Bajo tierra


Por Gustav Grundjohnsen Swahili para el Mermeladeburryngtonshire Times.

Revisionismo de lo publicado: luego de su llegada, Gustav creyó encontrar la punta del ovillo para desentrañar la argentinidad en el amor por los deportes. Pero resultó que esa madeja conducía simplemente a un fuerte dolor de cabeza.

Cuando los ruidos amplificados por la resaca se apaciguaron, una idea logró hacerse oír en mi cabeza: te falta la diaria. "¿Qué?" le pregunté a aquella peregrina idea. "Te falta la diaria, campeón. Nunca podrás saber qué repercusión tienen los grandes eventos si no estás imbuido en el espíritu receptor. O sea, ponete a caminar la calle, mosstro". Algo sorprendido por la tonada porteña que habían tomado mis ideas, pensé que el concepto estaba bastante bien. Caminaría la calle entonces.

En realidad, mi físico todavía no estaba como para "caminar" la calle, así que decidí que investigar el transporte público era una opción válida. Si bien escuché hablar de que las líneas de colectivos "te dejan en cualquier parte", mi primer acercamiento se dio a través del transporte subterráneo. El famosos subte. Como dato de color, la línea "A" del subte fue la primera de América del Sur y todavía conserva las formaciones originales. Por otro lado, el resto de las líneas se han actualizado con vagones traídos directamente desde Corea, algunos de los cuales aún conservan las inscripciones en el idioma original*.

La cosa es que me encontré a las 6 de la tarde en el andén de la estación 9 de Julio de la línea "D" con un grupo importante de gente. Cuando llegó la formación, venía repleta. No había lugar para nadie más. Con resignación, miré hacia el costado. Un Señor mayor de bigote canoso me devolvió la mirada y me alcanzó a decir “subordinación y valor”. En ese momento, las puertas se abrieron y -antes de que pudiese decir 'agua va'- me vi arrastrado por una marea humana que, desafiando las leyes físicas, consiguió introducirme en el vagón hasta su centro mism...¿cómo qué por qué dije 'agua va'? Es una expresión. No, no tiene nada que ver con la marea humana, eso es una metaf… No, hace referencia al tiempo. Es como si dijera, “antes del tiempo que toma decir “agua va” me vi empuj… ". Que se yo, calculo que menos de dos segundos. Bueno, bueno, reformulo. Ya va. Ya va.

Las puertas se abrieron y -1 segundo y 43 milésimas después- me vi arrastrado por una marea humana que, desafiando las leyes físicas, consiguió introducirme en el vagón hasta su centro mismo. Mis manos quedaron atrapadas a los costados de mi cuerpo. Mi propia movilidad lejos estaba de depender de mí. La oleada me iba llevando de un lado para el otro. Hasta que, en un momento, todo quedaron inmovilizados en un lugar. Después de semejante bacanal táctil, la falta de movimiento dio paso a un encuentro de múltiples olores y fragancias que se confundían en el exiguo aire que compartíamos todos: se podía oler el desodorante de uno y la falta de desodorante de otro; llegaban hasta mí el olor a cereza de un caramelo fundiéndose con el escabeche de un en-mala-hora-venido-al-mundo que tuvo que optar por un ambiente cerrado para trasladarse. Hasta aquí todo me daba incluso cierta gracia.

Pero lamentablemente para mí, quedé en contacto -entre varias personas- con lo que podríamos denominar "un radiador humano". Se trata de una persona que emite un calor desde su cuerpo que se puede percibir casi que sin llegar al contacto directo. Un calor húmedo que ha logrado traspasar su ropa y cuyo contacto trata de evitar todo bípedo implume con vestigios de racionalidad. Pues bien, haciendo gala de mis vestigios de racionalidad, y haciendo un descomunal esfuerzo con mi gemelo derecho, me incliné un poco hacia adelante. Pero las leyes de la física nos indican que los gases se mueven de lugares de mayor presión a otros de menor, por lo que -acto seguido- el radiador ocupó el espacio vacío y quedé en la misma situación, agregándole ahora un inminente desgarro que no debía tardar en llegar más de dos estaciones.

El indecible dolor de gemelo amainó cuando, después de parar en la estación Tribunales, el tetris humano había reacomodado las piezas de una forma que ignoro pero que agradezco. Sólo sé que mis manos seguían aprisionadas. Y que me empezó a picar la nariz.

Lo que estoy por relatar debe haber ocurrido en relativamente poco tiempo. Pero si a alguien alguna vez le ha picado la nariz, sabrá que no existe otro respuesta que la inmediatez. No se admiten demoras. No se permiten dilaciones. Ahora bien, mi brazo derecho estaba apretado firmemente contra un mastodonte que se encontraba enfrente a la izquierda. Por otro lado, mi mano derecha no podía venir en mi auxilio sin pasar rozando de forma más que sospechosa las andaderas de una señorita. Y descubrí que, cuando los brazos se encuentran aprisionados de forma paralela al cuerpo, uno no llega a rascarse con los hombros. ¿No me cree? Pruebe. No, no meta los brazos para adentro, dejelos a los costados. ¿Ve? No se puede.

En mi desesperación, concebí un plan extremo. Me rascaría contra la espalda del mastodonte. Pero como no quería perder la nariz de un golpe luego de rascármela, tendría que hacerlo de una forma disimulada. Lo que alcancé a pergreñar en esas milésimas de segundo fue que aprovecharía la siguiente frenada para realizar un rápido rascamiento homoplático. Ya había identificado el punto. El tren disminuyó un poco su velocidad. A esa altura, eso me pareció suficiente. Me lancé con todo cara adelante pero, cuando estaba a punto de llegar, aumentó nuevamente la velocidad y me fui para atrás.

Totalmente fuera de mí, empecé a hacer esos gestos estúpidos que uno hace con los rasgos faciales cuando se trata de rascar la cara con la cara misma. Empecé a hacer muecas. Sacudí la cabeza. En ese momento de angustia, me pareció que una robusta señorita que estaba tres cabezas más adelante me sonreía mientras me guiñaba el ojo, como diciendo "capté la indirecta". Sin que ya me importase nada más, saqué mi mano derecha ante el grito de la chica involuntariamente involucrada. Me rasqué frenéticamente y bajé, sin importarme cómo me mirasen los pasajeros que quedaban en el vagón. Sin importarme en qué estación estaba. Sin importarme que la robusta señorita también hubiera bajado. El alivio era más fuerte.

De vuelta en el bulín Don Adalberto, Washington y Seung Kyu se desternillaban de risa (la recurrencia de este fenómeno me hace pensar que tengo que aprender a decodificar esta práctica) Incluso llegaron a contagiarme una sonrisa hasta que Seung Kyu, en el paroxismo, exclamó lo inexclamable: "y ahola Gustav debe salir con golda".


* traté de copiar una para preguntarle a Seung Kyu qué era lo que decía. Y no sé si lo hice mal o qué, pero cuando le mostré el ideograma me miró fijo, me dio un cachetazo y siguió con sus cosas.

26 comentarios:

La Rubia dijo...

Gustav, agradezca que usted no es una señorita. Y mucho menos sus posaderas.

Yo sé porque se lo digo.

Mariano dijo...

Una genialidad, sin dudas. Ahora le cuento que para la próxima intente rascarse la nariz con la punta de la lengua. No, claro que no puede, pero es preferible pasar por estúpido que terminar con un ojo morado. Se lo digo por experiencia.

Marina dijo...

Ayyy Diosssss, me agarró la desesperación de solo pensar en semejante picazón sin poder hacer nada, y ES ASI, basta que uno no pueda moverse, tenga las manos ocupadas o mojadas o engrudadas ( como cuando se esta cocinando ), para que INDEFECTIBLEMENTE empiece a picarnos la nariz o los ojos ( otra fija! ), pero no falla ehhh !!, le digo ... ES ASI.
Excelente, me dio pena ese pobre hombre.

Nefertiti dijo...

Impecable! Casi pude sentir la desesperación del momento!!!

La solitaria dijo...

Gustav: es horrible que un gusano (y no digo que ud. lo sea) pase sus manos por tu parte trasera en medio del transporte público y ante la mirada de cientos de gusanos que están alrededor. Agradezca que la señorita no le dio un tortazo. Y salga con la gordita hombre, sea macho!

Viejex dijo...

Asi que eran coreanos esos caracteres?

A ver que quiere decir esto que leí ayer

게이 누가 읽습니다

jijijiji!! que graciosos son estos coreanos...

Yoni Bigud dijo...

Viajar en subte en este país es un arte que solo se domina con el tiempo (como todo arte). La actividad más simple, pongamos por caso, rascarse la nariz, es una verdadera odisea. Y ni hablar de bajar en la estación que uno desea si esta no es muy popular (ej: Pasco en la línea A).

Me parece que haber manoseado involuntariamente las posaderas de una señorita, habrese frotado contra un radiador humano y haber conseguido -tambien involuntariamente- una cita con una fémina entrada en carnes no es un mal resultado para una primera experiencia de viaje.

Otros hemos salido peor.

Un saludo.

yo, mamuchi dijo...

Usted se reviso los bolsillos al bajar, le pregunto porque muchas veces uno se baja sin la billetera!!!!!!!!

Carugo dijo...

Gustav es un flojo... Eso lo vivo todos los dias cuando voy a trabajar.
Pero estoy de acuerdo con la inmediatez de la rascada de nariz, tan punsante que no admite dilaciones. Lo mismo sucede cuando nos pica otra parte del cuerpo (sí, esa que está en la entrepierna....)
Claro, rascarse esa parte contra otra persona puede generarle un bolonki mayúsculo.....

Ouchurus dijo...

Un valiente este muchacho!! Meterse en el subte porteño!
Yo le tengo una especie de fobia.
Si puedo evitarlo mejor, sobre todo la línea A que parece que se te desarma ahí nomás y las luces se prenden y apagan...brrrrrr!!! chuchos de frío me dan...
Un rivotril por acá por favor!!


Y ni hablar del microclima hediondo que suele generarse ahí abajo!
Prefiero toda la vida un bondi, o incluso caminar auque sean muchas cuadras...aire fresco!!!!


...me voy a abrir una ventana!!!

Carugo dijo...

punzante va con "Z" verdad??

Mariano dijo...

Azí ez Carugo, va con zeta.

Bugman dijo...

Agradezca que no le dio un ataque de enterocolitis con retortijones incluidos.

Anavril dijo...

Gustav, usté es un valiente...sépalo...y un suertudo

Pablo dijo...

La Rubia, si lo que quiere decir es que mis posaderas salieron incolumnes de tal trance, lamento desilucionarla. Espero que a ese muchacho también le hubiese estado picando la nariz.

Mariano, la suya es una buena solución si fuese Gene Simmons. Aunque en ese caso terminaría con los ojos negros.

Marina, la de las manos mojadas es desesperante. Pero uno puede encontrar algún consuelo en el antebrazo, más no sea para dilatar el momento.

Nefertiti, gracias. O perdón.

La solitaria, mire, si el tortazo era en la nariz, casi que le hubiese agradecido. El asunto con la (no tan) chica no ha terminado, sepalo.

Viejex, ¡no diga esas cosas en este blog! Después nos obligan a poner la advertencia de contenido adulto.

Yoni, Pasco no es una estación, es media estación. Además, seguro que usted trata de bajar cuando va hacia Plaza de Mayo.

yo, mamuchi, ¿Por qué lo preg..? ¡PERO LA PUT...! Bien, bien, gracias por el dato.

Carugo, ¿probó cruzando las piernas disimuladamente? Lo que le aconsejo firmemente es que descarte al mastodonte para que le sirva de ayuda.

Ouchurus, si el microclima es el diferencial de Merlo, no veo por qué no puede serlo en el subte. Calor en invierno y mucho más calor en verano. Pensado así es casi como ir a Brasil.

Bugman, usted es de los que ve el vaso medio borroso. Además, cualquier cosa un par de colindantes me estaban haciendo acupuntura con los codos.

Anavril, dejeme ver como evoluciona lo de la gorda y le respondo.

Viejex dijo...

Pero Pablo, no era que en los comentarios se podía decir cualquier cosa?

No me diga que no es brillante el chiste de los coreanos. jejejeje! "puto el que lee" jajajaja!!!

¿como se les habrá ocurrido? me imagino que ahora todos los adolescentes rebeldes lo van a escribir por todas partes...

killer queen dijo...

MIre don,..yo viejé en subte pero siempre fuera de la hora pico,..paseando vio!,..así que desconozco las desventuras del viajero asiduo..

O sea que viajar de falda y tacos aguja es casi un deporte extremo???,..que mal che!

Uncle Leo dijo...

Una obra maestra Gustav, sublime.

Imagine el mismo viaje, pero resfriado, moqueando y sin poder acceder a su carilina.
Aunque en temporada de gripe A, seria un buen recurso para viajar solito, con todos los pasajeros apelotonados en un rincón tratando de no respirar su mismo aire infecto.
Mossstroo!!!

Pablo dijo...

Viejex, sería una barbaridá. Pero no creo que en nuestro país prendan costumbres de una cultura tan distinta.

killer queen, sólo le digo que se cuide. Me parece que la hora pico poco a poco va extendiendo su franja.
Por lo de los tacos aguja, si usted mide menos de 1.60 mt. le diría que es un artículo de primera necesidad para respirar mientras viaja.

Uncle Leo, sabe que lo pensé y me pareció demasiado terrible. Aunque a un amigo mío le pasó viajando en el 60. Peinó para adelante a una señora que lo puteaba sin poder darse vuelta.

El Comentarista dijo...

La sacó barata. En cierta ocasión a mi señora esposa le endosaron un flato de dos años y medio.





Todavía lo tenemos en el fondo de casa. No lo pudimos echar por nada del mundo.

mujeresdesincuentay dijo...

Màs de uno se habrà ligado un golpe por querer rascarse la nariz!!. ahora como asidua viajante de Nuestro elegante Metro , nadie le avisò a Ud. que solo puede agarrarle picazòn en sitios cercanos a donde quedan sus brazos aprisionados ?? , recurdelo para la proxima m rasquese donde pueda , no donde le pica ... no conoce el caràcter transitivo ? quizas resulta.
Saludito Cordialisimo
Cris // mujeresdesincuentay

Pablo dijo...

El Comentarista, ¿está seguro que no sale de vez en cuando? El otro día creo que me lo encontré de nuevo en el subte.

(La gente que ventila sus gases en el subte merece un lugar especial en el infierno)

mujeresdecincuentay, no lo había pensado. Sí quizás golpearme la canilla para distraerme. Pero lo mío no tiene el basamento teórico de su propuesta.

Mariela Torres dijo...

Esa experiencia es totalmente aterradora. Me alegro de no tener que vivirla diariamente, sino como parte de una experiencia curiosa una vez cada cinco años.

Mariela Torres dijo...

Esa experiencia es totalmente aterradora. Me alegro de no tener que vivirla diariamente, sino como parte de una experiencia curiosa una vez cada cinco años.

Caz dijo...

Te pongo un ejemplo inverso: ¿Rascarse la nariz en el omoplato de la gracil dama y tocarle las posaderas al mastodonte? Elige tu propia aventura.

Pablo dijo...

Mariela Torres, ¡quién pudiera! Yo viajo diariamente. Es más, saqué la cuenta y, sumando el tiempo, al mes paso un día entero bajo tierra.

Mariela Torres, ¡quién pud...ah, no. Lo dicho.

Caz, o rascarse el homóplato contra la nariz de la dama. O del mastodonte. Eso sí sería extremo.