de que el eslabón perdido efectivamente existe y ha desarrolla la asombrosa habilidad de poder colocarse una corbata a modo de vincha.

Podríamos extendernos en algunos otros patrones de conducta para hacer su vida un poco menos tosca en lo que a reuniones sociales concierne, pero confiamos en que con estas pocas herramientas usted ya esté en condiciones de gobernarse correctamente en cualquier agasajo, ya que, como bien apuntamos inicialmente, la intención de este artículo no es más que darle unas breves nociones para ver de qué manera las asimila y qué resultado le dan de cara a las próximas, supongamos, celebraciones de fin de año de su oficina.
Y a no descuidarse, que cualquiera de los miembros de MIB puede estar camuflado como mêtre evaluando qué tan bien ha digerido usted estas líneas. Además se nos hace un poco tarde para una comilona en la Embajada de Austria y si hay algo que debe primar en esta clase de eventos también es la puntualidad.

Hasta la próxima.

Blancanieves - Parte dos : El Enano




Viene de la primera parte.
Segunda y última parte de esta famosa historia, contada por sus protagonistas.




Mientras me frotaba el tobillo atacado, el enano hizo un ruido que yo interpreté como un acceso de tos o un estornudo, de manera que contesté con el tradicional "Salud". Pero resultó que eso que había proferido era su apellido, un apellido tan escaso de vocales como un insulto noruego. Vaya uno a saber si no era en realidad un insulto noruego y el enano me estaba cargando. Me dio una tarjeta que guardé en un bolsillo luego de echarle una mirada y ver que tampoco así me iba a aprender ese amasijo de consonantes.
Me invitó a almorzar a un lugar bastante caro, yo pedí de todo un poco en venganza por la patada en el tobillo y porque además tenia hambre atrasada.
Me preguntó que me había dicho La Señora y le hice un breve resumen de la entrevista. No me costó mucho, porque la entrevista misma había sido breve. Y mi interlocutor también era breve. Je. (Este tipo de pensamientos me asaltó durante todo el almuerzo).
El Señor de Apellido Impronunciable me escuchó atentamente y luego replicó con una voz sorprendentemente alta (je,je) : -Patrañas.
-¿Qué cosa? -pregunté intentando no hablar con la boca llena.
-Prácticamente todo -contestó mientras observaba fascinado cómo yo daba cuenta de una costillita de cordero casi sin respirar.
-¿Entonces qué, ustedes eran en realidad mineros?
-Depende de su definición de mineros.
-La clásica, supongo, gente que se dedica a la minería.
-Depende de lo que entienda por minería.
-¿Este...explotación de minas?
-Depende de lo que entienda por explotación.
-Caramba., -dije yo luego de trasegar un abundante vaso de Chateau Sacrebleu cosecha 1955-no pensé que fuera tan complicado. No lo sigo.
-Bueno, técnicamente, vivíamos de una mina(*). No, mejor dicho, de varias.
-¿Había más de una mina? ¿De qué minerales?
-No acabo de decidir si usted es muy astuto o muy estúpido. Vivíamos de las minas, de las minas, ¿entiende? (Esto ultimo lo dijo en voz más bien baja -je,je,je-).

Como yo seguía parpadeando y mirándolo sin hacer el menor gesto de comprensión, el enano sacudió la cabeza, se miró los pies que colgaban al borde de su silla, y casi en un susurro dijo:
-Eramos proxenetas, señor Bugman.
Me quedé sin decir nada un rato. Porque habían traído las pechuguitas de faisán y no quise esperar para hacerles justicia. Y porque no sabía muy bien qué decir. Al final atiné a preguntar:
-¿Todos ustedes? ¿Los siete?
-No, Bugman, éramos tres Escribanos Públicos, dos violinistas de la Filarmónica, un anacoreta y un solo proxeneta. ¡Pero claro que todos! A nuestro favor, y por eso quise ser muy cuidadoso cuando usted preguntó, le diré que no explotábamos a las mujeres, más bien teníamos una sociedad. Algunos de nosotros terminamos casados con ex socias y todo.
-¿Usted?
-No, yo no. Y tampoco Sabio.
Quise preguntarle cuál de los siete era él, pero no me decidí. A lo mejor se ofendía y se iba y yo todavía no había pedido el postre. Y no me iba a alcanzar la plata para pagar la cuenta. Mudito no podía ser, Romántico no parecía, Dormilón tampoco, Mocoso a lo mejor se había operado o algo. Para mí que era Gruñón. Tragué otro vaso de vino (este era un chardonnay, el enano sabía de maridajes) y un poquito alegre pregunté:
-Y...¿Blancanieves?
-¿Qué hay con ella? -preguntó el enano un poco a la defensiva.
Hice una pausa para tomar una copa del  Louis Roederer Cristal que a mi pedido había servido el mozo. Estaba un poco mareado, la verdad. Yo, estaba mareado. El mozo no sé. No parecía. 
-Digo...bueno...jeje..usted sabe...vaaaamosss...jiji.-alcancé a decir, un poco más festivamente de lo calculado.
-No entiendo a qué se refiere. Ella vino a nosotros en busca de refugio, y la acogimos...
-Jijijiji....sssi...la acogieron...
-En efecto, nosotros...
-Acogie...ron..jiji.
-Quiero decir que le dimos refugio, y le prestamos asistencia mientras...
-Aco...jijijiiiii.
-¿Oiga, se siente bien?
-Ferpectamente.
-Bien, le decía, Blanquita se escapó de la casa y nos vino a tocar la puerta. La recibimos y le brindamos nuestro hogar, fue como una sobrina para nosotros. Bueno, casi. Sé que es difícil de creer que...Oiga, ¿puede por favor usar una copa?
-Me dijo la Sheeñobra ...que la blanquitas era medio re...
-¿Rebelde?
-No, medio rev...reve...
-¿Reveladora?
-Reveeee...revennn...¡reventada!. ¡Jijiji! Acogieron..jiji.
-Oiga, señor Bugman, usted no sabe con quién está hablando.
-¿Ushhted no es...lenano? Jiji...
-Sí, y también el esposo de Blancanieves.
-...
-Quiero decir, me casé con ella.
-...
-Que es mi mujer.
-¿Ussshtes? Nooooo...
-Que sí.
-No puebde sher...porques había un...princ...principle...ushtesss... no eshhh... 
Sacó una foto, y me la mostró. Recuerdo que alcancé a ver una montaña coronada de nieve. No, no era una montaña. A no ser que fuera una montaña que usara vestido.
-Juaaassss.pareshe Mob...Mobil...Mody...¡Moby Dick!

Fundido a negro.

Supongo que el enano habrá llamado a un taxi, o me habrá llevado en su limusina, porque de alguna manera llegué a mi casa y me acosté vestido. Dormí hasta el otro día, y la verdad es que salvo algunos dolores en el cuerpo fruto de los afanes de la seguridad de la Señora, me desperté en aceptable estado. Ventajas de emborracharse con alcohol de calidad.
Buscando en el bolsillo del saco alguna aspirina, encontré una tarjeta que decía:

"El Príncipe de los Electrodomésticos"
Henrich Grvskawlovjmarensohornn.
Gerente.



(*)En Argentina y otros países, coloquialmente, mujer.

¿Y ahora qué le pasa? (III)


Consultorio de ramos generales para el lector atribulado (o la lectora atribulada), by El Sr. F.




V de tigre, nuestro primer ¿cliente? vuelve a acudir a nosotros (digo, a mí. Pero queda más como profesional decir que somos un equipo) para consultarnos respecto a su nuevo auto:

Estimado F:

Siguiendo su consejo, busqué un auto con menos chirimbolos. Lo del MP3 lo solucioné con una gorda vecina que le gusta cantar. Desafina, es cierto, pero le pone una garra! Lo malo es que con los guitarristas y el baterista me queda poco espacio para la familia.

Con lo del GPS tenia razón, ¿para que lo quiero si a las 5 cuadras recalienta el auto y no puedo avanzar mas?

Respecto del levantavidrios eléctrico, fui aún mas alla de su consejo. Usted se va a poner orgulloso cuando lo sepa: directamente compré un auto sin vidrios. ¿no es genial?

Puedo abusar de su amabilidad y hacerle unas consultas mas? La cantante parece que es afecta a las lentejas y al ajo...y no hay aromatizador que lo contrarreste...ud entiende, supongo. ¿Que puedo hacer al respecto?

Ah, lo olvidaba. ¿Ud se dedica al deporte? ¡tengo ganas de practicar unos rounds de boxeo con usted!


Vaya, vaya. Primero que nada, quisiera felicitarlo, V, por haber conseguido su primer auto. Por la descripción que me hace, imagino que debe ser algo así, confirmando que el suyo no es sólo su primera auto, sino también EL primer auto. Me alegro de que decida mantener vivos los clásicos.
Si decide avanzar un poco, le recomiendo este Toyota 1988 modelo "Kabul", que fue un verdadero boom de ventas en el noventa, y causó un verdadero boom en el frente de la embajada de la ONU, en el 2003. Ideal para conducir en verano, soporta baches, misiles teledirigidos y ataques de la OTAN. La manera más barata de tener un decapotable. Motor híbrido, puede funcionar a base de nafta o de tracción animal. Las aeroventilas vienen incluidas de fábrica.



Joya, nunca taxi!



Con respecto a la cantante, tiene dos opciones. Puede reemplazarla por una radio portátil, que, haciendo un poco de magia con los alambres, puede conectar a la batería del coche (con cuidado de no quedar pegado, por favor). La opción "b" puede resumirse simplemente en "Si no puedes vencerlos, úneteles". Si la señora, pese a sus amables insistencias en que lleve una dieta más sana, insiste en comer esas delicias que hacen que su auto tenga un aroma ligeramente similar al del baño de hombres de la Terminal de Ómnibus de Retiro, sugiérole que varíe USTED la dieta. Las lentejas aportan nutrientes esenciales para una dieta armónica y balanceada, a la vez que generan un cambio importante en el balance de fuerzas (y de olores fuertes) en su tutú: Estudios muy serios y respetables que ahora no tengo a mano demuestran que los gases más tolerables, que incluso pueden generar placer y orgullo, son los propios. Márquele el territorio a la gorda con un par de flatos propios y ya va a ver cómo cambia su vida! (recomiendo que la señora V también siga esta dieta, para evitar problemas maritales)

En el caso de que esto no funcione.. bueno, ya puede ver las ventajas de no tener ventanillas.

Con respecto a su última pregunta, no hago mucho deporte, la verdad. Pero probemos esto: una carrerita, yo a pie, usted en el auto.


Saludos!

pd: No se olvide, señora.. ante cualquier duda o inquietú, consulte a yahoraquelepasa@gmail.com!! estamos para servirle!

Desastre


Buenos Aires, Lunes 08:36. Oficinas centrales de Kag & Onos.

Maldini entra a la oficina. Es temprano. Sólo han llegado Marina -la secretaria de López- Beatriz -la nueva secretaria de Pérez- y ahora él mismo.

Marina está ocupada acomodando o buscando algo en algunos biblioratos, de los que sólo despega su mirada para echar fugaces miradas a Beatriz, con gesto de reprobación.

Beatriz, por su parte, revisa su maquillaje en un pequeñísimo espejo de mano, aparentemente inconsciente de las miradas recriminatorias de Marina.

Maldini se acerca al primer escritorio, el de Beatriz y la saluda con un beso.

Luego se dirige al escritorio de Marina. Al mismo tiempo Beatriz se levanta de su asiento para ir aparentemente al tocador.


Maldini: ¡Buen día, Marina!

Marina: ¡Buen día!

Maldini: ¡Que desastre!, ¿no?

Marina dando un leve bufido responde bajando la voz.


Marina: ¡ja! Desastre es poco... Pero vos fijate ¿cómo va a venir a trabajar con esas botas altas, esos jeans gastados, ese escote...¡mi Dios! ¿que se cree? ¿que es una discoteca esto? Fijate como se maquilló ¿no puede ser más escandalosa?

Maldini, risueño: Bueno, pero yo...

Marina, interrumpiendo: ¡mirá! ¡mirá como te ensució la cara con rouge!, me enferman las mujeres que se maquillan tanto -saca un pañuelo de su cartera- vení, acercate que te limpio que sino después se te va a armar en tu casa...¿te das cuenta? para mi que lo hace a propósito...

Maldini, aún mas risueño: Bueno pero a mi lo que me pare...

Marina, exasperada: Si, ya me imagino, como todos los hombres... ven una rubia pechugona y ¡zas! se les cae la baba, por no decir la dignidad y el buen gusto ¿no ves que son todos iguales? ¡Con la cantidad de gente que trata dignamente de conseguir un trabajo! Pero ¡no! ¿a quien vamos a contratar? psss, es claro, hombre...¡a la tetona! Iguales, todos, del primero al último, ¡uno mas baboso que el otro!

Maldini: Marina, me estás...

Marina interrumpe otra vez, cada vez mas ofuscada.


Marina: ...¿prejuzgando? ¡mas quisiera yo! ¡No lo entiendo! ¿No se dan cuenta que es todo artificial? Ese color rubio es mas falso que una planta de plástico...¡lógico! ¡si es de plástico!, ¿no lo ven?!Las siliconas se le notan a 10 km, ¡pero por favor! ¿Como puede ser? ¡Explicáme!

Maldini: Marina, cuando...


Marina interrumpe. La desaprobación dejo paso a una feroz indignación.


Marina: ¡Cuando nada! ¿que? ¿que me vas a decir? ¿que cuándo voy a aceptar que cada cual tiene derecho de vestirse como quiere? No, querido, esto es un trabajo, aunque algunos se olviden...acá hay que mantener una imagen, porque cuando viene un cliente no ven a una empleada que se viste como una ... como una... como una -remarca con la voz-cualquiera...¿que es lo que dicen? "¡en Kag and Onos las minas están regaladas!" ¡eso dicen!

Maldini: No te estas yendo un poquito a la...


Marina ya perdió, en este punto, todo rastro de compostura.


Marina, a los gritos: Ah, claro!!! ahora la loca soy yo, ¿no? Porque resulta que el señorito es muy liberal, claro, pero bien que si tu hermana o tu hija se vistieran como bla, bla, bla...


Ramírez llega a la oficina justo a tiempo para oir la irremediable diatriba final de Marina. Mientras Marina continúa hablando y gesticulando saluda a Maldini


Ramírez: Hola.

Maldini: Hola.

Ramirez, que quedó a espaldas de Marina, hace un gesto con su mano, como si se clavara un largo puñal en el abdomen dos o tres veces. Sin emitir sonido, gesticula para que Maldini lea en sus labios "¿sabes lo que le falta a ésta?". Maldini, sonríe y asiente. Marina sigue despotricando pero ya ninguno de los dos la oye.

Maldini: ¿viste el partido anoche?

Marina: ...bla, bla...porque una mujer que se precie de tal, no puede...bla, bla...

Ramírez: Si, ni me hablés. No podemos jugar tan mal. No tenemos defensa ni ataque, un verdadero desastre...

Marina: ...bla, bla...porque como bien decían las abuelas nuestras, no sólo hay que ser honesta, hay que parecerlo y no me van a decir que...bla, bla...

Maldini, señalando a Marina: Si, es justo lo que estaba diciéndole a ella cuando empezó todo...



Update: Corrijo un error que me marcó la sra Mona Loca.

"QUE LA SIGAN CHUPANDO" (Diegote dixit)

Introducción al sexo oral.
Un post que lo dejará con la boca abierta.


Es difícil imaginar una reunión de amigas y/o amigos donde, en algún momento, no haya lugar para el sexo…
que sea tema de conversación.
A eso me refiero, Ud entendió.

Los hombres hablan de sexo. Las mujeres hablan de sexo.
Sin embargo el sexo oral es otra cosa.

Hoy, les propongo abordar el tema… a calzón quitado! Y lo que es más difícil… sin pelos en la lengua

Sabemos que para algunas personas, el sexo oral, no es una práctica aceptable, culpa – quizá – de las malas lenguas, no obstante debemos reconocer que, hoy por hoy, esta en boca de todos.

Para tratar el tema con la seriedad que se merece, me trasladé a la soleada playa de St. Pete (USA) con el objeto de entrevistar a la legendaria felatriz Ivana Janos Tamas, una morocha con ascendencia gitana, que conserva intactas todas las costumbres de sus ancestros.

- “Mis antepasados eran nómades”, dice Ivana y agrega, “eso me marcó a fuego
- Claro, lo imagino...la falta de arraigo… del sentido de pertenencia…
- “nada de eso” me interrumpe y se levanta la falda para mostrarme una nalga marcada por una cicatriz en forma de corazón. “un leño de los fogones” sentencia parca, clavándome sus ojos oscuros como la noche.
- una vida de sufrimiento, apunto, para salir de la incomodidad que me produce descubrir que no lleva bragas
- “vivir en el campamento también me ha enseñado mucho...yo, con sólo ver un hombre con carpa, ya sé lo que quiere..” y sonríe maliciosa mientras introduce una plátano con cáscara y todo dentro de su boca. Un mínimo movimiento bucal y al segundo escupe el pellejo del banano dejando intacto el fruto.
- SIN LAS MANOS !! exclamo maravillado
- “Eso no es nada” responde sobradora, “observe“ y se introduce parte de una cámara de bicicleta en la boca. La escucho hacer chasquidos con la lengua en el paladar y acto seguido, escupe la goma a más de 2 metros, haciendo blanco en una estaca clavada al efecto.
- “En mi familia todas somos excelentes tiradoras de goma, lo atribuyo a mi infancia cirquense. Mi padre era un famoso tragasables, mi hermano era el hombre bala y mi madre era la mujer orquesta. No había instrumento que no tocara

Ivana es también conocida como “La sanguijuela humana”. Le pregunto si no le molesta ese mote y guarda silencio, sin embargo, noto como su rostro comienza a encenderse
Conciliador, agrego: - No haga caso Ivana, son rumores que buscan dejarla mal parada
- “Ciertamente !!“ grita encolerizada “lo que quieren es verme de rodillas !!”

Conciente del rumbo que tomaba la conversación decidí pasar directamente al punto que me había llevado hasta allí
- Ivana..cómo surgió su idea de dictar estos talleres sobre la práctica del sexo oral?
- “Me decidí hace unos años, cansada de que los hombres quisieran besar mi sexo (cunnilingus) y lo hicieran para el culo (*) (anilingus). Me dí cuenta que en este tema, la mayoría no tiene idea dónde están los pies y dónde la cabeza (69). En cuanto abrí la inscripción se llenó la matricula. Gente en busca de fe…
latios.
No pensé que tendría tantos miembros.

Luego, el éxito vino por decantación. Esto funciona por el boca a boca.

Es un seminario con charlas teóricas y clases prácticas. Muy intensivo, agotador. Los participantes terminan con la lengua afuera.
Aún así, la deserción es nula.
Todos acaban."


Me quedé una semana en St Pete Beach. A la par que adquiría un agradable bronceado me imbuía de conocimientos; los que, al final de mi visita, debí demostrar en un exámen oral.

Algunos datos curiosos:
En el taoísmo chino se reverenciaba al cunnilingus. Se debe a que el objetivo del taoísmo es alcanzar la inmortalidad, o al menos la longevidad. Se creía que con la ingesta de secreciones vaginales, un hombre o una mujer pueden conservar y aumentar su "ch'i", o aliento original vital.

No podré volver a mirar a mi abu – de 90 años – a los ojos.

Wu Zetian fue la única emperatriz china. Reinó desde el 690 al 705 d. C. y - haciendo uso de su posición, creó un decreto por el cual todos los dignatarios visitantes deberían rendirle sus respetos realizándole un cunnilingus.

Esta claro por qué las mujeres orientales parecen sonreír todo el tiempo

Entre los sambianos de Papúa Nueva Guinea hay la creencia de que el semen tiene propiedades especiales, por lo que es importante que los jóvenes ingieran el semen de sus mayores a través de la realización de felaciones. Es una iniciación importante para que los jóvenes adolescentes alcancen una adecuada maduración sexual

Diganme inmaduro, pero a mi no me agarran en esa

La felatriz más famosa de la historia fue Cleopatra, de quien se dice, le practicó sexo oral a 100 romanos, en una sola noche.

Por qué otra cosa era famosa Cleopatra?...en qué se bañaba? No recuerdo

Cuando llegó el momento de partir, le dí un beso a Ivana…en la mejilla, EN LA MEJILLA y le pregunté:
- Qué me dice, Ivana, de las versiones que la acusan de haber pergeñado todo esto sólo para satisfacer sus apetitos sexuales?

- son bolas que se corren…





(*) la utilización de este término se encuentra excepcionalmente autorizado por el Sr. Bugman, quien, por razones internas del MIB, se vió compelido a cumplir con la palabra empeñada. Como quien dice…se fue de boca (ji ji ji)

La llorona: El encuentro

Escribe Oscar Ángel "Marciano" Lunaretti - Investigador Profesional de Fenómenos Paranormales.

(Si no leyó el primer capítulo de esta apasionante historia, primero que debería darle vergüenza, y segundo, lo puede encontrar aquí).


Viernes 07 de Agosto de 2009 – 11:05 A.M.

Luego de mas de tres horas de viaje en micro, llego por fin a la pintoresca y tranquila localidad en la que estuvieron ocurriendo las apariciones.
Como en todo pueblo o ciudad pequeña, el ambiente es bastante silencioso.
La gente se muestra bastante parca en el trato, y especialmente desconfiada con los extraños, mas aún cuando uno se identifica como investigador y empieza a hacer preguntas.
Es como que te miran medio raro. Algunos se ríen. Otros directamente te dicen que no los molestes. Otros simplemente resoplan, revolean los ojos y se van sin decir una palabra, pero murmurando algo ininteligible (pero que la mayoría de las veces parece terminar en “ludo” o “tudo”. No se. Será algún dialecto local).
Aún a pesar de que lo primero que hago es identificarme mostrando mi credencial (a la que me tomé el trabajo de retocarla para “profesionalizarla” un poco. Le puse una fotito, le dibujé un platito volador y hasta la plastifiqué y todo), igual se me hace difícil conseguir la información que necesito.
Afortunadamente, nosotros los investigadores sabemos bien que estos son gajes del oficio y nunca me permito desanimarme. Además, como prácticamente en todos lados me pasa lo mismo, ya estoy acostumbrado.

Finalmente, después de varias horas de intentos infructuosos, tengo éxito y consigo que una vecina me conteste, al menos, donde queda el cementerio.
Viendo su aparente amabilidad, ya que estaba aproveché y le pregunté si había escuchado algo acerca de “la llorona”. Y ahí la cosa cambió.
El rostro se le tensó de golpe y me clavó una mirada que bien se podría describir como de furia contenida.

“Mirá querido” me dice levantando mucho la voz y llamando la atención de la gente que pasaba “Si a vos te mandó la sinvergüenza esa de la Nelly para amenazarme porque todavía no le pagué los productos de Avón, ya mismo te podés ir mandando a mudar de acá porque sino te saco yo a escobazos ¿Mentendisste? Si el otro día cuando me vino a cobrar lloré, es porque estaba en un mal momento y nada mas, no porque me estuviera mandando la parte para no pagar ¿Está claro? ¿¡Qué se piensa esa!? ¿Qué soy como ella que saca fiado y después no paga? ¡¡Pero por favor!! ¡¡Habrase visto la facha de esa tilinga!! ¡Mandarme a un mocoso con indirectas! ¿¿Quién sos vos?? ¿¿Eh?? ¿¿Por eso me preguntaste lo del cementerio?? Que ¿¿Me vas a matar vos?? ¡¿Eh!? ¡¡¿¿EH??!!”

Intenté (tartamudeando un poco, debo reconocerlo, porque medió me asustó que me empezara a gritar) explicarle que yo no tenía nada que ver con esa tal Nelly, que ni siquiera la conocía y que no estaba tratando de amenazarla ni nada por el estilo, pero la señora no parecía tener ninguna intención de escuchar mis explicaciones, se empezaba a poner cada vez mas colorada y, además, ya había manoteado la escoba y me miraba muy fijamente apretando los dientes.
Haciendo uso de todas mis facultades deductivas, llegué rápidamente a la conclusión de que no solo ya no obtendría mas información de ella sino que, además, de permanecer en el lugar por mas tiempo, las posibilidades de ligarme un bollo se incrementarían de manera considerable, por lo cual opté por darle las gracias y alejarme de ahí lo mas rápido que pude.

A pesar de todo, poco tiempo después, y gracias a la “data” obtenida de la vecina nerviosa, ya me encontraba por fin frente al sitio de las apariciones: el cementerio.
Bueno, en realidad “frente” es una forma de decir, ya que estaba como a dos cuadras, pensando si sería conveniente acercarme mas, o si por ahí era mejor quedarme ahí nomás.
Total, según las versiones, la aparición anda “en las cercanías del cementerio” y no “exactamente en el cementerio” así que habría que ver.
Así estaba, analizando mentalmente la situación cuando, de golpe, siento que alguien me toca el hombro.
Doy un grito y quiero correr, pero mis rodillas se vencen y caigo al suelo.
Luego de unos minutos de “tiempo perdido” (probablemente porque estuve semi inconsciente), vuelvo en mi para encontrarme rodeado por dos o tres vecinos del lugar que, con preocupación y cierta extrañeza en sus rostros, me preguntaban si estaba bien y si quería un vaso de agua o algo.
Lo que pasó fue que, aparentemente, a uno de ellos le resultó medio sospechosa mi actitud (quizás porque hacía un buen rato que estaba parado detrás de un árbol asomando apenas la cabeza mirando en dirección al cementerio) y se acercó a preguntarme si estaba perdido o necesitaba algo.
Superado el malentendido, decidí finalmente que era mejor no seguir llamando la atención de los locales y me dirigí, de una vez por todas, al lugar de los hechos.
Me instalé en uno de los bancos que había en la plazoleta que estaba frente al enorme portón de entrada del cementerio, preparé la robusta Pentax K1000 con teleobjetivo, que me obsequiaron mis “patrocinadores” (bueno, mis papis), y me dispuse a montar guardia esperando, emocionado, el momento de entrar en acción.
Luego de varias horas de espera, lo único que pude ver fueron un par de entierros (bueno, ver mas o menos porque la verdad es que los cajones y las pompas fúnebres me dan “cosa”) y las únicas fotos que saqué fueron a un perrito vagabundo que andaba por ahí pero, bueno, sé muy bien que las cosas suelen ser así.
No siempre se tiene éxito al primer intento.
Decidí esperar un poco mas, sabiendo como se que en esta profesión la paciencia es fun da men tal (y además porque todavía era de día y había luz).

Por desgracia, entre que calculé muy mal el tiempo y me entretuve jugando con el perrito ese, no me di cuenta y en cuestión de minutos el sol se perdió en el horizonte y se hizo de noche de golpe.
Ya no se notaba movimiento en los alrededores, y todo parecía haberse silenciado de repente.
Apenas si se podía escuchar el murmullo del viento entre los árboles.
Las pocas luces de la calle que todavía funcionaban se encendieron, algunas apenas parpadeando y, por lo que se podía apreciar, el cementerio estaba a punto de cerrar.

“Bueno, eso fue todo” me dije lleno de frustración “Acá no pasa nada. Fue todo un fraude. Que barbaridad. Ay que decepción, no pude enfrentarme a la llorona. Con las ganas que tenía. Que lástima” decía, mientras empezaba a guardar todo lo mas rápido que podía.

De repente, a mis espaldas y como a lo lejos, escucho una especie de lamento.
Me quedo inmóvil. Apenas respiro.
Segundos después otro lamento, seguido de un sollozo.
Mi inmovilidad es instantáneamente destruida por unos violentos temblores que se apoderan de todo mi cuerpo. El corazón se me acelera. Comienzo a sudar frío. Se me escapa una lágrima. Y un gas.
Como puedo, lentamente, muy lentamente, me voy dando vuelta con lo ojos todavía fuertemente cerrados.
Escucho otro sollozo y un llanto ahogado. Y lo escucho mas cerca que antes.
Tiemblo tanto que apenas si puedo sostener mi máquina fotográfica en las manos.
Muy despacio, abro los ojos.

Quiero gritar, pero la voz no me sale.

La veo, saliendo lentamente del cementerio.

Extrañamente no viste de blanco como dice la leyenda, pero es igualmente aterradora. Se mueve despacio. Su rostro está cubierto por un velo oscuro. Su llanto es desgarrador.
Es una visión espantosa.
Como puedo, haciendo un esfuerzo casi sobrehumano por controlar mis movimientos, apunto mi cámara y disparo.
Ella se da vuelta. El flash le hace notar mi presencia. No lo calculé. Hasta ahora no me había visto. Me quiero matar. Y ni siquiera sé para que usé el flash si igual estaba muy lejos como para que la alumbrara.
Sin dejar de sollozar, la macabra silueta cambia su rumbo y comienza a acercarse hacia donde estoy.
Quiero correr pero no puedo. El cuerpo no me responde. Estoy petrificado. Lloro. Tiemblo. Lloro mas. Se me escapa otro gas.
Ella está cada vez mas cerca. Entre gemidos parece decir algo que no alcanzo a entender. No se si es “¿Dónde estarán mis hijos?” o “¿Qué estás haciendo querido?”.
Su figura es horrible y sus movimientos lentos.
Su voz, quebrada y añosa, repite la frase una y otra vez a medida que se acerca.
Cuando está a apenas un metro de mí, extiende su brazo y me hace un gesto uniendo los cinco dedos y subiendo y bajando repetidamente su huesuda mano.

En ese momento, mi instinto de supervivencia, sumado al pánico absoluto que siento, hace que mi cuerpo se inunde de adrenalina otorgándome la fuerza necesaria para hacer un único y salvador movimiento.

“¡¡¡NO ME VAS A LLEVAR ENGENDRO INFERNALLL!!!” le grito con todas mis fuerzas, mientras le arrojo mi cámara lo mas fuerte que puedo y salgo corriendo.

Minutos después me encuentro caminando, todavía nervioso, agitado, empapado de transpiración y todo lleno de tierra (porque me caí un par de veces en la huida), por una de las calles principales del pueblo.
Me cuesta recuperarme de mi encuentro con ese ser maldito.
Pienso que quizás por la mañana, vuelva al lugar para ver si puedo recuperar mi cámara y revelar las pruebas que ella contiene, para darlas a conocer al mundo entero.

De repente noto que en una esquina, alguna gente se empieza a arremolinar alrededor de una persona que, por los gestos que hace y la expresión de su rostro, parece ser portadora de una noticia importante.
Es un pueblo chico. Seguramente alguien mas vio la aparición. Quizás ya haya cobrado un nueva víctima. Quien lo sabe.
Me acerco para escuchar el relato pero ya se juntó mucha gente y no puedo entender bien lo que dice.

“¿Qué pasó?” le pregunto entonces a un señor que estaba por ahí atrás.

“Parece que hace un rato un loco atacó a la viuda de Gómez” me dice con gesto de indignación.

“¿La viuda de Gómez?” repito con un hilo de voz.

“Si” me responde “Pobrecita. El viejo Gómez se murió hace como cinco años y ella, cada aniversario del fallecimiento, va a visitar la tumba y se queda ahí todo el día llorando como si se hubiera muerto ayer. Se queda ahí hasta que cierra el cementerio y después se va. Lo hace todos los años”.

“Ah pero que barbaridad” le digo mientras me voy retirando despacio, tratando de llamar lo menos posible la atención

Concluyo que mi misión en este lugar ha terminado y es tiempo de marcharme, especialmente porque alcanzo a escuchar que alguien comenta que a la tarde habían visto a un muchacho medio raro escondido atrás de un árbol, mirando para el lado del cementerio y, no se, capaz que se confunden y creen que era yo.

Saco un pasaje en el primer micro que sale.

El caso, por ahora, seguirá inconcluso.

Quizás la llorona sea simplemente una leyenda de pueblo. Quizás no. Por desgracia no pude comprobarlo.

Y encima perdí la cámara de fotos.

Bueno. Ya habrá otra oportunidad. Siempre hay otra oportunidad.

Porque el mundo está lleno de misterios, esperando para ser develados.

Y ahí estaré yo para hacerlo (Aunque sea de lejos).