Donde habita el olvido II


"¡Oh rincón oscuro donde anidas tú, olvido, dile a ella dónde tu recuerdo
ha quedado; dile, que de tanto recordarte, de seguro ya te habrá olvidado"

William Dan Alzheimer



Si algo podemos aseverar para comenzar este informe es que nuestro personaje de hoy, Ricardo Orestes Valdivia, fue uno de los artistas más transgresores de nuestros tiempos. Confesamente molesto y visiblemente inconforme con la mayoría de las letras del cancionero popular, dado su absoluto grado de "diplomacia", se propuso entonces -gracias a un envidiable ejercicio creativo- rehacerlas, reformularlas, dotándolas de nuevos significados, de nuevas palabras y de nuevas coloraturas. Pero como bien quedó asentado en su obra, habría de hacerlo a su manera, con su propio sello y con su propio estilo. En varias entrevistas a las que pudimos tener acceso, el cantante había confesado su pronunciada inclinación hacia el género picaresco, el humor chusco y su posterior aplicación en pos de la degeneración de cualquier expresión artística ya conformada, escrita o plasmada; un recurso que utilizaría luego, en todo su esplendor, para amoldar a sus composiciones, haciendo gala del doble sentido o la vulgaridad explícita, dependiendo el caso y según su comprensión, para completar de una manera –paradójicamente- más acabada la línea argumental de ciertas canciones.

A través de los 34 discos registrados a lo largo de su carrera, este osado intérprete reversionó clásicos de géneros tan disímiles como el tango, el folklore, la salsa, el ballenato, el rock, el pop, el reggae, el heavy metal, la ópera y hasta alguna que otra composición de música infantil. También se animó a meterse con la poesía, algunos cuentos del siglo XIX y hasta guiones de series televisivas. Según el propio músico "todo podía ser corregido" y arrancado de los brazos de la inhibición, desandando así el camino de lo “políticamente correcto”.


Para graficar esta práctica, un buen ejemplo es la adaptación de la letra del clásico de Moris El Oso, al cual Valdivia supo meter mano dando rienda suelta a su derrotero de procacidad:

Yo vivía en el bosque muy contento / caminaba, caminaba sin cesar
Las mañanas y las tardes eran mías / a la noche no paraba de [piiiiiiiiiii]

(dejamos aquí librado a la imaginación del lector con qué palabra de claro tinte obsceno se completa la estrofa)


"Algunos me consideraban un iluminado. Otros en cambio me decían que estaba enfermo, que tenía la cabeza podrida", se sincera Valdivia del otro lado del teléfono, para luego aclararnos que no cuenta con mucho tiempo para extenderse en esta entrevista. "Yo sólo quería cambiar algo, quería cambiar lo que ya estaba escrito, porque cada vez que sonaba una melodía, mi cabeza la codificaba de otra manera", se esfuerza por explicar, para luego hacer un salto abismal hacia los beneficios que le deparó tamaño emprendimiento: "Era Gardel. Gardel y Le Pera juntos. Tenía éxito, mujeres, dinero... todo lo que un hombre puede soñar... y todo gracias a esa facilidad para la rima escatológica que tanto me ha caracterizado", confiesa con tono sereno. Y agrega: "Siempre fui un inconformista, desde chiquito. Y también una luz para las asonancias groseras. Me acuerdo que en la escuela, para hacerme el gracioso, le cambiaba la letra a las canciones patrias, a los guiones de los actos y vivía inventándole rimas a mis compañeros. Sobre todo a Gasulo y a Del Prete. Los volvía locos, pobres..."

Y vaya si Valdivia era una luz. Luego de tres decenas de trabajos, Ricardo Orestes Valdivia da el golpe de gracia y en un disco cuádruple consigue cargar contra los temas más emblemáticos del rock nacional, destacándose, entre otros, La Rubia Tarada (vení que la tengo [piiiiiiiiiii]) y El 38 (el [piiiiiiiiiii] te abrocho), sobreviniendole, con este material, el esperado reconocimiento a nivel mundial. Este sería, sin embargo, un punto de inflexión en su vida. Como suele ocurrir en muchos casos, el exceso de fama y la rutina comenzaron a abrumar.

“En un momento quise cambiar, renovarme, probar con un nuevo nombre artístico. Yo ya era conocido como Ricardo Valdivia, pero no me convencía. Buscaba algo más imponente, algo con lo cual sentirme identificado y que identificara también a mi obra. Recuerdo que las opciones que propuse eran Rizzo, Ronga y Talarga. A los capos de la grabadora no se los veía muy convencidos, pero estaban dispuestos a cumplirme el capricho. ¡Y me lo cumplían, eh! A ellos no les importaba mientras mis discos se siguieran vendiendo, pero cuando les aclaré que también quería anteponer el ‘Cacho’ como nombre de pila, la idea no les gustó demasiado. Ahí comprendí que debía hacer un parate y oxigenarme un poco”, recuerda con un dejo de frustración.

Los registros de los años siguientes no son muchos, y los pocos existentes muestran al trovador sumido en un profundo silencio, sin demasiadas apariciones públicas y recluido en su hogar, fuera del estudio de grabación y de los escenarios. Sólo un breve álbum de música incidental para películas pornográficas -que le valdría seis nominaciones al premio Mechun Fierro del año 1972- titulado Oh God! Oh Yeah! se le conocería durante ese período de ostracismo.

“Me agarré un metejón bárbaro con una naifa que conocí en un prostíbulo de San Telmo. La veía todos los días, con decirte que la música pasó a un segundo plano. La mina me pegó fuerte. Y también una gonorrea tremenda que me complicó la sífilis que venía combatiendo. Las enfermedades venéreas en sí son complicadas, imagínese dos juntas... Me dijeron que dejan secuelas neuronales. Estuve cinco meses en tratamiento. Los de la discográfica me hicieron a un lado, me desecharon vaya uno a saber por qué estúpida razón o prejuicio. Después de eso perdí el tren”, remarca Valdivia al tiempo que comienza a tararear las estrofas de No voy en tren, voy en avión, de Charly García, y se anima a ensayar una improvisada rima utilizando la frase ‘si te acostás con Norma, tenés que usar condón’, notoriamente resignado, como quien sabe que su don ya no es el mismo.

“Tenía en carpeta el doblaje de dos películas de Disney y la grabación de un disco de temas propios que iba a titular Coplas desde la entrepierna, pero quedó todo ahí. Ahora me dedico a animar fiestas infantiles y cada tanto adapto letras de canciones a pedido para alguna hinchada de fútbol. Una lástima como terminó todo…”, concluye, no sin antes despedirse haciendo una infinidad de chistes con mi nombre que, por respeto al público presente, no vamos a reproducir.

Hasta la próxima.

26 comentarios:

Etienne dijo...

Los pobres y menesterosos, los iluminados y los poetas, los artistas más reconocidos, los atletas que rompen récords, los impíos que juzgan y los condenados que sufren (?), todos seremos olvidados...

Etienne dijo...

Che!!!

Me olvidé (je) del PRI!



y



Tal vez la rima chusca
haga mella en la memoria
la palabra sola busca
su recorrido a la gloria.

Sin embargo ahora proclamo
el regreso al arte profano
en el mismo intento, Mariano,
en que la agarraste con tu (piiii)

Abrazo!!

Pablo dijo...

Él fue quién incluyó las proezas del General Suvín en el himno patrio ¿no?

Lo que nos hemos perdido por desmemoriados. Lo que nos hemos perdido...

(Etienne, entiendo que la palabra "mano" no está proscripta)

Briks dijo...

dos cosas:

1) en este blog se canta "PRI"?
espero que no

2) no se autocensure, CRONISTA !!
digalo, digalo

"El 38 (el CULO te abrocho)"

y revivimos una vieja disputa
(por eso del olvido, vió?)




no, no
ninguna anciana ligerita
vamos
ud me entendió !

fea dijo...

pican pican los mosquitos
con bastante disimulo
unos pican en la cara
y otros pican en el cu..
cuando yo era chiquitito
me mandaran a la guerra
y del primer cañonazo
me mandaron a la mier..
mi hermanita toca el piano
con el profesor pirulo
y mientras mi heminita toca
el profesor pirulo
le mira las te…
terminando el canción
dedicada a los mosquitos
que unos pican en la cara
y otros pican en el …

… esta canción es de Ricardo Valdivia… ??

Mariela Torres dijo...

Sin dudas todos seremos olvidados, entonces, recordemos y recordemos siempre. Batallemos contra el olvido.

Me alegro por este homenaje, ahora será menos olvidado.

Viejex dijo...

Pablo: unas pequeñas aclaraciones, el general era Susvin, no Suvin. Los versos que escribió están en una marcha llamada "Mi bandera"

Y no tengo dudas que esos versos sublimes (Con valor, Susvin piii rompió..." eran de Valdivia, de quien sino?

La candorosa dijo...

Valdivia, ¡¡el abanderado de los inconformes!!

Aboguemos por que el olvido no se lleve también a este reformulador de la poesía cotidiana.

Abrazos ¡¡y candores con ardores!!

johi dijo...

Fea me recordó a otro de los temas que tenia en mi repertorio cuando era chica, titulado, "mi gracia" (?).

Lavate el cu, lavate el cu, lavate el cutis con crema.
Hija de pu, hija de pu, hija de pueblo cristiano.
Vete a la mi, vete a la mi, vete a la misa temprano.
Que tu madre es pu, tu madre es pu, tu madre es pura y sincera.


pero bueno, lo termino acá, no me acuerdo como sigue, de verdad...

Cosme Fulanito dijo...

Se filtro por internet una bonita copla del centro de la pcia de buenoas aires... que figuraba en el LP "COPLAS DE LA ENTREPIERNA":

Un gaucho se fue a cagar/encima de una enrramada/se agacho/ se pincho un huevo/se enojo/...y no cago nada.

Bugman dijo...

Este Valdivia era muy ortodoxo. Quiero decir, componía como el doxo.

El Comentarista dijo...

Espero que su apellido no sea "Diez". No solo entrarían las manos en la rima, también lo harían los pies.

Etienne dijo...

En fin, había pensado en un sinónimo de la palabra culo para que rimase con Mariano, por eso la censuré, pero ahora veo que acá ojete, se puede decir...

Kris dijo...

Cansados de los cambios en sus letras los Garibaldi hicieron un tema acorde


Que te la pongo, que te la pongo
Que te la pongo, te la pongo ya
Que te la pongo, que te la pongo
Que te la pongo y no lo sentirás

Que te la pongo, que te la pongo
Que te la pongo, te la pongo ya
Que te la pongo, que te la pongo
Que te la pongo y no lo sentirás

Una chamaca me dijo que sufría de soledad

Yo que conozco el remedio le ofrecí mi talismán
Preguntó cómo se baila con mucha preocupación
Y yo le di su besito y la fiesta comenzó
Y yo le di su besito y la fiesta comenzó

CORO

Ven, que te de mi cintura, siente el calor tropical
Sube de aquí a la cabeza, ... como el champagne
El secreto está en el pasito, sí, te va a enamorar
Vas a perder el sentido, y mañana ....
Vas a perder el sentido, y mañana ....

CORO

Ella que tanto sufría con mi calor se curó
El efecto fue tanto que hasta el cura nos llamó
Ella que tanto sufría con mi calor se curó
El efecto fue tanto que hasta el cura nos llamó
El efecto fue tanto que hasta el cura nos llamó

CORO

Caz dijo...

Este hombre fue un adelantado a su epoca. Diria que es el padre de la cumbia villera.
Hay que adivinar los "piiii"?
Poruqe uno es "orto". Indudable.

La Rubia dijo...

Ah, este es el responsable de aquella famosa versión de "La Bamba"?

Carugo dijo...

Oiga, don, estuve revolviendo las bateas de las disquerias del centro y no encontre ningun disco de ese fulano.
Digame en donde los puedo conseguir.

johi dijo...

Carugo, fíjese capaz "el hijo de tutta" tiene alguno...

Yoni Bigud dijo...

Yo creo que hay cosas que nunca pasan de moda. No comprendo cómo fue que el señor Valdivia cayó en el olvido, por más explicaciones que le haya dado en su artículo.

Un individuo que se dedica a la rima profesional con palabras y apellidos tales como Angulo, roncha, corneta, manija, etc, no puede pasar de moda así como así.

Me inclino más a la pista de una conspiración entre algunos grupos católicos y algunos apellidos perjudicados por la inventiva de este auténtico genio.

No sé... es que no lo puedo creer.


Un saludo.

ElFlaco dijo...

Como cordobé me niego a decir algo alegando que no habria piiiiii que me frenara.
Sepan disculpar mi autosensura.
Lo he jurado por Dios, por la Patria, poronmmmmmmmmmm mmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm Oh loco!!!!! ta bien, ta bien, dije autosensura

eMe dijo...

Esto quedará en la memoria de todos... lamentablemente...

Julián dijo...

Tuve un profesor del secundario apellidado Del Prete pero nunca un compañero Gasulo o un Arteta. Tampoco en el trabajo. Una lástima.

Donde se consiguen los discos de este visionario?



(Se rifa este pedazo, alguo tiene el talonario? Jejejeje)

Mariano dijo...

Etienne: Todos, sin distinción. Es más, de hecho supongo que hasta usted habrá que dejó este comentario.

Etienne (bis): ¿Ve? Usted se olvido. También yo, del hecho de haber agarrado vaya a saber qué cosa con qué otra.

Pablo: Como bien le aclara el Viejo más abajo, era Susvin. Usted es un desmemoriado.

Briks: Qué bien que queda el culo en su boca. Ok, hagamos de cuenta que no dije nada. Olvidesé.

Fea: No, por desgracia no lo es. O no recuerdo que así sea. Aunque ahora que lo pienso podría ser de otro Ricardo. Arjona, por supuesto.

Mariela: Todos, sin distinción. Es más, de hecho supongo que hasta usted habrá que dejó este comentario (este mismo comentario se lo dejé hece instantes a Etienne, lo olvidé).

Viejex: Veo que a pesar de su edad su memoria se mantiene inalterable.
Este Valdivia era uno... Y Susvin ni le cuento.

Candorosa: ¡Eso! ¡Aboguemos, aboguemos! O que abogue Briks, que para algo ha estudiado derecho.
(¿Usted es conciente de que Valdivia se haría un festín de coloraturas con su nombre, verdad?)

Johi: Me gustó su co, me gustó su co, me gustó su comentario. Me dejó ca, me dejó ca, me dejó casi al borde del llanto.

Yoni: Desde luego, hubo un par de versos en latín que incomodaron de sobremanera a la iglesia. Dado el tenor de dichos pasajes le aseguro que sería imprudente reproducirlos en este momento. En parte por eso, y también porque mi manejo del latín es un tanto limitado, claro.

Mariano dijo...

Cosme: Me asustó. Por un instante temí que utilizase la palabra "culo". Menos mal.

Bugman: De hecho se lo cuestionó por ser muy [piiiii]gráfico.

Comentarista: Agradezco tampoco llamarme "Nueve". Y mucho menos "Ocho".

Etienne (bis bis): Se puede, siempre y cuando no se pase de la raya.

Kris: Cuando termine con el improvisado trencito que acabo de armar en la oficina, vuelvo y le respondo.

Caz: Dicen que su último proyecto fue versionar temas de cumbia villera, pero a la inversa. Reemplazando la clarísima terminología escatológica por una un tanto más académica. Un provocador nato.

Rubia: Está usted en lo cierto. Es más, en su círculo íntimo es conocido como "El padre del metro veinte".

Carugo: Los discos de este fulano se pueden conseguir en... se pueden conseguir en... bueno, usted sabe.

Flaco: Curiosamente uno de las composiciones inéditas del ilustre Valdivia llevó por título "Autocensura". Jamás sabremos por qué no vio la luz, pero según cuentan sus historiadores, contaba con una rima muy lograda acerca de la magnitud. O la envergadura, no podría precisarle con exactitud.

Eme: ¿Usted cree? Realice una pequeña prueba, salga a la calle e interrogue a los transeúntes sobre la existencia de Valdivia: Si encuentra a alguno, corra. Hágame caso.

Julián: Acá me sopla Esteche que tiene el número 88.


Gracias a todos por pasar, ahora quedense, ponganse cómodos que viene un Yoni, en minishort, con un texto que promete ser las delicias de todos los lectores.
No se muevan.

Roberto Sánchez dijo...

valdivia un groso dendeveras

salud y buenos alimentos

Anónimo dijo...

Gracias a este texto (no directamente)he conseguido encontrar lo que durante mucho tiempo "busque" - una firma - y no de las del DNI, sino de las de la calle, que tiene mas valor significativo (para mi)ya que no hago vandalismo ni ensucio las paredes con dicha firma; lo mio es arte, y necesitaba algo que me identificase al ser vista mi creacion. Gracias

pd. Tenia que agradecerlo.