Urbanidad y Cortesía


Suelo almorzar en la redacción, en la soledad de mi frugal despacho. Allí tomo una comida no menos frugal, matizada usualmente por algo de música suave, que contribuye a crear un clima propicio para una ingesta ordenada y sin prisas. 



Este pequeño y necesario ritual viene siendo interrumpido sistemáticamente por los gritos y risotadas que provienen de la sala grande, donde están los gandules. Ayer salí intempestivamente de mi modesto despacho y si no fuera por mis impecables reflejos hubiera sido impactado por una hogaza de pan que se desplazaba a gran velocidad, arrojada por una mano anónima. Toda la maniobra fue saludada por una salva de eructos que hicieron vibrar los vidrios de las ventanas, y desprendieron un poquito de pintura del techo. No, no voy a hacer nombres, es irrelevante la identidad de quien profería una carcajada estentórea con la boca abierta de par en par, brindando al mismo tiempo el dudoso privilegio de observar un bolo alimenticio en formación.
Resulta igualmente indiferente conocer quién era el que hacía gárgaras con un líquido oscuro que imagino que era gaseosa, porque no está permitido beber alcohol en estas instalaciones donde la mesura y la consagración al deber es norma. Debería ser norma. Normalmente es ignorada. Es más, sospecho que al menos seis de los gandules no saben qué significa "mesura".
Nada agregaría a esta crónica el saber cuál de los inciviles era el que se había quitado el cinturón y había desabrochado y procedido a bajar la bragueta de su pantalón mientras se repantigaba en la silla y palmeaba su abdomen profiriendo extraños sonidos guturales. Carece de importancia la filiación de quien ingería puñados de arroz tomándolos con sus manos desnudas, prescindiendo no sólo de los tradicionales palillos, sino de toda cuchara, tenedor o utensilio.

Una mezcla de horror, asco, fascinación, repugnancia, indignación, curiosidad, asombro, coraje, malestar, hastío, rigidez de columna, astigmatismo y tránsito lento me golpeó como...como...como algo realmente mezclado.

Tomé una copa, y mediante el proceso de golpearla delicadamente con una cuchara (a la que previamente debí quitarle un poco de prehistórico puré, para poder exponer la parte metálica) intenté llamar la atención de los gandules. Fue algo contraproducente, porque imbuidos de un espíritu imitativo propio de simios, comenzaron a golpear a su vez sus propias copas, vasos, cuencos o lo que fueran esos recipientes pringosos, y como no estuvieron satisfechos con la potencia del ruido, siguieron golpeando todo los que tenían a mano, incluyendo, aunque parezca mentira, y por lo menos en una ocasión, la cabeza del compañero que tenían al lado.

Como el nivel sonoro hacía completamente imposible la comunicación, desenfunde mi Smith & Wesson 38 Especial e hice tres disparos hacia el techo. El súbito silencio que se hizo duró, y yo permití que durara, hasta que se disipó la nubecilla de mampostería que había descendido desde el cielorraso.

-Señores-comencé- en primer lugar quiero que sepan que el costo de la reparación del cielorraso será solventado mediante un descuento en sus salarios. Y no me importa que no tengan salarios, ya está decidido.-hice un pausa, porque realmente me estaban escuchando y quería disfrutar de esa rara situación-y segundo, es realmente vergonzoso su comportamiento a la mesa, o mejor dicho cerca de la mesa, sobre la mesa, y debajo de ella. -Algunos gandules tuvieron la decencia de fingir que estaban avergonzados.
Por lo tanto-continué-me veo en la obligación de impartirles aunque más no sea las nociones básicas de la urbanidad y la cortesía, artes antiguas y nobles que definen a un caballero y lo separan de...de...de eso-señalé a uno de los gandules que se frotaba los dientes con un corcho.

Comenzaron a murmurar, y uno de ellos empezó a abrir la boca para decir algo, pero se dio cuenta de que la tenía llena de alguna clase de alimento y la cerró inmediatamente, y se la tapó con la mano.

Antes de que se repusieran de la sorpresa, levanté un poco el tono de mi voz y exclamé -Y las clases se impartirán fuera del horario de trabajo, y la asistencia será obligatoria y habrá exámenes y el que no los apruebe deberá repetir el curso. Y el curso tendrá cargo, que saldrá de sus salarios. -Ahora sí, sin reparar en nada, todos abrieron las bocas para protestar, supongo, pero terminé con el conato de rebeldía mediante otro balazo en el techo. -Este va por mi cuenta-dije, me sacudí un poco el yeso de los hombros, y volví a mi despacho con la intención de disfrutar en paz lo que quedaba de mi humilde plato de vegetales.

Los voy a sacar buenos. Cuando termine con ellos van a pasar desapercibidos en cualquier reunión de Embajada. O van a llamar la atención en cualquier hospital. 

Inciviles.

Buenas noches


24 comentarios:

Dany dijo...

Si se dispuso a acabar con los gandules y enseñarles algo.....el dia que se le acaben las balas estará al horno.

Ro dijo...

Sr. Bugman... con mi mayor respeto... y mientras continúen con las clases de... (urbanidad y cortesía era?), le recomiendo ir a comer afuera... al menos a diez cuadras de su oficina...
Volverá relajado, con nuevos aires, hay quien dice además que caminar después de comer ayuda a la digestión, y por sobre todas las cosas, les evitará a los gandules el bochorno (ya tendrán todo ordenado para cuando Ud. vuelva)...
Todos con una sonrisa y solución simple y económica si las hay... bah... lo que se dice económica... yo puedo continuar asesorándolo o haciéndole de vocera con los gandules por un honorario mucho menor de lo que paga en arreglos edilicios... jajajajaaa
Un placer pasar por MIB... jajaja
Besos!!!
Ro

Elvis dijo...

Pobres gandules, irrumpir de esa manera en su momento de recreo... Debería saber que gandul descontento gandulea menos que un gandul contento y..., bueno, supongo que ese es su propósito...
Pero al menos dejeles comer, o lo que sea que estuvieran haciendo, a sus anchas...
Saludos cordiales.

Briks dijo...

TOMANDO GASEOSA???


Me lo temia; el Sr. Bugman - cansado de nosotros- tiene OTRO grupo de gandules a los que, evidentemente, trata mejor

Renegado dijo...

Una vez que podemos rob... digo... conseguir algo para comer, y ni siquiera lo podemos disfrutar en paz.

No es justo (eructo).

Viejex dijo...

las clases se impartirán fuera del horario de trabajo, y la asistencia será obligatoria y habrá exámenes y el que no los apruebe deberá repetir el curso

Yo me bancaba todo sin chistar: el café temperamental, los trapos de piso, el cariñoso dispendio de lasceraciones con el flagrum...pero esto de volver a la escuela es demasiado.

No hay derecho.

Que sigue? eh? nos va a obligar a tomar té?

Sir Lothar Mambetta dijo...

Qué bondad la suya: capacitar a su querido equipo de trabajo.
Tal vez sus métodos de persuación no sean los más cívicos pero no se preocupe: la OTAN está ocupada en este momento.
Ya nos contará de los progresos de sus hombres a la mesa... ¿piensa suministrarles cuchillos?

Un abrazo y que el espíritu del Conde de Chikoff lo acompañe.

Nefertiti dijo...

Usted tiene que entender que hacía tanto tiempo que esta gente no ingería alimento alguno, que ya no tenían idea de como se hacía.
Y creo que la alegría extrema fomentó el exceso de gritos.
Una comida al día, regularmente, y verá como se empiezan a comportar.

Bugman dijo...

Dany, tengo otros métodos. Granadas, por ejemplo.

Ro, Claro, usted piensa que en MIB tenemos (tengo) presupuesto para restaurantes y menús ejecutivos. De todas maneras los de lo gandules es injustificable.
Va a aprender a ser civilidados aunque sea a patadas.

Elvis, la clave está en "lo que sea que estuvieran haciendo". Ningún ser vivo hace semejante despliegue de incivilidad cuando come. Y tenga en cuenta que yo tenpía un tío que criaba chanchos, y a veces lo iba a visitar.

Señor Briks, algo oscuro era. Y por la potencia de los eructos deduje que era gaseosa. Pensé que alguno de ustedes la había traído de algún lado. O sustraído, pensándolo mejor.

Señor Renegado, lo que usted define como "disfrutar en paz" hubiera horrorizado a cualquier participante de una orgía romana, vomitorium incluido.

Señor Viejex, no descarte que en alguna de las clases se impartan algunas nociones básicas acerca de la ceremonia del té. Gracias por darme la idea.

Sir Lothar Mambetta, me ha hecho reflexionar sobre un asunto que no había tenido en cuenta. Tal vez convenga empezar con cuchillos de plástico. O de goma, mejor aún. Consultaré con mi amigo el utilero teatral.

Nefertiti, es usted demasiado indulgente con este hatajo de inciviles. Un grupo de náufragos se comportaría mejor en un banquete.

A.R.N. dijo...

bugg que malo!!!!

Anavril dijo...

Oiga! que no todo esta perdido!
Hubo uno que se tapó la boca al descubrir que estaba llena!!!

Por lo menos UNO tiene potencial.

Y digame una cosita...que pasó que cambió de "arma"?...estaba engrasando el flagrum? (o como se escriba discúlpeme usté)

Bugman dijo...

A.R.N. ,¿cómo malo? Lo hago por su bien, los voy a convertir en caballeros, o en algo que no haga ruido al deglutir, por lo menos.

Anavril, se tapó la boca porque le apunté con el "seis luces".
No es que haya cambiado de arma, el flagrum no es un arma, es un atributo del cargo. Y últimamente se acostumbraron tanto a que lo use, que hasta me parece que a algunos les gusta.
(Además el 38 hace más ruido que todos ellos juntos, que es lo que ncesitaba para llamarles la atención).

Mariela Torres dijo...

Al menos toman gaseosa, no se pueden quejar. No tengo dudas de que los trata bien.

Saludos.

Marialauchi dijo...

primero que nada 14...

Marialauchi dijo...

yo me ofrezco de maestrita... no no no, no sentada sobre su escritorio, no insista ¿quiere?

Etienne dijo...

Es muy extraña la escena aqui descrita. Por más que me esfuerzo por imaginarme, no alcanzo a entender cómo llegó a manos de los gandules un hogaza ENTERA de pan!

Bugman dijo...

Mariela Torres, ¿Ha visto? Se quejan de llenos, nomás.

Marialuchi, pero si yo no había sugerido nada...y hablando de sugerencias, la palabra "maestrita" es bastante sugerente.

Etienne, como dije, los gandules se quejan de llenos. Ellos comen pantagruélicamente.Desconozco de dónde sacan sus vituallas, y eso es lo que le diré a la policía el día que empiecen a hacer averiguaciones.

A.R.N. dijo...

18 bugg

Dany dijo...

Creo que es hora de que ambos grupos ( o sea Ud. y ellos) depongan actitudes y se sienten a la mesa o sobre la mesa a negociar.
No veo como el grupo revoltoso pueda sacar provecho de sus enseñanzas. Es más comparta con ellos algún almuerzo. Suerte.

Yoni Bigud dijo...

Un día de estos tomaremos por asalto su frugal despacho y descubriremos dónde diablos guarda su arma. Ahí vamos a redefinir varias cosas. Por lo pronto, usted va a averiguar lo que es realmente un frugal almuerzo.

Un saludo.

Bugman dijo...

A.R.N. ... (bah, Maldito Señor Bigud)

Dany, lo haría, pero ¿después quién me paga la tintorería?

Señor Bigud, arrancarán mi revólver de las manos frías de mi cadáver.
Ah, no me diga que ya se les había ocurrido.

Renegado dijo...

Tengo hambre.

Carugo dijo...

Mire, Señor Bugman, el gesto de educar a la chusma a punta de pistola,lo pinta de cuerpo entero como todo un caballero.
Bueno, en realidad, más que pintarlo lo llena de polvillo de yeso.
Hace bien en pagar... digo en mandarlos a un curso de protocolo y ceremonial.
Estos pibes necesitan a la Condesa de Chikoff urgentemente.
Un saludo.

Bugman dijo...

Señor Renegado, un caballero no tiene hambre, tiene apetito.

Señor Carugo (nótese el tratamiento honorario), dudo mucho que la Condesa esté en condiciones de encarar semejante desafío. He recurrido a algunos contactos que tengo en el Servicio Penitenciario Federal, pero si tampoco encuentro a alguien dispuesto, probablemente tenga que encarar la infausta tarea yo mismo. (Y les cobraré mis honorarios a los gandules, por supuesto).