¿Y ahora qué le pasa? F responde.

Respondiendo a los interrogantes que nuestros queridos lectores dejaron en los comentarios:





Briks nos pregunta: hace muuuchos años había una publicidad que decía "si un hombre que no conoces te regala flores...eso es polyana" mi pregunta es si una mujer que no conozco me regala flores, eso que es?

Dependiendo de las flores, puede ser o Axe, o falta de Axe. Fíjese como huele, y me dice.

Por otra parte, el lector anónimo "Franco"* nos manda la siguiente consulta:

F: Estoy desesperado. Mi problema es que llego tarde a todos lados, a todo. Vio que hay gente que nace hasta dos o tres meses antes de tiempo?bueno, yo nací como 20 días después. Casi ni mi madre quedaba para recibirme. He perdido numerosas primeras citas porque siempre llegué cuando mi chica iba por la cuarta o quinta. A mi mujer la encontré de casualidad..ella había llegado a destiempo a la cita con otro...igual la relación fue un fracaso. Vivíamos como en épocas diferentes...no sigo porque sino seguramente usted se aburra y ya no esté aquí..ayúdeme!

Franco, debo decirle que conozco casos de impuntualidad, pero lo suyo se zarpa.

Lo suyo, Franco, es tan excepcional que debería considerarlo un talento. Con ese don, le auguro una gran carrera profesional en el Estado. Usted encajaría perfectamente con el ritmo y el espíritu del Registro Nacional de las Personas, por ejemplo. Piénselo.
Por el otro lado, usted tiene que apuntar a ser como la tortuga de la fábula: lento pero seguro. Y un consejo para superar los inconvenientes que le genera llegar tarde: cuando tenga algún compromiso importante, agéndelo.. pero tres días antes. Así, engaña a su subconciente y el ritmo no le genera una mala pasada.

A propósito. Este post tendría que haber salido hace 16 horas. Perdón por la tardanza.

*Maravilla de la Internet, eso de que ahora los anónimos tienen nombre..

Saludos!

¿Y ahora, qué le pasa?


Servicio de alivio no sexual (ni físico) para el lector atribulado (o la lectora atribulada), by El Sr. F.




Buen día, queridos lectores. O buenas tardes, o buenas noches, dependiendo de la condición horaria. Vaya uno a saber a qué hora lo van a leer.

Hoy tenemos una consulta de lo más particular, proveniente del lector B, de …bueno, digamos de Rincón de Milberg.

(Para la inmensa mayoría de lectores, que no tiene ni idea de dónde queda Rincón de Milberg, paso a aclarar que es una localidad del partido de Tigre, provincia de Buenos Aires. Su mayor mérito es ser la terminal de los más de 20 ramales de la línea 60 de colectivos)

Bueno, la consulta de B.

Decía el obispo Berkeley : “ser es ser percibido”. Yo deduzco de esa frase que somos como los demás nos ven. Esto me hizo dudar sobre si realmente somos como somos. Por ejemplo, todo el mundo me ve como pelado.

¿Y si en realidad yo tengo una frondosa cabellera pero me he acostumbrado tanto a la mirada ajena que ya no puedo notarla?
¿Y si soy chino?
¿Y si soy anacoreta?
¿Y si soy un proxicaptor?
¿Eh?
¡Eh!


Mi queridísimo B (jijiji):

Creo que a lo que se refería Berkeley era a que algo "es" en tanto a que se lo conoce. Así, por ejemplo, Plutón no "existía" hasta 1930, cuando un tal Clyde Tombaugh decidió apuntar su telescopio hacia la zona de la galaxia en la que estaba ese planeta (que ahora, encima, parece que ya no es planeta, porque un grupito de astrónomos percibió que no cumplía los requisitos, o algo así)

Ahora, yo no soy muy ducho en eso de la filosofía, así que puedo estar equivocado. Pero estoy seguro de que usted es pelado. Si no me cree, pásese la mano por la cabeza. Si percibe pelo, entonces no es pelado, pero si percibe una firme y lustrosa calva, usted es calvo. (Si la calva en vez de lustrosa está grasienta, usted es calvo, y roñoso. Marche a bañarse.. o aunque sea a lavarse la cara hasta la nuca. Como prefiera)

Con respecto a sus otras interrogantes: Si usted fuera chino, seguramente ya se lo hubieran dicho. O su apodo sería "el chino". Pocas veces se pierde un argentino la oportunidad de usar ese apodo. Incluso con otros asiáticos no chinos, o con gente no asiática, como el chino Ríos.

Y no, tampoco es un anacoreta. Si no no me estaría mandando un mail.

Sobre lo último, vaya usted a saber. Nunca se pudo saber bien qué es un proxicaptor, y qué no. Así que usted, o yo, o cualquiera de los lectores (Si, vos también. No te hagas el gil, ahora. Si, vos) puede ser un proxicaptor. O una proxicaptora, qué se yo.

¿?

Cómo quedé razonablemente satisfecho con la modalidad que practicamos en mi publicación anterior, abro el consultorio a las dudas, preguntas o inquietudes de los lectores.

Les recuerdo, eso sí, que no pueden ser de índole sexual (de eso se encarga el Sr. Briks) a menos, claro, que usted sea joven y atractiva y la pregunta sea ¿F, qué hacés el viernes a la noche?.

Y por favor, eviten hacer consultas relacionadas con el homicidio de sus jefes, acreedores, vecinos, cónyugues, etc. Me dijo Masseti que con lo de la vez pasada ya tiene la agenda cubierta hasta agosto.

¡Saludos!

Extras



Martes, 17:54. Oficinas centrales de Kag and Onos, Buenos Aires.

Ramírez y su jefe, Pérez, revisan las definiciones de un nuevo desarrollo para el sistema de facturación.



Pérez: Fíjese, Ramírez, la definición del control de caja no está bien. Si la cajera es la misma que aprueba el arqueo, ¿quien la controla?. ¡El pretigio de la empresa está en juego, Ramírez! De que valen nuesros certificados de ISO 9000, nuestros galardones internacionales, el prestigio de nuestra corporación, sus reconocidos estándares de calidad si dejamos pasar semejante gaffé? ¿Usted sabe lo que vale la imagen de la empresa? ¿Lo entiende?

Ramírez: Tiene razón, Pérez, mañana mismo lo modifico. A primera hora.

Pérez: Lo siento, Ramírez, pero esto debe -dice con énfasis- presentarlo mañana a primera hora, y debo volver a revisarlo. Va a tener que quedarse después de hora y me lo envía por mail. Llámeme en cuanto lo haya terminado, no importa la hora. Y no omita revisar el resto del documento, sería intolerable encontrar más errores como éste, ¿me entiende?

Ramírez: Desde luego, lo comprendo. No hay problema, señor, me van a venir bien unas horas extras.

Pérez: ¿Horas extras? Vea, Ramírez: errar es humano, pero pagar horas extras no es política corporativa.

Lo que hay que hacer


Por Carugo







Ya sé, no me diga nada. No esperaba encontrar a un novato como yo escribiendo un post en MIB, nocierto?

Bueno, qué le va a hacer, es lo que hay, che.

Los grandes popes de este blog están fuera del país, panza arriba en las playas caribeñas de Saint Martin, disfrutando de lo abultados dividendos que vienen recaudando desde la apertura de esta página y el único gil disponible que encontraron para que les cuide el boliche es quien escribe.

Cómo que no sabía que estos pibes la estaban juntando con pala? Usted es o se hace? Pero en dónde vive, en un dobladillo? No vio el video de Bugman jugando al golf? Ese señor alopécico, antes, con su sueldo, no podía jugar ni a la payana y ahora se florea mostrando unos palos de titanio y grafito que salen una fortuna. Y encima, se hace filmar al mejor estilo Ricardo Fort.
Los demás? Igual de descarados. Andan por idéntico camino, despilfarrando el dinero dulce en excesos y excentricidades.

Vamos, no me va a decir que usted pensaba que estos cosos se juntaron por amor al arte y para comer asados en la casa de Viejex?

Sí, claro, cómo no. Si ellos hacen esto desinteresadamente yo tengo el lomo escultural de Brad Pitt en Troya.

Por favor, mi viejo, no sea tan caído del catre.

Mire, hasta aquí llegamos. Yo ya no estoy para estos trotes de explicar lo inexplicable. Si quiere saber más sobre cómo hicieron la moneda, pregúnteles cuando lleguen.

A mí, lo único que me interesa, es que usted se fume rapidito este post y después comente algo.

Le agradecería que ponga en algún lugar de su comentario algo como “qué bien escribe Carugo” que eso siempre ayuda. Yo, después, les digo a los muchachos que por acá todo anda bien y chau picho. Si todo sale como lo pensé tengo chances de que me inviten al próximo asado que hagan (parece que el hincha de Tigre hace un cordero patagónico para chuparse los dedos).

Bueno, mejor vayamos a lo nuestro.

Le estaba diciendo un cacho más arriba que yo no tengo el físico de ese rubiecito carilindo de Pitt y mucho menos una tabla de lavar en el abdomen pero igual, este post trata de ravioles.

Sí, de ravioles pero también de la constante queja de las mujeres en relación al sexo masculino.

Le explico mejor y va a ver que estos dos temas, en apariencia inconexos, están más unidos que las mellizas griegas Xipolitakis.

A ver, si yo le pregunto a usted (sí a usted, la señora grandota de los rulos tupidos) qué es lo que hace habitualmente para conquistar a esa persona cuya sola presencia le genera cosquillas en la panza, qué me responde, eh?

No, espere, no me conteste nada, total, cualquier cosa que diga, seguro que estará mal.

Nunca se preguntó (sin echarle la culpa a los hombres, digo) cuáles son los motivos de su estrepitoso fracaso con el sexo opuesto?

Pues, debería hacerlo en vez de encerrarse en esa actitud tan necia.

Por si no lo sabe, los hombres somos básicos. Si estamos en plena conquista, somos capaces de HACER LO QUE HAY QUE HACER. Ahora, digo yo, usted, en idéntica situación, se maneja de igual forma?

Por si no entendió la pregunta, voy a tratar de ser más gráfico:

Usted creerá que un festejante que le envía un ramo de gladiolos o una caja de deliciosos alfajores Jorgito de fruta no hace demasiado por la relación. Pues debo decirle que se equivoca de cabo a rabo.

Para un macho alfa, regalar estos presentes es un indiscutible e inequívoco gesto de amor. Acaso cree que es muy gracioso andar despilfarrando billetes en cosas tan volátiles y efímeras como esas ridículas flores que mañana estarán marchitas o en esos dulces que usted fagocitará en menos tiempo que tarda cualquier equipo en hacerle un gol a Racing?

Error. No señora, no es así. Pero nosotros, hacemos esas cosas porque ES-LO-QUE-HAY-QUE-HACER.

Un hombre enamorado no dudará en sorprender a su amada apareciéndose en su casa con un grupo de mariachis cantando una serenata a pesar de que los boleros y las rancheras le parezcan más espantosos e insufribles que volver a hacer la colimba.

Pero, ES-LO-QUE-HAY-QUE-HACER.

Un hombre, a quien la certera flecha de Cupido lo ha alcanzado en lo más profundo de su corazón, no tendrá empacho en realizar actos heroicos como afeitarse todos los días, ponerse desodorante en las axilas y cambiarse la ropa interior una vez por semana.

Porque… (bueno ya sabe por qué).

Y como estas, miles de cosas son los que nosotros hacemos para que usted nos favorezca con una mísera caída de ojos.

En cambio, usted, mujer, que se queja todo el tiempo de que los tipos son todos unos insensibles que le escapan al compromiso y además se despacha con total liviandad y desparpajo diciendo que no tiene suerte con el sexo opuesto porque cada vez hay más gays, qué hace para que caigamos en sus brazos?

Seamos sinceros: USTED NO HACE NADA.

Claro, es muy fácil instalarse en el cómodo sillón de la queja y caratular al género masculino como una horda de orangutanes a los que sólo les interesa aparearse salvajemente y huir por la
ventana de su dormitorio en cuantito usted se ha dormido.

Es muy fácil levantar el dedo acusador diciendo que todos los tipos que son caballeros y buenos mozos patean para el arco contrario y prefieren ver Puntos y Puntadas en Utilísima Satelital antes de invitarla a tomar un trago.

Si usted hubiera hecho los deberes como corresponde, no tendría por qué lamentarse de esa manera.

Si usted HUBIERA HECHO LO QUE TENÍA QUE HACER, sería otro cantar.

Mi santa madre les decía a mis hermanas que a un hombre se lo conquista por el estómago. Ellas, muy modernas las dos, se reían de su sabio consejo y jamás aprendieron a hacer ni un huevo frito.

Para qué contarle más? Ahí las tiene, solteronas sin remedio y rompiéndole la paciencia a este pobre cristiano.

Y yo me pregunto entonces, por su casa, cómo andamos? Además de discar los números de teléfono de todos los imanes que tapan la puerta de su heladera para pedir comida hecha, qué otra cosa sabe hacer?

Calentar agua para el café no cuenta.

Entonces, no se queje si su vecino, que según afirma, está más bueno que comer con la mano, prefiere salir con el chico de la motito del delivery en vez enredarse en una relación sería.

Mire, me agarró bueno y por eso le voy a dar un consejo: Cómprese el libro de Doña Petrona.

Las medias y los portaligas están muy bien pero si realmente desea conquistar a su par tener aprenda a cocinar y por sobre todas las cosas, aprenda a “amasar” pastas caseras.

Unos buenos ravioles “fatto in casa” son la llave para su felicidad. (vio que mujeres y ravioles se unían en algún punto?)

Así que largue el taco-aguja, el rouge de Miss Ylang y el strapless con lentejuelas y abra el paquete de harina Favorita que eso no falla.

Y a lo mejor, quién le dice, hasta tiene una alegría sobre la mesa como le ocurrió a Jessica Lange con Jack Nicholson en “El Cartero Llama Dos Veces.”

Ya lo dice el viejo refrán:

Un hombre bien alimentado
Jamás se irá de su lado

Y ahora la dejo porque mi mujer me está llamando a cenar.

Sí, otra vez hamburguesas con puré Chef…



Nota de color:
Mire la devoción que le profesa un hombre a una mujer que amasa. Ella se había ido pero volvió y en su honor, él rebautizo su local….


Nuestro segundo invitado - World Wide Webo VIII - Rockero esquelético

Queridos lectores: Vista la grata recepción que tuvo nuestra primera invitada, creemos que todos se alegrarán con la convocatoria a nuestro segundo invitado, o primer invitado macho -asi dijo la partera- que hara su aparición el día de mañana. O la madrugada de esta noche, como prefieran pensarlo.



Mientras tanto, para matizar la espera, un video de un rockero imperdible. Que lo disfruten.


TU CASA O LA MIA ? (capitulo 2)



Esta entrega no es más que la continuación del anterior posteo; el que tuvo la virtud de dividir las aguas (el temita de la arena no lo pudimos solucionar)

Espero que lo disfruten y no se queden en los pequeños detalles. Que el árbol no les impida ver...


EL BOSQUE

La naturaleza, una vez más, juega un rol importantísimo, creándole un marco de ensueño y fantasía.

Usted, y su acompañante, podrán disfrutar del dulce canto de las aves…de los majestuosos rayos del sol que, generosos y cómplices, se cuelan entre las ramas de los árboles…de la cálida brisa primaveral… y, si tiene suerte, hasta puede que una dulce ardillita se atreva a posarse en su hombro o el de su compañía. Un instante mágico, sin duda.

Llegará el momento en que, fácilmente, pueda imaginarse sumido en un cuento de hadas, incluso hasta fantasee que su compañera es la mismísima Caperucita Roja o, por qué no, “Bambi”… (Si esto ocurre, le aconsejo acudir de inmediato a un terapeuta requiriendo urgente ayuda psicológica y le sugiero – además – que no lo comente con nadie. Podrían acusarlo de zoofílico o peor aún, de pedófilo, cosa que HASTA YO censuro).


Hasta aquí, todo muy lindo.
Ambos han disfrutado del encuentro.
Fue un hermoso día que recordarán por muchos años…
Claro... siempre que – efectivamente – se hubiera producido durante el día y no los haya sorprendido la puesta del sol en medio del bosque.

Sucede que con el advenimiento de la noche, el mismo paisaje que fuera su aliado incondicional, se transforma en su peor enemigo (y en el de su virilidad).

Lo más parecido al placentero trinar de los pájaros son los agudos chillidos de los murciélagos (que su pareja imaginará del tamaño de un pterodáctilo, se lo aseguro) o el intimidante “UHUU UHUUU” de los búhos; que – probablemente - en esa zona del bosque tengan gigantes colmillos, puesto que la base de su dieta consiste - todos lo saben - en los desprevenidos amantes que se aventuran en sus dominios.
A esta altura usted recuerda haber visto una película que tocaba el tema.
O era un documental?
Se maldice por haber escuchado a su pareja cuando defendía la importancia de los preliminares. Un rapidito hubiera estado más que bien !! qué??! No le alcanzaba con el paisaje ?!
Se juramente terminar la relación.
Si sobrevive

Otro detalle.
No hay “sol entre las ramas”; consecuentemente, usted no ve absolutamente nada. Si cometiera el error de soltar la mano de su compañera, muy difícilmente pueda volver a encontrarla (me refiero a su pareja).
No obstante ello, la oscuridad extrema - más propia de los abismos submarinos - es preferible a la mortecina luz lunar que pudiera colarse entre esas ramas de - ahora - tenebroso aspecto.
Y es que, en el segundo caso, toda sombra adquirirá – instantáneamente - la cualidad de “amenaza-mortal-inminente”, dando lugar a una curiosa y graciosísima escena, a saber:
la vegetación cobra vida.
Si, ya sé, ya sé que la vegetación es un organismo vivo, pero en este caso usted siempre, repito, SIEMPRE, notará que los arbustos se trasladan de un sitio a otro (gracias a las inmensas garras que jurará haberles visto). Para peor, el simpático árbol en el cual se apoyaron para prodigarse efusivos mimos ha tornado, inexplicablemente, en un monstruoso ser que, sierra eléctrica en mano, desea diseccionarlo.
Ya no sólo maldice a su pareja; ahora arremete contra todas las compañías cinematográficas y el perverso género de terror.
Se promete quemar todas las sagas de “masacre en Texas”, “Martes 13” y la infinita cantidad de otros títulos que posee en su videoteca.
Si sobrevive. (Otra vez).

La brisa es la misma que horas antes lo deleitaba, pero, sin el sol, ahora más que fresca y agradable, lo hace morir de frío por la humedad de la vegetación… la misma que produce un halo de niebla fantasmagórica.
NO! Por qué tuvo que pensar en eso ?!
Ahora advierte, además, que el viento produce un sonido horrible…o son las almas en pena de otros incautos que - como usted - han quedado atrapadas por siempre en ese paraje infernal?
uuuuuuuooooooo” “uuuuuuuuuuoooooooooo

Ya maldijo a su pareja, maldijo a la industria del cine y ahora le parece justo y necesario emprenderla contra el gobierno nacional y el departamento forestal. Esos ineptos bien podrían advertir de estas cosas en los estúpidos carteles indicadores que uno ignora a conciencia. Esos mismos que aconsejan no alimentar a los animales. Acaso usted no paga sus impuestos ?!
QUE FUE ESO ?!!
Una rama.
Esas putas ramas hacen un ruido tremendo.
Lo peor es cuando se quiebra una; no me refiero a un tronco inmenso, sino a la pequeña ramita que cruje como si hubiera sido pisada por “alguien”.
CRACK
QUIEN ESTA AHÍ??!! QUIEN ANDA AHIIIII ?!!!” chilla usted, como una niñita histérica, mientras se abraza sollozando a su pareja.

Y justo en ese instante...en ese preciso momento, vuelve la simpática ardillita que lo visitó al comienzo del encuentro y se posa – otra vez – en el hombro de su acompañante, arrancando de ésta un desgarrador grito de pavor.



Usted, termina como empezó.
Con un tremebundo paro




Sólo que ahora es un paro cardíaco.

Bella Durmiente, el descargo. Primera parte



Epítome: Primero pasó esto





Varias semanas han pasado desde el encuentro de Bugman con el Príncipe Encantado. Y a decir verdad, jamás hubiésemos imaginado que aquella trascendental entrevista nos pondría hoy en el lugar en que estamos. "Señores, mi amo de llaves me ha informado acerca de la publicación de un testimonio que me involucra. Me gustaría, si no se oponen, dar mi versión de los hechos. Besos de las buenas noche, BD".
La misteriosa misiva, recibida por uno de los integrantes del staff de MIB, nos dejó a todos, cuanto menos, azorados y flotando en un cúmulo de incertidumbre. Ante la ausencia de Bugman, quien fue visto por última vez a través del ventanal de un lujoso restaurante hablando solo y gesticulando sin motivo aparente hacia lo que parecía ser un interlocutor invisible, decidí recoger el guante y buscar respuesta al urgido llamado al descargo por parte de nuestro nuevo y anónimo amigo epistolar.
Dos horas más tarde tomé contacto con Olaf, un reconocido repostero de origen noruego y especialista en la elaboración de fattigmans que supo ganarse los favores amorosos de mi prima segunda y que en sus tiempos libres colabora con una publicación germana de dudosa calidad fotografiando señoritas ligeras de ropa.
-Voy a necesitar alguien que se encargue de retratar este encuentro-, le dije a Olaf, al tiempo que pensaba que su bestial corpulencia podía ser de valiosa utilidad si las cosas llegaban a ponerse feas.
La respuesta fue afirmativa. Tres horas después, y posteriormente a ponernos en tema, llevar adelante las averiguaciones del caso, contactarnos con nuestro enigmático remitente y realizar todos los arreglos correspondientes, me encontraba junto al compañero vikingo presto para abordar el lujoso Cindirella United Lines Oceanic, una fastuosa embarcación marítima cuyo último destino era, ni más ni menos, la paradisíaca isla de Barbados.

Luego de diez días de travesía en altamar, finalmente llegamos a bahía Carlisle, donde nos agenciamos los servicios de Maní Gillette, un simpatiquísimo nativo que a partir de aquel momento y por un precio en verdad irrisorio se convertiría en nuestro guía, traductor y chofer durante el tiempo que durase la estadía. Durante el trayecto desde el puerto de Carlisle hasta la opulenta mansión de los Durmientes ubicada en la bellísima ciudad de Holetown pudimos apreciar la belleza de la flora autóctona, la variedad de su fauna y, no sin sorpresa, la cantidad de personajes fantásticos que pululan libremente por su territorio. Rodeada por dos inmensos montes, esta pequeña urbe se extendía a lo largo de una profunda meseta descampada ocupada, en su mayoría, por construcciones de elgantísimo porte.
-Parece un culo -esbozó Olaf, haciendo gala de su agudo sentido de observación y su severo poder de síntesis.
-Señores, hemos llegado -nos comunicó Maní señalando un predio de varias hectáreas en cuyo centro, incólume, se levantaba un esplendoroso castillo.

Nos apersonamos hasta el portón de ingreso, flanqueado a ambos lados por dos garitas de seguridad.
- Buenas tardes, vengo a entrevistarme con la señorita Bella, tenemos una cita - dije a uno de los dos gnomos de lentes negros y gesto adusto que moraban en la casilla mientras le alcanzaba la carta, mi documento y el de Olaf.
- Pasen señores, los están esperando -respondió el hombrecillo echándole una dura mirada, entrecerrando los ojos y frunciendo la boca, a mi acompañante. Si bien es de público conocimiento la poca afección por parte de los gnomos hacia los noruegos, esta acción generó un pequeño foco de tensión, el cual casi deriva en un escándalo mayúsculo cuando, valga la redundancia, Olaf amagó a bajarse los pantalones e incrustar sus nalgas contra el vidrio de la pequeña caseta.

Una vez superado el angustioso momento, un ogro vestido de botones nos escoltó hasta la escalinata principal del castillo donde nos esperaba el que asumimos sería el amo de llaves mencionado en el escrito que derivó en esta particular empresa.

- Buenas tardes, vengo a entrevistarme con la señorita Bella, tenemos una cita -repetí al estrechar la mano del sujeto.
- Comprendo, la doncella los está esperando -acotó en un tono por demás gentil.
- Seré curioso -inquirí- Usted debe llevar años en la familia, así que supongo que debe tener suficiente conocimiento acerca de la relación de la señorita Bella con el Príncipe Encantado, por lo que... -el hombre detuvo la marcha, giró sobre sus talones y, haciendo una reverencia e interrumpiendo mis palabras, extendió su mano nuevamente.
- Encantado, un placer.
- Sí, sí, encantado, un gusto, el placer es nuestro, pero me refería a que si usted podría proporcionarnos alguna información sobre cómo era la relación entre la princesa y el príncipe, cómo siente que está hoy...
El hombre volvió a detener su paso, volvió a repetir la reverencia y volvió a extender su mano derecha.
- Yo estoy muy bien, señor, muy amable de su parte. ¿Usted cómo está? ¿Bien? Gustaría...
- Sí, perfectamente, gracias -respondí visiblemente ofuscado- Lo que intento saber es si, antes de reunirme con la princesa, usted puede ponerme en autos...
- Por supuesto, señor, tenemos una exclusiva flota de rodados. Roll-Royce, Mercedes Benz, Audi, lo que guste. Pida y no habrá inconvenientes. Incluso tenemos algunos carruajes que, si bien no cuentan con las características de un automóvil, no están exentos de elegancia...
-¡Pero hombre! Présteme atención -interrumpí al borde de la desesperación- Lo que me gustaría saber es si usted guarda algún detalle escabroso, algún dato importante acerca de la conducta del príncipe...
Hizo una breve pausa. Me miró fijo a los ojos y, bajando el tono de voz, casi susurrando, confesó:
- Manéjese con cuidado. De todo lo que alguna vez le contaron sobre esta historia, nada es lo que parece.


Continuará